Bienvenidos a Ejercicios y Encuentros con El Sol, un espacio, basado en las enseñanzas de los Maestros Peter Deunov, y Omraam Mikhaël Aïvanhov Esfuércense en tomar cada vez más conciencia de que, cuando van a asistir por la mañana a la salida del sol, tienen grandes posibilidades para avanzar en su trabajo espiritual. Deben dejar a un lado todas las nubes: las aprensiones, los rencores, los deseos, las codicias, a fin de estar disponibles para hacer un trabajo formidable. Aquellos que son capaces de liberarse de las nubes, son capaces de remover el cielo y la tierra, son creadores de la vida nueva y el Señor les aprecia. ¡Cuántos de ustedes me han dicho que iban a la salida del sol sin resultado alguno, porque les asaltaban continuamente pensamientos desordenados que les impedían concentrarse! Pero, si toman en serio los ejercicios que les doy, tendrán resultados. Con la voluntad deben llegar a dominar, a yugular todas las fuerzas anárquicas que tienen dentro, hacer vibrar todas sus células al unísono con su ideal, en una única dirección. Si no, serán débiles, estarán expuestos a todos los vientos, a todas las penas, las tristezas, las tribulaciones. A veces nos encontramos con gente para la que se diría que nunca ha salido el sol. Si, por fin, unos rayos vienen a iluminar su horizonte, ahí les tienen con un gozo delirante; pero todo eso no dura, y de nuevo se ensombrecen, se apagan. Es porque no han querido cambiar su filosofía.

viernes, 27 de marzo de 2020

El nuevo cielo y la nueva tierra - El injerto espiritual




Todos lo habéis constatado: las primeras veces que vais a la salida del sol no llegáis a sentirle como un ser vivo, vibrante. Os resulta lejano, extraño. Lo miráis pero no sentís nada, no forma parte de vosotros o, más bien, vosotros todavía no sois una parte de él. Pero si sois perseverantes, si seguís contemplándolo cada mañana, a pesar de esta sensación de distancia, llegará un momento en que lo sentiréis tan vivo y tan cercano que ya no podréis separaros de él. Son estos unos momentos muy importantes, momentos preciosos, que pueden repetirse cada año. También puede suceder que el año pasado lograrais entrar en contacto con el sol: se abrió a vosotros y os dio mucho. 

Pero este año el contacto no se produce. ¿Por qué? Porque no habéis pensado en él durante varios meses... Os habéis alejado de él, habéis tenido otras ocupaciones, os habéis relacionado con otras personas, habéis entrado en otras regiones, habéis recibido otras vibraciones. Por eso percibís el sol más lejano y el contacto con él es más difícil. Pero una vez restablecido este contacto resulta una delicia, una sensación indecible. En cualquier caso, al principio debéis aceptar pasar por una etapa muy dura, por un periodo muy árido, como si atravesarais un desierto, antes de que el sol se abra y os inunde con su luz, con su inteligencia, con su vitalidad. 

Muchos de vosotros me habéis dicho qué difícil era al principio entrar en contacto con el sol, pero que ahora no teníais palabras para expresar vuestro gozo: era como si todo vuestro ser resucitase, comprendiese, sintiese, viviese, por fin, por primera vez. Vale la pena venir cada mañana, aunque algunos días permanezcáis insensibles, somnolientos, con el cerebro bloqueado... Tened paciencia y veréis: si llegáis a sentir al sol vivo y vibrante en vosotros, aunque sea sólo una vez, os sentiréis recompensados por vuestros esfuerzo . El sol es el símbolo del más alto ideal, y sólo aquellos que poseen un ideal elevado podrán restablecer la conexión con el sol. Sólo aquéllos que quieren trabajar para la luz, el amor, la justicia, aquéllos que quieren perfeccionarse, ser más inteligentes, más fuertes, se sentirán conectados con el sol. 

En cuanto a los que sólo tienen un ideal prosaico sin ninguna relación con el Principio de la vida, con la Fuente, con el Creador, se aburrirán, claro, y se dormirán ante el sol; no les dirá nada, porque su ser no está al unísono con la vibración del sol. Esto es, por otra parte, lo que sucede cuando alguien viene a escuchar mis conferencias: sus reacciones dependen de su ideal. Si su ideal es sólo sacar provecho, divertirse, disfrutar, es decir, todo lo ordinario y grosero de la vida, entonces, aunque hable de las verdades más grandes, de las más grandes leyes de la vida, éstas no podrán llegar a su corazón ni a su alma. Pero si busca la perfección, la elevación, veréis cómo vibrará, cómo se conmoverá, cómo estará atento, concentrado... Porque ahí está lo que buscaba, y encuentra su alimento... Sí, algunos vibran con los rayos del sol, con la vida del sol, y otros se duermen: el sol no les dice nada. Pero si supieseis... Cuando sale el sol no sólo los animales, las plantas y algunos humanos, sino también los espíritus luminosos de la naturaleza están ahí, se alegran y captan fuerzas. Toda la creación, todas las criaturas captan fuerzas del sol. Cada una de ellas, según su grado de evolución, recoge las partículas que le convienen: las plantas para hacer flores coloreadas y perfumadas, los árboles para producir frutos... Y aunque el hombre no esté construido como el árbol, se le parece mucho de todas formas: él también debe dar frutos. 

Pues bien, sin el sol sus frutos seguirán siendo ásperos y duros. 
Lo mismo que los árboles tienen necesidad de estar expuestos al sol para producir frutos deliciosos, también el hombre tiene necesidad de exponerse a los rayos del sol para dejar de ser áspero, malvado, egoísta, y dar frutos deliciosos... La ley es, pues, la misma: hay que exponerse al sol. 

Quisiera presentaros hoy otro aspecto nuevo del sol que podréis utilizar para vuestro trabajo espiritual. Se dice en el Apocalipsis: “Después vi un nuevo cielo y una nueva tierra; el primer cielo, en efecto, y la primera tierra han desaparecido.” ¿Quiere decir eso que los precedentes se han vuelto viejos? La tierra, en todo caso, comprendo que esté un poco vieja, porque está hecha de materiales que no son de la mejor calidad y, con el tiempo, se desmorona un poco. Pero el cielo, que está hecho en principio de una materia pura, luminosa y eterna, que no puede empañarse ni oxidarse, ¿cómo es posible que haya envejecido? Sin embargo, está escrito en el Génesis que después de haber creado el cielo y la tierra “Dios vio que era bueno”, ¿cómo es que ahora descubre que este mundo ya no está en buenas condiciones y se ve obligado a hacer uno nuevo? 

Eso no habla mucho a favor de su perfección. Y además, hasta que se terminen los trabajos, ¿dónde van a alojarse los habitantes? ¿Acaso no se pondrán furiosos y harán reclamaciones? ¡Vaya trajín en el cielo y vaya preocupaciones para el Señor! No, esto es absurdo, tenemos que interpretar las cosas de otra manera.

OMRAAM

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