Bienvenidos a Ejercicios y Encuentros con El Sol, un espacio, basado en las enseñanzas de los Maestros Peter Deunov, y Omraam Mikhaël Aïvanhov Esfuércense en tomar cada vez más conciencia de que, cuando van a asistir por la mañana a la salida del sol, tienen grandes posibilidades para avanzar en su trabajo espiritual. Deben dejar a un lado todas las nubes: las aprensiones, los rencores, los deseos, las codicias, a fin de estar disponibles para hacer un trabajo formidable. Aquellos que son capaces de liberarse de las nubes, son capaces de remover el cielo y la tierra, son creadores de la vida nueva y el Señor les aprecia. ¡Cuántos de ustedes me han dicho que iban a la salida del sol sin resultado alguno, porque les asaltaban continuamente pensamientos desordenados que les impedían concentrarse! Pero, si toman en serio los ejercicios que les doy, tendrán resultados. Con la voluntad deben llegar a dominar, a yugular todas las fuerzas anárquicas que tienen dentro, hacer vibrar todas sus células al unísono con su ideal, en una única dirección. Si no, serán débiles, estarán expuestos a todos los vientos, a todas las penas, las tristezas, las tribulaciones. A veces nos encontramos con gente para la que se diría que nunca ha salido el sol. Si, por fin, unos rayos vienen a iluminar su horizonte, ahí les tienen con un gozo delirante; pero todo eso no dura, y de nuevo se ensombrecen, se apagan. Es porque no han querido cambiar su filosofía.

martes, 15 de enero de 2019

EL OJO

El órgano de la vista, el ojo, está conectado a la mente humana. El hombre debe tener unos ojos sanos para disfrutar de un cerebro sano y bien estructurado. El ojo es una forma de vida divina en la que tiene su reflejo la forma en que funciona todo el espacio, todo el sistema solar, la vida misma.
A través de los ojos recibimos altas energías de la naturaleza que influyen en nosotros.

La primera función de los ojos es reunir y dispersar los rayos del sol: Los concentra desde fuera hacia adentro y los dispersa desde dentro hacia fuera. El párpado superior representa la involución, el descenso del Espíritu Santo a la materia. El párpado inferior representa la evolución, la ascensión del Espíritu. Nos muestra la senda por la que debemos andar. Involución y evolución se cruzan, creando así el ser humano. El hombre está ubicado en la confluencia de la bajada y subida del espíritu. Los ojos del hombre fueron lo último en formarse. Tienen el más alto origen. Todos los destacados clarividentes, todos los adeptos y Maestros de la humanidad, perciben y aprenden por medio de los ojos.

PETER DEUNOV

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