La cuestión
consiste simplemente en saber que fuerzas estamos activando. Y ahora os diré
que la ley más formidable que la inteligencia Cósmica nos haya dado, se
encuentra ahí donde nadie la busca, donde los filósofos, teólogos y moralista
no ven: en la naturaleza, y particularmente en la agricultura. Si….en la
agricultura.
Todos los agricultores saben que
donde plantan una higuera, no recogerán uvas sino higos, y que en un manzano no
encontraran peras. He aquí la mayor de las leyes morales: recogeremos lo que
hemos sembrado.
Podemos decir entonces que los
agricultores fueron los primeros moralistas; fueron ellos quienes se percataron
de que la inteligencia de la naturaleza había establecido una ley estricta e
inmutable: la ley de causa y efecto. Después, al observar la vida de los
hombres, encontraron esta misma ley: si os comportáis con crueldad, egoísmo y
violencia, un día u otro ello recaerá sobre vosotros. Esta ley se llama también
ley de resonancia, ley de acción y reacción. La pelota rebota y vuelve hacia
vosotros.
Recogeréis
lo que hayáis sembrado. Si estudiamos detalladamente esta ley fundamental, si
ampliamos su significado, se transforma en un sistema rico y profundo, ya que
cada verdad esencial tiene aplicaciones en todos los planos, Explicada en
detalle, esta ley genera todo un sistema filosófico; he ahí porque la religión
ahora es tan rica en normas y preceptos. Pero en el fondo, encontramos que el
origen de todas esas reglas es una sola ley: “recogeremos únicamente lo que
hemos sembrado”. A continuación de esta ley añadimos otras igualmente verídicas
a modo de extensión, de ampliación en el plano filosófico. Por ejemplo, las palabras
de Jesús: “ No hagáis a los demás lo que no queréis que os hagan “, no son más
que la prolongación de esta ley.
Los que
niegan y rechazan todas esas leyes fundamentales, se alejan cada vez más de la
verdad; su alma esta desgarrada por la duda y la incertidumbre y la existencia
los golpea profundamente.
Sin embargo la verdad es muy simple, está ahí,
delante de ellos. ¿Por qué los pensadores actuales no quieren reconocerla y
proponen toda clase de nuevas teorías que están en desacuerdo con la Inteligencia
Cósmica? Al no creer que existe una moral basada en las leyes de la naturaleza, su
razonamiento es falso, sus conclusiones son falsas, y todos aquellos que leen
sus libros, los siguen y adoptan sus errores, caen en el desorden , la angustia
y las tinieblas, Entonces ¡Tened cuidado¡¡Debéis aprender a razonar y a
juzgar. Sino tenéis criterio, cualquiera podrá induciros al error. Vigilad, no
os dejéis influir por intelectos humanos oscuros, seguid la Inteligencia Cósmica,
la cual ha ordenado y organizado las cosas maravillosamente.
Aunque no creamos en Dios, no podemos dejar de reconocer la
existencia de un orden en la naturaleza, lo cual implica la existencia de una
inteligencia creadora de este orden. Reparad al menos en el hecho de que una
simiente produce a su semejante. ¿Cómo no ver en ello la obra de una
inteligencia? El simple hecho de observar esta ley obliga a cambiar la visión
del mundo. Podemos no creer en Dios, pero no podemos dejar de caer que toda simientes
reproduce exactamente, ya sea a través de una planta, un árbol, un insecto, un animal
o un hombre…. Esta ley es absoluta y
debe haceros reflexionar. Podéis permitiros ser ingratos, injustos, crueles o
violentos, pero entonces no dudéis que esta ley actuara a expensas de vuestra
propia vida. Por ejemplo, tendréis hijos, y como se os parecerán, seréis
vosotros los primeros en sufrir, a través de ellos, vuestro propio comportamiento.
Aunque Dios no existiese, la Inteligencia Cósmica está aquí y tenéis pruebas
continuas de ello.
