El milagro de la multiplicación de los dos peces y de los cinco panes ha atraído la atención de numerosos especialistas de los Evangelios. ¿Cómo explicar este milagro? ¿ Invocó Jesús a las tuerzas ocultas? En realidad, yo no creo que sea tan importante responder a esta pregunta, y querría hablaros de este pasaje desde otro punto de vista, para demostraros que contiene verdades esenciales de la Ciencia Iniciática. Os leeré primero el texto del Evangelio: «Después de esto, Jesús pasó al otro lado del mar de Galilea o de Tiberíades. Una gran muchedumbre le seguía, porque veía los milagros que hacía con los enfermos. Pero Jesús subió al monte, donde se sentó con sus discípulos. Pues la Pascua, la fiesta de los judíos, estaba próxima. Habiendo alzado la mirada y viendo a una gran muchedumbre que venía hacia él, Jesús dijo a Felipe: «¿Dónde compraremos panes para que esta gente tenga de qué comer?» El decía esto para probarlo, pues sabía perfectamente lo que iba a hacer. Felipe le respondió: Doscientos dónanos de pan no bastarían para dar un poco a cada uno.
Uno de sus discípulos, Andrés, hermano de Simón Pedro, le dijo: Hay aquí un niño que tiene cinco panes de cebada y dos peces, pero ¿qué es esto para tanta gente? Entonces Jesús dijo: hacedlos sentar. Pues había mucha hierba en aquel lugar. De este modo se aposentaron alrededor de cinco mil personas. Jesús tomó los panes y, después de dar gracias, los distribuyó a los que estaban sentados; también les dio peces, tantos como quisieron. Cuando se hubieron saciado, dijo a sus discípulos: Recoged los trozos que quedan, para que no se pierda nada. Los recogieron, pues, y llenaron doce canastas con los pedazos que habían sobrado de los cinco panes de cebada.»
Pero olvidemos por un momento este relato para fijarnos en
el círculo del zodíaco.
El Sol, lo hemos visto, se desplaza en el zodíaco, en el
sentido Aries, Tauro, Géminis, etc..., mientras que e! punto
vivo de la bóveda celeste o punto vernal, se desplaza en
sentido inverso. Cada 2.160 años, este punto cambia de
constelación, lo que coincide con cambios en todos los ámbitos
de la vida. Bajo la influencia de la nueva constelación, otras
fuerzas, otras corrientes comienzan a verterse sobre la
humanidad, es así como los Iniciados de la antigüedad que
conocían las influencias particulares de cada signo, eran
capaces de prever los acontecimientos que se producirían
cuando el punto vernal pasara por tal o cual constelación.
Cada religión se sitúa bajo la influencia de dos
constelaciones que están opuestas en el círculo del zodíaco.
La
religión cristiana está situada bajo la influencia de Piscis y del
signo opuesto. Virgo.
En los Evangelios, encontramos a
menudo los símbolos de Piscis y Virgo.
El símbolo de Virgo existe desde tiempos inmemoriales; es
la imagen de la naturaleza pura, inviolada, casta, que trae al
mundo al hijo eterno de la humanidad, el Yo Superior, o como
decimos nosotros, el Cristo Piscis ocupa también un lugar
importante en los Evangelios. Cuando Jesús llamó a sus
primeros discípulos, Pedro y su hermano Andrés, les dijo:
«Seguidme y yo os haré pescadores de hombres.»
Los hombres aquí, están representados por los peces. Un día en que se
reclamaba a Pedro los dos dracmas del tributo. Jesús le dijo:
«Vete al mar, echa el anzuelo y saca el primer pez? que venga:
ábrele la boca y encontrarás en ella un cestaterio; tómalo y
dáselo a ellos por mi y por ti.»
También está el episodio de la
pesca milagrosa... Y en otro parte, fue dicho: «Si pedís pan a
vuestro padre, ¿os dará una piedra? y si le pedís pescado, ¿os
dará acaso una serpiente? Estas palabras no están
pronunciadas al azar. Los peces y el pan recuerdan, por todas
partes, los signos de Piscis y de Virgo, el cual, en el zodíaco,
está representado por una joven que sostiene espigas de trigo.
