Bienvenidos a Ejercicios y Encuentros con El Sol, un espacio, basado en las enseñanzas de los Maestros Peter Deunov, y Omraam Mikhaël Aïvanhov Esfuércense en tomar cada vez más conciencia de que, cuando van a asistir por la mañana a la salida del sol, tienen grandes posibilidades para avanzar en su trabajo espiritual. Deben dejar a un lado todas las nubes: las aprensiones, los rencores, los deseos, las codicias, a fin de estar disponibles para hacer un trabajo formidable. Aquellos que son capaces de liberarse de las nubes, son capaces de remover el cielo y la tierra, son creadores de la vida nueva y el Señor les aprecia. ¡Cuántos de ustedes me han dicho que iban a la salida del sol sin resultado alguno, porque les asaltaban continuamente pensamientos desordenados que les impedían concentrarse! Pero, si toman en serio los ejercicios que les doy, tendrán resultados. Con la voluntad deben llegar a dominar, a yugular todas las fuerzas anárquicas que tienen dentro, hacer vibrar todas sus células al unísono con su ideal, en una única dirección. Si no, serán débiles, estarán expuestos a todos los vientos, a todas las penas, las tristezas, las tribulaciones. A veces nos encontramos con gente para la que se diría que nunca ha salido el sol. Si, por fin, unos rayos vienen a iluminar su horizonte, ahí les tienen con un gozo delirante; pero todo eso no dura, y de nuevo se ensombrecen, se apagan. Es porque no han querido cambiar su filosofía.

sábado, 6 de abril de 2019

Es imposible escapar a la ley de causa y efecto.




La cuestión consiste simplemente en saber que fuerzas estamos activando. Y ahora os diré que la ley más formidable que la inteligencia Cósmica nos haya dado, se encuentra ahí donde nadie la busca, donde los filósofos, teólogos y moralista no ven: en la naturaleza, y particularmente en la agricultura. Si….en la agricultura.

Todos los agricultores saben que donde plantan una higuera, no recogerán uvas sino higos, y que en un manzano no encontraran peras. He aquí la mayor de las leyes morales: recogeremos lo que hemos sembrado.
Podemos decir entonces que los agricultores fueron los primeros moralistas; fueron ellos quienes se percataron de que la inteligencia de la naturaleza había establecido una ley estricta e inmutable: la ley de causa y efecto. Después, al observar la vida de los hombres, encontraron esta misma ley: si os comportáis con crueldad, egoísmo y violencia, un día u otro ello recaerá sobre vosotros. Esta ley se llama también ley de resonancia, ley de acción y reacción. La pelota rebota y vuelve hacia vosotros.
                
Recogeréis lo que hayáis sembrado. Si estudiamos detalladamente esta ley fundamental, si ampliamos su significado, se transforma en un sistema rico y profundo, ya que cada verdad esencial tiene aplicaciones en todos los planos, Explicada en detalle, esta ley genera todo un sistema filosófico; he ahí porque la religión ahora es tan rica en normas y preceptos. Pero en el fondo, encontramos que el origen de todas esas reglas es una sola ley: “recogeremos únicamente lo que hemos sembrado”. A continuación de esta ley añadimos otras igualmente verídicas a modo de extensión, de ampliación en el plano filosófico. Por ejemplo, las palabras de Jesús: “ No hagáis a los demás lo que no queréis que os hagan “, no son más que la prolongación de esta ley.
                
Los que niegan y rechazan todas esas leyes fundamentales, se alejan cada vez más de la verdad; su alma esta desgarrada por la duda y la incertidumbre y la existencia los golpea profundamente. 
Sin embargo la verdad es muy simple, está ahí, delante de ellos. ¿Por qué los pensadores actuales no quieren reconocerla y proponen toda clase de nuevas teorías que están en desacuerdo con la Inteligencia Cósmica? Al no creer que existe una moral basada  en las leyes de la naturaleza, su razonamiento es falso, sus conclusiones son falsas, y todos aquellos que leen sus libros, los siguen y adoptan sus errores, caen en el desorden , la angustia y las tinieblas, Entonces ¡Tened cuidado¡¡Debéis aprender a razonar y a juzgar. Sino tenéis criterio, cualquiera podrá induciros al error. Vigilad, no os dejéis influir por intelectos humanos oscuros, seguid la Inteligencia Cósmica, la cual ha ordenado y organizado las cosas maravillosamente.