Hacéis
lo que os viene la gana y creéis que no padeceréis consecuencia alguna…. Creed
lo que queráis, la Inteligencia Cósmica ya lo ha escrito todo. Cada
pensamiento, sentimiento o acto es una semilla que empieza a crecer, y si
habéis sido ingratos, crueles, injustos o violentos, encontrareis un día en
vuestro camino las mismas ingratitudes, injusticias, crueldades y violencias;
os caerán encima veinte, treinta o cuarenta años después, y en ese momento
comprenderéis que existe una Inteligencia Cósmica que lo registra todo.
Dejad
si queréis la Biblia, los evangelios y también los profetas, las iglesias y los
templos, pero al menos aceptad esta ley que está ahí, irrefutable: recogeréis
lo que hayáis sembrado.
“Quien
siembra vientos, recoge tempestades” , dijeron los sabios después de haber
observado con atención las cosas. En cuanto a los sabios, a los pensadores que
rechazan esta verdad, también serán atrapados, es inevitable, no podrán escapar
a las consecuencias de sus actos, y en ese momento comprenderán, Siendo tan
inteligentes, ¿cómo no ven lo que es tan simple? … e incluso os digo que a
partir de esta ley podemos establecer todos los libros sagrados del mundo
entero…. Si, solamente a partir de esta ley.
Muchos
se dicen: “Evidentemente tal y tal cosa están escritas en la Biblia, en los
evangelios, pero, ¿existe verdaderamente Dios? Yo os respondo: esto no tiene
que preocuparos y tampoco necesitáis saber si Jesús existió realmente, si los
evangelios son auténticos o no. Tomad
simplemente esta ley; es suficiente para rehacerlo todo y llevaros hacia la
verdad. Ya lo veis, mi explicación es simple.
Ese momento si Dios no existe,
nos veremos obligados a inventarlo; solamente a causa de esta ley, nos veremos
obligados a inventarlo. Entonces, ¿Por qué dejarse embaucar por pensadores que
están de moda?. En vez de llevar a los humanos hacia las cosas simples que
están ahí, visibles, tangibles, les arrastran siempre hacia reflexiones y argumentos…”originales”
¿Me entendéis? Aunque estos argumentos sean contrarios a la verdad que está
escrita en la naturaleza, da igual, todos se maravillan mientras sean nuevos,
originales.
La
moral es una realidad, pero, los humanos no la ven y discuten sobre Dios, sobre
tal o cual cuestión teológica…. Es inútil discutir, basta con saber que todo está
grabado, todo. Si la naturaleza ha hecho que un árbol grabe en su semilla las
propiedades, los colores, las dimensiones, los gustos y perfumes de los frutos,
¿Por qué no habría echo lo mismo con el hombre? La naturaleza ha conseguido
grabarlo todo, y precisamente la moral esta basada en esta grabación, en la
memoria de la naturaleza.
Si la memoria. La naturaleza posee una memoria que nada puede borrar. ¡Pobre del que no la
tenga en cuenta¡ Ella continua día y noche grabando cacofonías, los estados
espantosos que sufre el hombre en sí mismo, y un día este resulta pisado,
destrozado, anulado. Nadie puede escapar a esta ley, nadie jamás ha sido suficientemente
poderoso para escapar a ella: ningún emperador, ningún dictador , nadie….en la
memoria de la naturaleza todo se encuentra grabado.
Así
pues tened cuidado porque todo lo que hacéis, decís, pensáis o deseáis, se
graba en las profundidades de nuestras células, y tarde o temprano recogeréis
los frutos en nuestra vida. Y lograreis crearos otro destino si cuidáis no
propagar mediante vuestros pensamientos tos, sentimientos y actos, semillas
malsanas y destructivas.
Y no penséis
que los buenos, generosos y llenos de amor reciben siempre como recompensa el
mal y no el bien, Los que se precipitan en sacar conclusiones propagan
estupideces diciendo “Haced el bien y recogeréis siempre el mal” “ No¡ es falso. El bien
siempre produce el bien, y el mal produce el mal. Haced el bien y os lo encontrareis
aunque no queráis. Si hacéis el bien y os llega el mal, se debe a que todavía
hay sobre la tierra personas que se aprovechan y abusan de vuestra bondad. Pero
hay que tener paciencia y continuar, porque tarde o temprano serán castigados,
sometidos por seres más fuertes y violentos que ellos; entonces comprenderán,
se arrepentirán y vendrán a reparar las faltas cometidas. Así es como el bien
produce frutos e incluso los duplica, ya que en estos casos el cielo tiene en
cuenta todo lo que habéis sufrido haciendo el bien, todas las desgracias que os
han ocurrido a pesar de que no las merecíais; toma nota os recompensa
doblemente.