Jesús decía también: «Yo son el pan de la vida... Yo soy el pan
bajado del cielo y aquél que comiere de él, ya no morirá.» Los
peces y el pan son los símbolos esenciales del Nuevo
Testamento: Jesús y sus discípulos meditaban sobre estos
símbolos.
Estudiemos ahora a Piscis y a Virgo desde el punto de vista
astrológico. El signo de Piscis está regido por Júpiter y el
signo de Virgo por Mercurio.
Los antiguos trabajaban con 7
planetas (el Sol, la Luna, Mercurio, Venus, Marte, Júpiter y
Saturno) que repartían entre los 12 signos del zodíaco. Desde
el descubrimiento de Urano, Neptuno y Plutón, los astrólogos
modernos añaden a Piscis la influencia de Neptuno. Hoy, para estudiar el tema que nos interesa, utilizaremos solamente 7
planetas. Cuando tratemos otros lemas, tendremos ocasión de
utilizar 10. De todas formas, otros planetas están aún por
descubrir y la selección que se puede hacer es siempre
relativa...
Así, Mercurio rige el signo de Virgo y Júpiter el signo de
Piscis.
Mercurio represente un niño. Júpiter un hombre de
edad madura. Consiguientemente son opuestos en estatura,
actividad, mentalidad, etc... Todos los planetas poseen una
influencia en relación con las diferentes edades del hombre.
La Luna influye en la concepción, la gestación, el
nacimiento. Mercurio rige la infancia, Venus la pubertad y la
adolescencia, el Sol la juventud que sueña con fundar un
hogar, en alcanzar una posición. Marte influye en el adulto
que lucha para proteger su hogar. Júpiter rige la edad
madura; es el padre que tiene muchos hijos a los que colma de
favores y cuya situación atrae el respeto y la estima. Saturno
rige la vejez; es el abuelo que tiene una familia numerosa y que
se prepara para partir hacia el otro mundo.
Hemos visto que Mercurio reina en el signo de Virgo. El
símbolo de Virgo y del niño (Mercurio) que se encuentra en la
imagen de (Isis y Horus, de la Virgen María y de Jesús, es un símbolo de la pureza, mientras que Júpiter, h –el planeta de
la generosidad, de la benevolencia– domina en Piscis, que es el
signo de la vida colectiva y del sacrificio.
He aquí el eje de Cristo: Virgo y Piscis . bajo la influencia
de estas dos constelaciones, la época cristiana ha intentado en
las almas humanas las dos cualidades de Virgo y Piscis : la
pureza y el amor hacia el prójimo. Jesús nacido de la virgen,
se manifestó como pez. Vosotros sabéis que los primeros
cristianos no tenían por símbolo la cruz sino el pez.
Jesús mismo era llamado Ichthus (palabra griega que significa pez) pues las letras de esta servían de iniciales para cada una de las palabras de la frase siguiente: lésous Christos Theou Uios Sótér (Jesucristo, hijo de Dios, Salvador).
Volvamos ahora al episodio de la multiplicación de los
peces y los panes.
Vosotros ya sabéis que cada parte de nuestro cuerpo está
ligado a una constelación del zodíaco y que según la astrología,
el plexo solar está ligado a Virgo y los pies a Piscis. Como
Virgo y Piscis están unidos entre sí y representan el eje del
Cristo, existe también una relación entre los pies y el plexo
solar.
El plexo solar forma parte del sistema simpático, que es un conjunto de filamentos nerviosos, de ganglios y de plexos, de los cuales os daré un esquema muy simple. Volveremos, una vez más, con detalle, sobre este tema. De momento, ocupémonos del plexo solar. Está situado detrás del estómago y está formado por cinco ganglios normales y por dos ganglios llamados semi-lunares, que tienen forma de pez. Ahí están los cinco panes y los dos peces macho y hembra reunidos. Todo lo que yo os explico aquí está inscrito en el gran libro de la naturaleza. Vosotros mismos podéis encontrarlo en él. Mientras el niño se encuentra en el seno de su madre, está unido a ella por el cordón umbilical.