Aunque no creamos en Dios, no podemos dejar de reconocer la existencia de un orden en la naturaleza, lo cual implica la existencia de una inteligencia creadora de este orden. Reparad al menos en el hecho de que una simiente produce a su semejante. ¿Cómo no ver en ello la obra de una inteligencia? El simple hecho de observar esta ley obliga a cambiar la visión del mundo. Podemos no creer en Dios, pero no podemos dejar de caer que toda simientes reproduce exactamente, ya sea a través de una planta, un árbol, un insecto, un animal o un hombre…. Esta ley es absoluta  y debe haceros reflexionar. Podéis permitiros ser ingratos, injustos, crueles o violentos, pero entonces no dudéis que esta ley actuara a expensas de vuestra propia vida. Por ejemplo, tendréis hijos, y como se os parecerán, seréis vosotros los primeros en sufrir, a través de ellos, vuestro propio comportamiento. Aunque Dios no existiese, la Inteligencia Cósmica está aquí y tenéis pruebas continuas de ello.
                
Hacéis lo que os viene la gana y creéis que no padeceréis consecuencia alguna…. Creed lo que queráis, la Inteligencia Cósmica ya lo ha escrito todo. Cada pensamiento, sentimiento o acto es una semilla que empieza a crecer, y si habéis sido ingratos, crueles, injustos o violentos, encontrareis un día en vuestro camino las mismas ingratitudes, injusticias, crueldades y violencias; os caerán encima veinte, treinta o cuarenta años después, y en ese momento comprenderéis que existe una Inteligencia Cósmica que lo registra todo.
                
Dejad si queréis la Biblia, los evangelios y también los profetas, las iglesias y los templos, pero al menos aceptad esta ley que está ahí, irrefutable: recogeréis lo que hayáis sembrado.
                
“Quien siembra vientos, recoge tempestades” , dijeron los sabios después de haber observado con atención las cosas. En cuanto a los sabios, a los pensadores que rechazan esta verdad, también serán atrapados, es inevitable, no podrán escapar a las consecuencias de sus actos, y en ese momento comprenderán, Siendo tan inteligentes, ¿cómo no ven lo que es tan simple? … e incluso os digo que a partir de esta ley podemos establecer todos los libros sagrados del mundo entero…. Si, solamente a partir de esta ley.
                
Muchos se dicen: “Evidentemente tal y tal cosa están escritas en la Biblia, en los evangelios, pero, ¿existe verdaderamente Dios? Yo os respondo: esto no tiene que preocuparos y tampoco necesitáis saber si Jesús existió realmente, si los evangelios son auténticos  o no. Tomad simplemente esta ley; es suficiente para rehacerlo todo y llevaros hacia la verdad. Ya lo veis, mi explicación es simple. 
Ese momento si Dios no existe, nos veremos obligados a inventarlo; solamente a causa de esta ley, nos veremos obligados a inventarlo. Entonces, ¿Por qué dejarse embaucar por pensadores que están de moda?. En vez de llevar a los humanos hacia las cosas simples que están ahí, visibles, tangibles, les arrastran siempre hacia reflexiones y argumentos…”originales” ¿Me entendéis? Aunque estos argumentos sean contrarios a la verdad que está escrita en la naturaleza, da igual, todos se maravillan mientras sean nuevos, originales.
                
La moral es una realidad, pero, los humanos no la ven y discuten sobre Dios, sobre tal o cual cuestión teológica…. Es inútil discutir, basta con saber que todo está grabado, todo. Si la naturaleza ha hecho que un árbol grabe en su semilla las propiedades, los colores, las dimensiones, los gustos y perfumes de los frutos, ¿Por qué no habría echo lo mismo con el hombre? La naturaleza ha conseguido grabarlo todo, y precisamente la moral esta basada en esta grabación, en la memoria de la naturaleza. 
Si la memoria. La naturaleza posee una memoria  que nada puede borrar. ¡Pobre del que no la tenga en cuenta¡ Ella continua día y noche grabando cacofonías, los estados espantosos que sufre el hombre en sí mismo, y un día este resulta pisado, destrozado, anulado. Nadie puede escapar a esta ley, nadie jamás ha sido suficientemente poderoso para escapar a ella: ningún emperador, ningún dictador , nadie….en la memoria de la naturaleza todo se encuentra grabado.
                