Los humanos necesitan ahora un conocimiento sólido,
completo, verídico, irrefutable, y este saber es el que os traigo. ¡Vamos
tratad de negar que recogeremos lo que sembramos¡ Todos, naturalmente, estadios
convencidos de la veracidad de esta ley, pero solamente en el plano físico, lo
cual es insuficiente. Si vais más lejos, más arriba encontrareis también esta
ley porque el mundo es una unidad: en todos los planos, a todos los niveles,
encontramos los mismos fenómenos bajo una diferente, cada vez más sutil.
Todo lo que encontramos sobre la tierra volvemos a
encontrarlo en el agua lo volvemos a encontrar en el aire, etc… Los cuatro
elementos obedecen a las mismas leyes, pero al ser diferente su esencia y
densidad, se aprecian algunas diferencias en la aplicación de estas leyes entre
unos y otros. Reaccionan más o menos rápidamente, más o menos violentamente,
pero dirigidos por los mismos principios. El mundo mental del hombre, por
ejemplo, corresponde al aire: y en el encontramos las mismas corrientes y los
mismos vórtices que en la atmósfera, pero bajo la forma más sutil de ideas y
pensamientos, Las leyes del mundo psíquico son idénticas a las leyes de la
naturaleza.
Cuando
un jardinero no ve crecer lo que ha sembrado, es justo y razonable, no se
altera, ni grita; dice simplemente: “ Pues que se le va a hacer, ya no he
tenido tiempo de sembrar zanahorias, no las recogeré. Pero tendré lechugas,
perejil y cebollas, porque eso si sembré”. Aparentemente los humanos son muy
expertos en temas agrícolas. Lo son cuando se trata de frutas y legumbres, pero
cuando se refiere al ámbito del alma, del pensamiento, no saben nada y creen
que van a cosechar felicidad, alegría y paz sembrando violencia, crueldad y
maldad. ¡Pues no¡ Recogerán violencia, crueldad y maldad, Y si en ese momento
se enfurecen y rebelan, nos demuestran que no son buenos agricultores.
La
primera norma de la moral es la de no dejarse llevar por un pensamiento,
sentimiento o acto que sea peligroso o nocivo para los demás, porque entonces
os obligaran a recogerlo y “comerlo”, y si es un veneno, seréis vosotros los
primeros envenenados. Cuando consideréis esto como una regla absoluta, empezareis
a perfeccionaros. Se muy bien lo que a menudo impide a los humanos entenderlo:
es la lentitud con la cual se manifiestan las leyes. Ni el bien llega
enseguida, ni tampoco el mal. Un hombre no cesa de infringir las leyes y todo
le va bien, mientras que otro es honesto, que siempre hace el bien, solo encuentra dificultades; entonces
todos llegáis a la conclusión de que no hay justicia. Los humanos desconocen la
razón de esta lentitud en las recompensas y los castigos.
Se hacen preguntas y dicen: “Si las leyes actuasen con más
rapidez, sería mucho mejor porque entonces seriamos corregidos o recompensados
inmediatamente, con lo cual comprenderíamos “.
Pues
bien, yo conozco la razón de esta lentitud. Nos muestra la bondad y clemencia
de la Inteligencia Cósmica al querer dar a los humanos tiempo para
experimentar, reflexionar e incluso arrepentirse, mejorarse y reparar sus errores,
Si las leyes castigasen inmediatamente nuestras faltas, seriamos aniquilados, y
no podríamos mejorarnos. El Cielo nos da tiempo enviándonos pequeños
inconvenientes para que reflexionemos y tengamos la posibilidad de enmendarnos.
En
cuanto al que hace el bien.