A través de este cordón,
él se alimenta. La madre representa entonces la naturaleza.
En
el momento del nacimiento se corta el cordón, y el niño es
separado así de su madre. Pero existe otro cordón invisible
que une siempre al niño con la gran madre Naturaleza y que
continúa allí mentándole. Este cordón no debe romperse antes
de que el hombre esté bien preparado para vivir
independientemente. Si este lazo se corta prematuramente, el
hombre, el hijo de la naturaleza, deja de ser alimentado y
muere.
Es a través del plexo solar, centro según la astrología
ligado al signo de Virgo, que este cordón invisible conecta al
hombre con la madre Naturaleza.
Los dos ganglios semi-lunares permiten al hombre viajar en
el espacio, y los cinco ganglios son los cinco panes que
alimentan la multitud de células del organismo. Cada ganglio
está relacionado con una de las cinco virtudes simbolizadas
por el pentagrama: la bondad, la justicia, e! amor, la sabiduría
y la verdad.
Mercurio d regente de Virgo y está representado en el
Evangelio por el niño que trajo los panes y los peces, de los que más tarde se alimentó la multitud.
El pueblo es el símbolo
de todas las células que componen el cuerpo físico y que, cada
día, son alimentadas por los dos peces y los cinco panes del
plexo solar.
Muchos pensarán que estas explicaciones son pura fantasía
y que no corresponden al milagro real que hizo Jesús... Les
pediré entonces que se remitan al texto de San Mateo, donde
Jesús dice a sus discípulos: «Guardaos de la levadura de los
fariseos y de los saduceos». Los discípulos razonaban entre sí,
diciendo: «Dice eso es porque no hemos traído panes».
Conociéndolo, Jesús dijo: «Hombres de poca fe, ¿Por qué
estáis hablando entre vosotros de que no tenéis panes?
¿Aún no comprendéis ni os acordáis de los cinco panes de
los cinco mil hombres, ni cuantas cestas recogisteis? ¿Ni de los
siete panes de los cuatro mil, ni cuantas canastas recogisteis?
¿Cómo no comprendéis que no me refería a los panes?».
Por otra parte, San Marcos explica lo siguiente: «Llegada la
noche, la barca estaba en medio del mar y Jesús solo en tierra.
Y les vio navegar fatigados, pues el viento les era adverso.
A
eso de la cuarta vigilia de la noche, fue hacia ellos andando
sobre el mar, y parecía querer pasarles de largo. Al verle andar
sobre e! mar, creyeron que era un fantasma y gritaron, porque todos le habían visto y estaban turbados. Al instante Jesús les
habló y les dijo: «Tranquilizaos, soy yo, no temáis». Subió
entonces con ellos a la barca y el viento amainó. La extrañeza
de ellos llego a su colmo, pues no habían comprendido el
milagro de los panes porque sus corazones estaban
endurecidos.»
Esos dos pasajes muestran, ante todo, que los panes y los
peces, cuya multiplicación cuentan los discípulos, no son peces
y panes materiales; luego, que este milagro está relacionado
con el poder que tema Jesús de viajar por el espacio (y, en este
caso preciso, sobre el mar): y este poder sorprende a los
discípulos «porque no habían comprendido el milagro de los
panes».
Vosotros empezáis a comprender con más claridad que esta
narración del milagro que hizo Jesús, alimentando una
muchedumbre de varios miles de personas con dos peces y
cinco panes, es un relato simbólico que no se debe interpretar
literalmente.
En cada uno de nosotros, el plexo solar alimenta
a miles de células, con cinco panes y con dos peces. En otro
pasaje del Evangelio, se dice: «El que crea en mí, de su seno
manarán ríos de agua viva.» También aquí Jesús hacia
referencia al plexo solar.
Para que el Cristo pueda alimentar esta multitud de células,
es preciso que nuestra conciencia superior sea despertada.
