Bienvenidos a Ejercicios y Encuentros con El Sol, un espacio, basado en las enseñanzas de los Maestros Peter Deunov, y Omraam Mikhaël Aïvanhov Esfuércense en tomar cada vez más conciencia de que, cuando van a asistir por la mañana a la salida del sol, tienen grandes posibilidades para avanzar en su trabajo espiritual. Deben dejar a un lado todas las nubes: las aprensiones, los rencores, los deseos, las codicias, a fin de estar disponibles para hacer un trabajo formidable. Aquellos que son capaces de liberarse de las nubes, son capaces de remover el cielo y la tierra, son creadores de la vida nueva y el Señor les aprecia. ¡Cuántos de ustedes me han dicho que iban a la salida del sol sin resultado alguno, porque les asaltaban continuamente pensamientos desordenados que les impedían concentrarse! Pero, si toman en serio los ejercicios que les doy, tendrán resultados. Con la voluntad deben llegar a dominar, a yugular todas las fuerzas anárquicas que tienen dentro, hacer vibrar todas sus células al unísono con su ideal, en una única dirección. Si no, serán débiles, estarán expuestos a todos los vientos, a todas las penas, las tristezas, las tribulaciones. A veces nos encontramos con gente para la que se diría que nunca ha salido el sol. Si, por fin, unos rayos vienen a iluminar su horizonte, ahí les tienen con un gozo delirante; pero todo eso no dura, y de nuevo se ensombrecen, se apagan. Es porque no han querido cambiar su filosofía.

jueves, 28 de marzo de 2019

LA LEY DE CAUSA Y EFECTO




Desde el momento en que el hombre actúa, desencadena inevitablemente ciertas fuerzas que producen determinados resultados, Esta idea que relaciona la causa con el efecto está contenida originalmente en la palabra “Karma” ha tomado el sentido de pago por una transgresión cometida.

El Karma-Yoga, uno de los numerosos yogas que existen en la india, no es más que una disciplina que enseña al individuo a desarrollarse mediante una actividad desinteresada, gracias a la cual se libera. Cuando el hombre se vuelve codicioso, astuto, turbulento, crea deudas que deberá saldar, y en ese momento la palabra “Karma” toma el significado que la gente le da: castigo por faltas cometidas en el pasado.

En realidad, se puede decir que el karma (en el segundo sentido indicado), se manifiesta cada vez que un acto no es ejecutado con perfección. Pero el hombre ensaya, debe ejercitarse hasta lograr la perfección, y mientras falle en sus intentos deberá corregirse, reparar sus errores y por supuesto deberá sufrir por ello.
Diréis: “! Entonces, ya actuando cometemos necesariamente errores y que debemos sufrir para repararlos, vale mas no hacer nada ¡” No es así, hay que actuar. Evidentemente sufriréis, pero con ello aprenderéis, evolucionareis… Y un día ya no sufriréis más, En cuanto hayáis aprendido a trabajar correctamente, no habrá más karma. Cada movimiento, cada gesto, cada palabra, desencadenan ciertas fuerzas que traen consigo consecuencias, naturalmente, naturalmente, pero supongamos que estos gestos y estas palabras están inspirados en la bondad, en la pureza y el desinterés: atraerán consecuencias benéficas,  y es lo que llamamos “dharma”

El dharma es la consecuencia de una actividad ordenada, armoniosa, benéfica. 
El ser que sea capaz de emprender tal actividad escapara a la ley de la fatalidad, situándose bajo la ley de la Providencia. No hacer nada para evitar las preocupaciones  y los sufrimientos no es la solución correcta; debemos ser activos, dinámicos, estar llenos de iniciativas sin que por ello el móvil de nuestras actividades sea ni el egoísmo ni el interés personal. Es la única forma de escapar al desastre. Evadir las consecuencias es imposible: siempre habrá causas y efectos, sea cual fuere vuestra actividad; simplemente si conseguís actuar de manera desinteresada, no se producirá efectos dolorosos, sino alegría, felicidad y liberación.

Si para conseguís paz no actuamos, no nos desarrollaremos, no aprenderemos ni ganaremos nada. Evidentemente no cometeremos ningún error, pero entonces seremos como piedras: ¡estas nunca cometen errores¡ Es preferible ensuciarse si es necesario, pero aprender. ¿ Cómo queréis que un edificio en construcción no tenga manchas de cemento o pintura?  Es imposible. Hay que aceptar esas manchas mientras el edificio se cree y se realiza el trabajo. Después, frotamos un poco, lavamos, nos cambiamos de ropa, y de esta manera, por lo menos, conseguimos terminar la casa.

El Maestro Peter Deunov dijo un día: “ Os di a todos un librito para aprender el alfabeto” ( en búlgaro decimos: “boukvartche” … ¿y vosotros? … ¿un abecedario? Bueno, un abecedario). “ Al cabo de un año os pido que me lo devolváis y algunos de vosotros me devolvéis ese boukvarche absolutamente limpio, impecable, sin abrir; por lo tanto no aprendisteis nada. Otros, al contrario, me lo devuelven totalmente roto , manchado; lo abrieron y cerrado centenares de veces, lo han llevado a todas partes, incluso han comido encima…. ¡Si, pero ahora saben leer¡ Y el Maestro concluía: “Prefiero eso”. Yo era muy joven entonces y recuerdo que le pregunte tímidamente: “Y yo, ¿en qué categoría estoy? “ Me respondió: “ ¿Tu? En la segunda categoría”. Naturalmente me puse muy contento porque comprendí  que era mejor .

No sé en qué estado le devolví el boukvartche, pero en todo caso el me clasifico en la segunda categoría: la de la gente que desea que el trabajo se haga…. Y es cierto. Cometeremos muchos errores, mancharemos y nos salpicaremos, recibiremos críticas e injurias, ¿Y qué? , eso no tiene importancia. Hay que saber leer, hay que trabajar, debemos terminar el edificio.
Todos aquellos que son siempre razonables y prudentes pero que no se comprometen, no avanzan. Entonces, Señor, ¿qué será de ellos?.

Está escrito en el apocalipsis: “ Se frio o caliente porque al tibio lo escupiré de mi boca”.

¿Por qué, entonces, algunos prefieren seguir siendo tibios? No hay lugar para estos. No hay que tener miedo a equivocarse. Cuando aprendéis una lengua extranjera, si no decís nada por miedo al ridículo jamás hablareis. No hay que temer el ridículo, hay que tener la osadía de cometer algunos errores para aprender a hablar. Pues bien, ocurre lo mismo con el karma: no hay que paralizarse por el miedo a cometer faltas que tendréis que reparar, ya que a medida que intentamos dar una finalidad Divina a nuestros actos, no producimos más karma sino dharma, es decir la gracia y la bendición del cielo.  

                             OMRAAM MIKHAEL AIVANHOV

Agradecimiento especial al Miembro y colaborador Alejandro Perrin, quien nos facilito la transcripción del texto.




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