En
cuanto al que hace el bien, tampoco se le recompensa inmediatamente, lo cual es
mejor, ya que si recibiese enseguida la recompensa, comenzaría a abandonarse y
entonces infringiría las leyes. Así pues, el cielo le permite fortalecerse para
que se consolide, para que se conozca; no lo da todo inmediatamente para ver
hasta qué punto continua haciendo el bien, Como veis, existen razones que
explican esta tardanza. Pero que el bien atrae el bien, es absolutamente
cierto, y que el mal termina ….muy mal, también lo es. Pero es difícil saber el
tiempo que se necesita para que se produzcan estos efectos.
Evidentemente,
para continuar haciendo el bien, mientras el mundo entero se está derrumbando
¡que fuerza, que poder, que voluntad, que decisión y que fe hay que tener¡ En
eso reside el mérito, ya que en otras condiciones, cuando todo es agradable y
placentero, es demasiado fácil creer en el
bien y dejarse llevar por este camino. Es ahora, en el momento que la
situación empeora, cuando es meritorio proseguir sin dejarse influir por las
condiciones. Un discípulo, un maestro siempre cuenta con las fuerzas de su
espíritu. Incluso en la peor situación, siempre se esfuerza por despertar en el los poderes de su voluntad, del bien y
de la luz. Ahí es donde reconocemos a un verdadero espiritualista.
Mucha
gente, hablando. Puede pasar por espiritualista, pero ante la menor dificultad,
está por los suelos. Entonces, ¿Dónde está
la fuerza del espíritu?-
Cada
uno espera de los demás que sean delicados, amables, pacientes e indulgentes
con él. ¿Cómo lograrlo?. Empezando por ser uno mismo delicado, amable, paciente
e indulgente. Si queréis que se comporten bien con vosotros, debéis empezar
vosotros a comportaros bien. Diréis: “!esto ya lo sabremos ” Si, pero solo en teoría; todavía hay
millones de seres sobre la tierra que siguen siendo grosero, crueles y se
extrañan de que los demás repliquen. Están convencidos de que corresponde a los
demás someterse y plegarse a su voluntad. Observad su comportamiento: esperan
obtener satisfacciones por medios totalmente contrario a lo que desean, e inversamente,
no creen que sembrando la dulzura, el amor y la bondad obtendrán amor, dulzura
y bondad, Sin embargo, os aseguro que quien se muestra arisco y desagradable
con vosotros y le seguís enviando buenos pensamientos, al cabo de algún tiempo
capitulara.
Para
obtener el afecto y la confianza, hay que llamarlos. “! Pero los llamamos y no
vienen¡”.
No, cuando digo “llamarlos” significa: producirlos. Cuando producís
estados positivos en vosotros mismos, podéis estar completamente seguros que lo
encontrareis también en los demás. Produciéndolos
en vosotros mismos, los atraéis,. Toda la magia está ahí. Entonces, intentadlo: si queréis recibir algo que deseáis, tratad antes de nada darlo. No podemos
recibir lo que no hemos dado. Diréis: “ No es cierto, existen personas muy
ricas, muy bien situadas, que no dan nada a nadie, que están encerradas en si
mismas, desprecian a los demás y sin embargo reciben sin cesar respeto, estima
, honores….”. Es simplemente porque dieron todo eso en alguna encarnación
anterior, y lo reciben ahora. Pero si continúan mostrándose altivas y sin amor,
recibirán exactamente lo mismo más tarde, a través de otros.
El
secreto del éxito, el secreto de la felicidad consiste en manifestar lo que
deseáis obtener. Si queréis sonrisas y miradas afectuosas, dad sonrisas y
miradas afectuosas, Si queréis que desde el cielo un ángel acuda a instruiros,
encontrad a alguien menos instruido que vosotros y empezad a meterle algunas lucecitas
en la cabeza; inmediatamente ello se reflejara en el mundo invisible y atraerías
los espíritus luminosos para hacer tanto con vosotros.
Pues si, esta ley es formidable y podemos utilizarla en
muchos otros planos. Sonreír y recibir una sonrisa, es poca cosa. Habéis
sonreído y os han devuelto la sonrisa, habéis sido gentil y amable y han sido
gentiles y amables con vosotros. Muy bien, habéis sido corteses y os sentís
rejuvenecidos, ¡magnifico¡. Pero debemos aplicar esta ley en potras regiones
para que provoque resultados aún más formidables que una sonrisa, un apretón de
manos, una mirada, o algunas palabras amables. Podemos revolver todo el
universo con esta ley, y esto es lo interesante: podes llegar muy lejos,
remover regiones en el espacio…
Solo
podréis recoger los frutos correspondientes a las semillas que habéis plantado.