Todos los seres humanos poseen un plexo solar, pero, en la
mayoría de ellos, este trabajo sutil no se realiza, a causa de la
vida desordenada que llevan, hundidos en la materia, todos los
hombres poseen dos peces y cinco panes, pero la mayoría sólo
se alimenta parcialmente, físicamente, sin saber que la
nutrición debe realizarse también en el plano espiritual.
Si se interpretan las cosas literal y materialmente, Jesús no
dijo gran cosa. Alimentó un día a miles de personas, pero eso
ocurrió en el pasado y ahora todo está olvidado; no fue pues,
muy útil. Imaginad que alguien os da hoy una comida
suculenta y abundante mañana estaréis de nuevo hambrientos
apenas os acordareis de lo que recibisteis la víspera.
La
muchedumbre existe todavía hoy, y Jesús no puede
alimentarla cada día físicamente. ¡Hay tantos hambrientos en
la Tierra! Por el contrario, en el plano espiritual. Cristo puede
alimentarnos cada día. Y también nosotros debemos llegar a
ser como Cristo y alimentar cada día a nuestro pueblo de
células, con una vida pura y llena de amor.
En cuanto a mí, mi papel no es el de daros alimento físico,
por que mañana pediríais otro. Yo os doy algo mejor: el medio de beber vosotros mismos de la fuente inagotable de la vida
que os saciará.
Alguna, personas se preguntan por qué sufrió Jesús a pesar
de su pureza su elevación, su divinidad; porque tuvo enemigos,
los fariseos, los saduceos y, .sobre todo, Judas que lo
traicionó. El eje Virgo-Piscis que concierne a las casas
astrológicas sexta y duodécima, nos lo explica. La casa VI hace
referencia a la salud y a la enfermedad, pero también a la
pureza (Virgo). Jesús curaba a los enfermos por la pureza; el
enseñaba que sólo se puede expulsar a los demonios y dominar
a los espíritus a través del ayuno y de la plegaria.
Jesús expulsaba a los demonios pero estos, al dejar al
enfermo o poseído, buscaban inmediatamente penetrar en
otros hombres susceptibles de acogerles y, en particular, en los
fariseos y los saduceos, para vengarse por medio de ellos.
Expulsando estos espíritus impuros, Jesús estaba obligado a
pagar las deudas kármicas de los enfermos que había liberado.
De este modo, hacía un gran sacrificio. Sabía que tendría que
sufrir, que sería traicionado por Judas y crucificado, pues la
casa duodécima astrológica, Piscis, es la de las pruebas, de las
enemistades secretas, de las traiciones. Así, Judas era un ser
colectivo; su papel era necesario.
II
«Durante la cena, cuando el diablo había inspirado ya en el corazón de
Judas Iscariote, hijo de Simón, la intención de entregarle, Jesús, sabiendo
que el Padre había puesto todo en sus manos, que venía de Dios y que a
Dios volvía, se levantó de la mesa, dejó los vestidos y tomando un lienzo, se
lo ciñó. Luego, echó agua en un barreño y se puso a lavar los pies de los
discípulos y a secárselos con el lienzo que se había ceñido. Llegado a Simón
Pedro, éste le dijo: ¡Señor, tú me lavas los pies! Jesús le respondió: Lo que
yo hago no lo entiendes ahora, pero pronto lo comprenderás. Pedro le dijo:
Jamás me lavarás los pies. Jesús le respondió.
Si no te lavo, no tendrás parte conmigo. Simón Pedro le dijo: Señor, no
solamente los pies, sino también las manos y la cabeza. Jesús le dijo:
El que
se ha lavado no necesita lavar más que sus pies para estar completamente
puro... »
San Juan 13: 1-17
Este pasaje del Evangelio es muy conocido, todo el mundo
se ha sorprendido por este gesto que hizo Jesús durante la
última cena que celebró con sus discípulos, y se ha
interpretado siempre como una lección de humildad que él
quiso darles. Esta interpretación es exacta, pero incompleta, y
yo quisiera añadir algunas explicaciones.