Así pues tened cuidado porque todo lo que hacéis, decís, pensáis o deseáis, se graba en las profundidades de nuestras células, y tarde o temprano recogeréis los frutos en nuestra vida. Y lograreis crearos otro destino si cuidáis no propagar mediante vuestros pensamientos tos, sentimientos y actos, semillas malsanas y destructivas.
                
Y no penséis que los buenos, generosos y llenos de amor reciben siempre como recompensa el mal y no el bien, Los que se precipitan en sacar conclusiones propagan estupideces diciendo “Haced el bien y recogeréis  siempre el mal” “ No¡ es falso. El bien siempre produce el bien, y el mal produce el mal. Haced el bien y os lo encontrareis aunque no queráis. Si hacéis el bien y os llega el mal, se debe a que todavía hay sobre la tierra personas que se aprovechan y abusan de vuestra bondad. Pero hay que tener paciencia y continuar, porque tarde o temprano serán castigados, sometidos por seres más fuertes y violentos que ellos; entonces comprenderán, se arrepentirán y vendrán a reparar las faltas cometidas. Así es como el bien produce frutos e incluso los duplica, ya que en estos casos el cielo tiene en cuenta todo lo que habéis sufrido haciendo el bien, todas las desgracias que os han ocurrido a pesar de que no las merecíais; toma nota os recompensa doblemente.

Los humanos necesitan ahora un conocimiento sólido, completo, verídico, irrefutable, y este saber es el que os traigo. ¡Vamos tratad de negar que recogeremos lo que sembramos¡ Todos, naturalmente, estadios convencidos de la veracidad de esta ley, pero solamente en el plano físico, lo cual es insuficiente. Si vais más lejos, más arriba encontrareis también esta ley porque el mundo es una unidad: en todos los planos, a todos los niveles, encontramos los mismos fenómenos bajo una diferente, cada vez más sutil.

Todo lo que encontramos sobre la tierra volvemos a encontrarlo en el agua lo volvemos a encontrar en el aire, etc… Los cuatro elementos obedecen a las mismas leyes, pero al ser diferente su esencia y densidad, se aprecian algunas diferencias en la aplicación de estas leyes entre unos y otros. Reaccionan más o menos rápidamente, más o menos violentamente, pero dirigidos por los mismos principios. El mundo mental del hombre, por ejemplo, corresponde al aire: y en el encontramos las mismas corrientes y los mismos vórtices que en la atmósfera, pero bajo la forma más sutil de ideas y pensamientos, Las leyes del mundo psíquico son idénticas a las leyes de la naturaleza.
                
Cuando un jardinero no ve crecer lo que ha sembrado, es justo y razonable, no se altera, ni grita; dice simplemente: “ Pues que se le va a hacer, ya no he tenido tiempo de sembrar zanahorias, no las recogeré. Pero tendré lechugas, perejil y cebollas, porque eso si sembré”. Aparentemente los humanos son muy expertos en temas agrícolas. Lo son cuando se trata de frutas y legumbres, pero cuando se refiere al ámbito del alma, del pensamiento, no saben nada y creen que van a cosechar felicidad, alegría y paz sembrando violencia, crueldad y maldad. ¡Pues no¡ Recogerán violencia, crueldad y maldad, Y si en ese momento se enfurecen y rebelan, nos demuestran que no son buenos agricultores.
                
La primera norma de la moral es la de no dejarse llevar por un pensamiento, sentimiento o acto que sea peligroso o nocivo para los demás, porque entonces os obligaran a recogerlo y “comerlo”, y si es un veneno, seréis vosotros los primeros envenenados. Cuando consideréis esto como una regla absoluta, empezareis a perfeccionaros. Se muy bien lo que a menudo impide a los humanos entenderlo: es la lentitud con la cual se manifiestan las leyes. Ni el bien llega enseguida, ni tampoco el mal. Un hombre no cesa de infringir las leyes y todo le va bien, mientras que otro es honesto, que siempre hace el  bien, solo encuentra dificultades; entonces todos llegáis a la conclusión de que no hay justicia. Los humanos desconocen la razón de esta lentitud en las recompensas y los castigos.
Se hacen preguntas y dicen: “Si las leyes actuasen con más rapidez, sería mucho mejor porque entonces seriamos corregidos o recompensados inmediatamente, con lo cual comprenderíamos “.
                