Ahora bien, si el tiempo no ha sido favorable o el sol ha sido demasiado
intenso y lo ha quemado todo, si no ha llovido o los pájaros o los topos se han
comido la siembra, esta es otra cuestión. Porque se trata de accidentes que no
alteran la realidad de esta ley. Lo que la semilla contiene en su interior no
podemos quitárselo. Podemos impedirle que fructifique, pero no podemos cambiar
su naturaleza. Y es precisamente de la naturaleza de la semilla de lo que os
estoy hablando.
Así
pues, si al ser amables y gentiles solo recibís injurias, no le deis
importancia; averiguad de quien proceden, cuando y en qué circunstancias…. Quizás
seáis demasiado buenos, demasiado caritativos, demasiado géneros y confiados, y
entonces, naturalmente, sois inmediatamente clasificados en la categoría de los
imbéciles, y sufrís las convenciones establecida por los humanos. Pero esto no
significa nada, no durara mucho tiempo, porque la gente y las condiciones varían,
mientras que las leyes son inamovibles. Y cuando de nuevo sean restablecidos
los verdaderos valores, todo volverá a su lugar y recogeréis todo el bien que hayáis
sembrado.
Por el momento,
evidentemente, hay que ser un líder para ser apreciado, hay que pisar a la
gente, atropellarla, humillarla, y entonces se os considerara como alguien
realmente importante, pero no será eternamente asi, porque al cabo de algún
tiempo otro líder vendrá para daros una paliza.
No podéis dejaros impresionar
por una situación que solo es momentánea; a la larga vemos como un ser violento
es maltratado por otro aún más violento que él.
No
perdáis el tiempo buscando objeciones. Yo conozco mejor que vosotros todas las
objeciones que podáis hacerme. No espero que los demás me pregunten: “Si pero
entonces… ¿Por qué esto, porque lo otro?” Yo mismo cuestiono mis propios
argumentos, y si resisten todas las pruebas que yo les haga, entonces digo: “Es
oro, es oro, y por lo tanto es una verdad”. En cuanto a los argumentos que no
se sostienen, no me queda otro remedio que enterrarlos: “Amen….”
Ahora
os daré un ejemplo. Imaginaos un bosque magnifico con animales, pájaros y
arboles repleto de flores y frutas de todas clases, ¡Que riqueza ¡Pero hay un
inconveniente: que está rodeado de muros altísimos y muy gruesos que lo hacen
inaccesible, e incluso sobre sus muros hay vidrios troceados y alambres de púas.
Y por si fuera poco, este bosque es muy peligroso por los animales que lo
habitan: osos, leones y tigres que se deleitaran con el primer imprudente que
se atreva a entrar. Pero necesitáis esas frutas, “ que hacer?.. De repente descubrís
un grupo de monos entre los árboles y, ¡ya está estáis salvados ¡Tomad, por
ejemplo un cesto de naranjas, acercaos al muro, y empezad a tirarlas una detrás
de la otra hacia los monos, y como estos monos son unos imitadores perfectos, tomaran
las frutas de los árboles y a su vez os las tiraran. No tendréis maíz que
recogerlas para volver con las cestas llenas de frutas. El secreto, entonces, está
en tirar vuestras naranjas a los monos.
Diréis:
“Pero, ¿a qué viene la historia?, ¡No podemos ir hasta el muro a tirarle
naranjas a los monos ¡”. Pensad que se trata de un cuento, ¿No habéis visto
nunca un hombre sembrando en su campo? Tira las naranjas contra los monos; pero
aquí las naranjas son minúsculas, y los monos están escondidos un poquito más
abajo, bajo la tierra…. Cuando el hombre ha terminado de sembrar se marcha
tranquilamente, y luego, unos meses más tarde, recogerá la cosecha para llenar
sus graneros.