Así pues, Jesús se levantó, cogió un lienzo y empezó a lavar
los pies de sus discípulos. Pedro no quiso, al principio, dejarse
lavar los pies por su Maestro, pero Jesús le dijo: «Lo que yo
hago no lo entiendes ahora, pero pronto lo comprenderás.» Lo
que demuestra que este gesto tiene un significado más profundo de lo que parece a primera vista. Jesús dio a sus
discípulos numerosas explicaciones que no han sido relatadas.
La prueba está en que, al final de su Evangelio, San Juan dice
que si se tuvieran que escribir todas las palabras y todos los
actos de Jesús, el mundo entero no bastaría apara albergar los
libros que se escribirían.
Cuando os expliqué el milagro de la multiplicación de los
dos peces y de los cinco panes, con los cuales Jesús alimentó a
cinco mil personas, os dije que la era cristiana se encuentra
bajo la influencia de Piscis y de su signo opuesto. Virgo. Jesús
nació de la Virgen y representa a Piscis.
En el lavatorio de los
pies, vamos a encentar de nuevo este eje Virgo-Piscis, pero
desde otro punto de vista.
Según la tradición astrológica, en el cuerpo humano, los
pies corresponden a la constelación de Piscis y el plexo solar a
la de Virgo. Si Jesús lavó los pies de sus discípulos, fue para
mostrar esta conexión tan importante que existe entre los pies
y el plexo solar.
Naturalmente que, a través de este gesto, él quería decir:
«Os doy un ejemplo.
Más tarde vosotros deberéis, en su
momento, mostrar la misma humildad y el mismo desinterés
hacia los demás» y, por otra parte, él lavó también los pies de Judas, de quien sabía que le había traicionado.
Simbólicamente puede decirse que quien renuncia a vengarse
de los seres que le han hecho daño, les lava los pies. Pero
lavando los pies de sus discípulos, Jesús quería, sobre todo,
despertar en ellos las fuerzas constructivas del plexo solar.
En algunas circunstancias muy simples de la vida cotidiana,
algunos de vosotros habréis notado, sin duda, la existencia de
esta conexión entre los pies y el plexo solar. Cuando tenéis
mucho frío en los pies, sentís una contracción en el plexo solar,
y si coméis en ese mismo momento, dificultáis la digestión.
Por
el contrario, si bañáis vuestros pies en agua caliente, constatáis
que se experimenta una expansión en el plexo solar, una
sensación muy agradable que os predispone favorablemente.
Por eso, si os sentís trastornados o contraídos, preparad
conscientemente agua caliente, sumergid en ella vuestros pies
y empezad a lavarlos con atención: de este modo, actuáis sobre
el plexo solar, dándole fuerzas, y vuestro estado de conciencia
se transforma inmediatamente. Si un día, en vuestra casa, no
conseguís meditar, tomad un baño de pies y veréis cómo os
concentraréis mucho más fácilmente.
No es necesario sumergir los pies en el agua durante mucho
tiempo, pero podemos hablarles lavándolos suavemente: «Mis
queridos pies, ahora comprendo todos los servicios que me dais.
Nunca os presto atención, vosotros que soportáis el peso
de mi cuerpo y me conducís por todas partes adonde quiero ir.
En adelante, os estará más agradecido por vuestra humildad y
paciencia». Los pies son, para determinadas células, una
escuela en donde deben hacer un cursillo de preparación.
Las células de los pies son seres vivos y un día estos seres
pasarán unos exámenes. Cuando aprueben, la Inteligencia
cósmica les dirá: «Ahora podéis subir más arriba» y subirán a
los pulmones, al corazón, al cerebro, para continuar su
evolución. Estos seres están actualmente en los pies, pues en el
pasado no poseían ni humildad ni bondad y se les colocó ahí,
para aprender estas virtudes.
Lo mismo ocurre en la vida de los hombres. Todos los que
son duros, orgullosos, negativos, serán enviados por el destino
a pueblos o familias en las que deberán servir y sufrir, a fin de
aprender la ley de la justicia, de la humildad y del sacrificio.
Así habla la Ciencia iniciática, tanto si se la cree, como si no.