Pues bien, yo conozco la razón de esta lentitud. Nos muestra la bondad y clemencia de la Inteligencia Cósmica al querer dar a los humanos tiempo para experimentar, reflexionar e incluso arrepentirse, mejorarse y reparar sus errores, Si las leyes castigasen inmediatamente nuestras faltas, seriamos aniquilados, y no podríamos mejorarnos. El Cielo nos da tiempo enviándonos pequeños inconvenientes para que reflexionemos y tengamos la posibilidad de enmendarnos.
                
En cuanto al que hace el bien.
                
En cuanto al que hace el bien, tampoco se le recompensa inmediatamente, lo cual es mejor, ya que si recibiese enseguida la recompensa, comenzaría a abandonarse y entonces infringiría las leyes. Así pues, el cielo le permite fortalecerse para que se consolide, para que se conozca; no lo da todo inmediatamente para ver hasta qué punto continua haciendo el bien, Como veis, existen razones que explican esta tardanza. Pero que el bien atrae el bien, es absolutamente cierto, y que el mal termina ….muy mal, también lo es. Pero es difícil saber el tiempo que se necesita para que se produzcan estos efectos.
                
Evidentemente, para continuar haciendo el bien, mientras el mundo entero se está derrumbando ¡que fuerza, que poder, que voluntad, que decisión y que fe hay que tener¡ En eso reside el mérito, ya que en otras condiciones, cuando todo es agradable y placentero, es demasiado fácil creer en el  bien y dejarse llevar por este camino. Es ahora, en el momento que la situación empeora, cuando es meritorio proseguir sin dejarse influir por las condiciones. Un discípulo, un maestro siempre cuenta con las fuerzas de su espíritu. Incluso en la peor situación, siempre se esfuerza por despertar  en el los poderes de su voluntad, del bien y de la luz. Ahí es donde reconocemos a un verdadero espiritualista.
                
Mucha gente, hablando. Puede pasar por espiritualista, pero ante la menor dificultad, está  por los suelos. Entonces, ¿Dónde está la fuerza del espíritu?-
               
Cada uno espera de los demás que sean delicados, amables, pacientes e indulgentes con él. ¿Cómo lograrlo?. Empezando por ser uno mismo delicado, amable, paciente e indulgente. Si queréis que se comporten bien con vosotros, debéis empezar vosotros a comportaros bien. Diréis: “!esto ya lo sabremos  ” Si, pero solo en teoría; todavía hay millones de seres sobre la tierra que siguen siendo grosero, crueles y se extrañan de que los demás repliquen. Están convencidos de que corresponde a los demás someterse y plegarse a su voluntad. Observad su comportamiento: esperan obtener satisfacciones por medios totalmente contrario a lo que desean, e inversamente, no creen que sembrando la dulzura, el amor y la bondad obtendrán amor, dulzura y bondad, Sin embargo, os aseguro que quien se muestra arisco y desagradable con vosotros y le seguís enviando buenos pensamientos, al cabo de algún tiempo capitulara.
                
Para obtener el afecto y la confianza, hay que llamarlos. “! Pero los llamamos y no vienen¡”.
No, cuando digo “llamarlos” significa: producirlos. Cuando producís estados positivos en vosotros mismos, podéis estar completamente seguros que lo encontrareis también en los  demás. Produciéndolos en vosotros mismos, los atraéis,. Toda la magia está ahí. Entonces, intentadlo: si queréis recibir algo que deseáis, tratad antes de nada darlo. No podemos recibir lo que no hemos dado. Diréis: “ No es cierto, existen personas muy ricas, muy bien situadas, que no dan nada a nadie, que están encerradas en si mismas, desprecian a los demás y sin embargo reciben sin cesar respeto, estima , honores….”. Es simplemente porque dieron todo eso en alguna encarnación anterior, y lo reciben ahora. Pero si continúan mostrándose altivas y sin amor, recibirán exactamente lo mismo más tarde, a través de otros.
                