“Ah… si
es así, ya lo entendemos, diréis”. No, todavía no habéis entendido nada, no
habéis descifrado la imagen. Aquí los monos son las fuerzas de la naturaleza,
estén bajo tierra o sobre los árboles, eso no tiene ninguna importancia, es un
símbolo. He aquí la explicación: el universo que Dios ha creado es un bosque
que guarda toda clase de riquezas. Los muros son los obstáculos que impiden al
hombre alcanzarlas y los monos son criaturas del mundo invisible; las naranjas
son la luz y el amor que decidís proyectar a través de vuestros pensamientos y
sentimientos. Entonces, ¿Qué ocurre? Algún tiempo después las criaturas del
mundo invisible harán lo mismo que vosotros hicisteis, pero os devolverán las
frutas, es decir las bendiciones centuplicadas. Pero si enviáis vuestra
amargura, vuestro odio y vuestra cólera, también os serán devueltos algún día.
“Recogeréis
lo que hayáis sembrado”, es decir, según como actuéis en el presente, así será
vuestro futuro. En cada instante, mediante el trabajo interior, podéis orientar
vuestro futuro. Una vez tomada una decisión, sea buena o mala, orientáis
vuestro futuro en buen o mal sentido.
Supones
que hoy hayáis decidido servir a Dios, ayudar a los humanos, no volver a
dejaros influir por vuestra naturaleza
inferior: inmediatamente vuestro futuro se embellece, se ilumina, se
enriquece y os aguardan todas las
maravillas. Entonces, ¿Por qué no la vivís? Pero si trabajas manteniendo
siempre la misma dirección, con la misma decisión, poco a poco el pasado se
diluye, y un día recibís vuestra herencia Divina.
Pero he aquí que decidís vivir de nuevo una vida egoísta;
entonces todo se altera, y os aguarda un futuro diferente, lleno de
sufrimientos y desilusiones. Naturalmente, en un principio continuareis regocijándoos,
haciendo negocios y vuestro presente seguirá igual, puesto que todavía
continuáis con algunas reservas que os impiden ver el futuro sombrío que os
espera. Pero en cuanto esas reservas se agoten, ese futuro espantoso se
presentara de golpe. El futuro es fácil de crear, pero el pasado es difícil de
borrar.
Os daré
otro ejemplo. Queréis marcharos de viaje
y dudáis entre Niza y Moscú. Finalmente os decidís por Niza; supongamos que
desde entonces el camino por el cual pasáis, los paisajes, las estaciones, está
determinados…. En el momento en que partís en una dirección, todo está
calculado, debéis seguir un itinerario previsto, fijado con antelación. No sois
vosotros quienes habéis creado esos paisajes, su existencia no depende de
vosotros, pero si depende de vosotros es la elección de la dirección.
Nosotros
no creamos el futuro. Cuando decimos que el hombre crea su destino, es una
manera de hablar; sería mucho mejor elige su dirección. Decís: “Tomare este
camino, de acuerdo, pero no sois vosotros quienes vais a crear las regiones y
los seres que encontréis en el camino. Son regiones y entidades creadas por
Dios desde hace mucho tiempo, No creamos nuestro destino nefasto, sino que nos
dirigimos hacia el: arenas movedizas, pantanos, bosques peligrosos….simplemente
decidimos nuestra orientación, eso es todo. Y lo mismo ocurre si se trata de un
futuro esplendido: somos nosotros quienes decidimos ir hacia él; el está ahí,
nos espera. Existen en el espacio miles de regiones esferas habitadas por una
infinidad de criaturas, y según lo que decidamos, nos elevamos o nos hundimos
al ir a visitarlas.
Todas
las desgracias y dichas existen ya, otros la conocieron antes que nosotros,
fueron creadas desde hace mucho tiempo; de nosotros depende solamente la
dirección a escoger. Por eso debéis decidiros ahora a cambiar vuestra
dirección, orientaos hacia regiones del Paraíso que Dios creo para vosotros
desde la eternidad.
OMRAAM MIKHAEL AIVANHOV
El siguiente texto fue transcripto por el miembro y compañero del grupo de estudios (E.Y.E.C.E.S) Alejandro Perrin a quien agradezco enormemente su colaboración, aportando para todos las enseñanzas del Maestro Omraam.

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