No debernos olvidar nunca que a través de los pies
estamos en contacto ininterrumpidamente con la tierra y las
corrientes telúricas. Los pies son como unas antenas. Pero las
corrientes eléctricas y magnéticas que ascienden de la tierra o
descienden hacia ella circulan normalmente por los pies, a no ser que sean interceptadas por capas fluídicas impuras; es por
es lo que es bueno lavarse los pies cada noche.
Pedro, primeramente, rehusó que Jesús le lavara los pies;
pero luego quiso que le lavara incluso las manos y la cabeza, y
Jesús le dijo: «El que se ha lavado no tiene necesidad de
lavarse más que los pies para estar enteramente puro.» Los
pies, al ser la parte del cuerpo que está más en contacto con la
tierra, representan el plano físico que se debe superar para
tener acceso a los planos superiores. Por eso si uno se lava los
pies concentrándose conscientemente en los centros situados
por encima y por debajo, trabaja para esta liberación del plano
físico. ¿Os habéis preguntado por qué el dios Hermes estaba
representado con alas en los talones?
Hermes era el mensajero
de los dioses y sus alas eran el símbolo de su poder de viajar
por el espacio. Pero las alas de los talones de Hermes deben
ser también interpretadas como una representación de los
centros espirituales, de los chacras que el ser humano posee en
sus pies: si estos centros son despertados, el hombre tiene la
posibilidad de trasladarse en el espacio y en los planos sutiles.
Por otra parte, recordad lo que os he dicho a propósito del
plexo solar en la conferencia: «Los misterios de los dos peces y
de los cinco panes».
Este milagro de la multiplicación de los panes está en
relación con el poder que tenía Jesús de viajar por el espacio;
en efecto, San Marcos, que cuenta cómo llegó Jesús hasta la
barca, andando sobre las aguas, dice: «la extrañeza de ellos
llegó a su colmo, pues no habían comprendido el milagro de
los panes.»
Esta observación señala cuan relacionada está la
correspondencia entre los pies y el plexo solar con la
posibilidad de viajar por el espacio.
Los pies simbolizan, pues, el plano físico; ahora bien, es
aquí, en el plano físico, donde siempre somos víctimas, porque
el plano físico está en relación con el plano astral, el cual
representa el mundo subterráneo, los infiernos. Así, los pies
representan el lugar en el que el hombre es vulnerable. Esta
idea está expresada en la mitología griega por la leyenda de!
talón de Aquiles. Para convertirle en invulnerable, su madre
Tetis, después de su nacimiento, le sumergió en las aguas de la
Estigia, pero corno ella le tenía cogido por el talón, esta parte
del pie que no había sido mojada, permaneció vulnerable; y es
así como, durante la guerra de Troya, Aquiles murió de una
flecha envenenada que recibió en el talón.
Comprendéis ahora
el significado del gesto y de las palabras de Jesús: «El que se
ha lavado, no tiene necesidad de lavarse más que los pies para estar enteramente puro. Ya que los pies son el
símbolo del plano más material, lavarse los pies representa el
término de la purificación”.
Desde tiempos inmemoriales, los sabios han descrito las
correspondencias que existen entre el microcosmos y el
macrocosmos. Esta ciencia de las correspondencias revela que
no solamente el cuerpo del hombre está en relación con las
constelaciones del zodíaco (la cabeza con Aries, e! cuello con
Tauro, etc...), sino que cada parte, en sí misma, está en
relación con el conjunto del organismo, con el universo, con
las fuerzas y las cualidades del alma.
Se han estudiado estas relaciones para las manos pero
también las hay para los pies. Los pies poseen puntos precisos
ligados a los órganos del cuerpo y, actuando sobre estos
puntos, se pueden curar ciertos trastornos en otros órganos.
¿Lo veis? Este gesto de Jesús lavando los pies de sus
discípulos tiene un significado mucho mas profundo que el que
se creía hasta ahora. Reflexionad sobre todo lo que os he
dicho: haced un trabajo espiritual con los pies y el plexo solar,
y pronto sentiréis todas las bendiciones que proporcionan
estas prácticas.
OMRAAM




No hay comentarios.:
Publicar un comentario