El secreto del éxito, el secreto de la felicidad consiste en manifestar lo que deseáis obtener. Si queréis sonrisas y miradas afectuosas, dad sonrisas y miradas afectuosas, Si queréis que desde el cielo un ángel acuda a instruiros, encontrad a alguien menos instruido que vosotros y empezad a meterle algunas lucecitas en la cabeza; inmediatamente ello se reflejara en el mundo invisible y atraerías los espíritus luminosos para hacer tanto con vosotros.
Pues si, esta ley es formidable y podemos utilizarla en muchos otros planos. Sonreír y recibir una sonrisa, es poca cosa. Habéis sonreído y os han devuelto la sonrisa, habéis sido gentil y amable y han sido gentiles y amables con vosotros. Muy bien, habéis sido corteses y os sentís rejuvenecidos, ¡magnifico¡. Pero debemos aplicar esta ley en potras regiones para que provoque resultados aún más formidables que una sonrisa, un apretón de manos, una mirada, o algunas palabras amables. Podemos revolver todo el universo con esta ley, y esto es lo interesante: podes llegar muy lejos, remover regiones en el espacio…
                
Solo podréis recoger los frutos correspondientes a las semillas que habéis plantado. Ahora bien, si el tiempo no ha sido favorable o el sol ha sido demasiado intenso y lo ha quemado todo, si no ha llovido o los pájaros o los topos se han comido la siembra, esta es otra cuestión. Porque se trata de accidentes que no alteran la realidad de esta ley. Lo que la semilla contiene en su interior no podemos quitárselo. Podemos impedirle que fructifique, pero no podemos cambiar su naturaleza. Y es precisamente de la naturaleza de la semilla de lo que os estoy hablando.
                
Así pues, si al ser amables y gentiles solo recibís injurias, no le deis importancia; averiguad de quien proceden, cuando y en qué circunstancias…. Quizás seáis demasiado buenos, demasiado caritativos, demasiado géneros y confiados, y entonces, naturalmente, sois inmediatamente clasificados en la categoría de los imbéciles, y sufrís las convenciones establecida por los humanos. Pero esto no significa nada, no durara mucho tiempo, porque la gente y las condiciones varían, mientras que las leyes son inamovibles. Y cuando de nuevo sean restablecidos los verdaderos valores, todo volverá a su lugar y recogeréis todo el bien que hayáis sembrado.
                
Por el momento, evidentemente, hay que ser un líder para ser apreciado, hay que pisar a la gente, atropellarla, humillarla, y entonces se os considerara como alguien realmente importante, pero no será eternamente asi, porque al cabo de algún tiempo otro líder vendrá para daros una paliza. 
No podéis dejaros impresionar por una situación que solo es momentánea; a la larga vemos como un ser violento es maltratado por otro aún más violento que él.
                
No perdáis el tiempo buscando objeciones. Yo conozco mejor que vosotros todas las objeciones que podáis hacerme. No espero que los demás me pregunten: “Si pero entonces… ¿Por qué esto, porque lo otro?” Yo mismo cuestiono mis propios argumentos, y si resisten todas las pruebas que yo les haga, entonces digo: “Es oro, es oro, y por lo tanto es una verdad”. En cuanto a los argumentos que no se sostienen, no me queda otro remedio que enterrarlos: “Amen….”
                
Ahora os daré un ejemplo. Imaginaos un bosque magnifico con animales, pájaros y arboles repleto de flores y frutas de todas clases, ¡Que riqueza ¡Pero hay un inconveniente: que está rodeado de muros altísimos y muy gruesos que lo hacen inaccesible, e incluso sobre sus muros hay vidrios troceados y alambres de púas. Y por si fuera poco, este bosque es muy peligroso por los animales que lo habitan: osos, leones y tigres que se deleitaran con el primer imprudente que se atreva a entrar. Pero necesitáis esas frutas, “ que hacer?.. De repente descubrís un grupo de monos entre los árboles y, ¡ya está estáis salvados ¡Tomad, por ejemplo un cesto de naranjas, acercaos al muro, y empezad a tirarlas una detrás de la otra hacia los monos, y como estos monos son unos imitadores perfectos, tomaran las frutas de los árboles y a su vez os las tiraran. No tendréis maíz que recogerlas para volver con las cestas llenas de frutas. El secreto, entonces, está en tirar vuestras naranjas a los monos.
                
Diréis: “Pero, ¿a qué viene la historia?, ¡No podemos ir hasta el muro a tirarle naranjas a los monos ¡”. Pensad que se trata de un cuento, ¿No habéis visto nunca un hombre sembrando en su campo? Tira las naranjas contra los monos; pero aquí las naranjas son minúsculas, y los monos están escondidos un poquito más abajo, bajo la tierra…. Cuando el hombre ha terminado de sembrar se marcha tranquilamente, y luego, unos meses más tarde, recogerá la cosecha para llenar sus graneros.
                
“Ah… si es así, ya lo entendemos, diréis”. No, todavía no habéis entendido nada, no habéis descifrado la imagen. Aquí los monos son las fuerzas de la naturaleza, estén bajo tierra o sobre los árboles, eso no tiene ninguna importancia, es un símbolo. He aquí la explicación: el universo que Dios ha creado es un bosque que guarda toda clase de riquezas. Los muros son los obstáculos que impiden al hombre alcanzarlas y los monos son criaturas del mundo invisible; las naranjas son la luz y el amor que decidís proyectar a través de vuestros pensamientos y sentimientos. Entonces, ¿Qué ocurre? Algún tiempo después las criaturas del mundo invisible harán lo mismo que vosotros hicisteis, pero os devolverán las frutas, es decir las bendiciones centuplicadas. Pero si enviáis vuestra amargura, vuestro odio y vuestra cólera, también os serán devueltos algún día.
               
“Recogeréis lo que hayáis sembrado”, es decir, según como actuéis en el presente, así será vuestro futuro. En cada instante, mediante el trabajo interior, podéis orientar vuestro futuro. Una vez tomada una decisión, sea buena o mala, orientáis vuestro futuro en buen o mal sentido.
                
Supones que hoy hayáis decidido servir a Dios, ayudar a los humanos, no volver a dejaros influir por vuestra naturaleza  inferior: inmediatamente vuestro futuro se embellece, se ilumina, se enriquece y os aguardan  todas las maravillas. Entonces, ¿Por qué no la vivís? Pero si trabajas manteniendo siempre la misma dirección, con la misma decisión, poco a poco el pasado se diluye, y un día recibís vuestra herencia Divina.
Pero he aquí que decidís vivir de nuevo una vida egoísta; entonces todo se altera, y os aguarda un futuro diferente, lleno de sufrimientos y desilusiones. Naturalmente, en un principio continuareis regocijándoos, haciendo negocios y vuestro presente seguirá igual, puesto que todavía continuáis con algunas reservas que os impiden ver el futuro sombrío que os espera. Pero en cuanto esas reservas se agoten, ese futuro espantoso se presentara de golpe. El futuro es fácil de crear, pero el pasado es difícil de borrar.
                
Os daré otro ejemplo.  Queréis marcharos de viaje y dudáis entre Niza y Moscú. Finalmente os decidís por Niza; supongamos que desde entonces el camino por el cual pasáis, los paisajes, las estaciones, está determinados…. En el momento en que partís en una dirección, todo está calculado, debéis seguir un itinerario previsto, fijado con antelación. No sois vosotros quienes habéis creado esos paisajes, su existencia no depende de vosotros, pero si depende de vosotros es la elección de la dirección.
                
Nosotros no creamos el futuro. Cuando decimos que el hombre crea su destino, es una manera de hablar; sería mucho mejor elige su dirección. Decís: “Tomare este camino, de acuerdo, pero no sois vosotros quienes vais a crear las regiones y los seres que encontréis en el camino. Son regiones y entidades creadas por Dios desde hace mucho tiempo, No creamos nuestro destino nefasto, sino que nos dirigimos hacia el: arenas movedizas, pantanos, bosques peligrosos….simplemente decidimos nuestra orientación, eso es todo. Y lo mismo ocurre si se trata de un futuro esplendido: somos nosotros quienes decidimos ir hacia él; el está ahí, nos espera. Existen en el espacio miles de regiones esferas habitadas por una infinidad de criaturas, y según lo que decidamos, nos elevamos o nos hundimos al ir a visitarlas.
                
Todas las desgracias y dichas existen ya, otros la conocieron antes que nosotros, fueron creadas desde hace mucho tiempo; de nosotros depende solamente la dirección a escoger. Por eso debéis decidiros ahora a cambiar vuestra dirección, orientaos hacia regiones del Paraíso que Dios creo para vosotros desde la eternidad.

OMRAAM MIKHAEL AIVANHOV

El siguiente texto fue transcripto por el miembro y compañero del grupo de estudios (E.Y.E.C.E.S) Alejandro Perrin a quien agradezco enormemente su colaboración, aportando para todos las enseñanzas del Maestro Omraam.

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