Bienvenidos a Ejercicios y Encuentros con El Sol, un espacio, basado en las enseñanzas de los Maestros Peter Deunov, y Omraam Mikhaël Aïvanhov Esfuércense en tomar cada vez más conciencia de que, cuando van a asistir por la mañana a la salida del sol, tienen grandes posibilidades para avanzar en su trabajo espiritual. Deben dejar a un lado todas las nubes: las aprensiones, los rencores, los deseos, las codicias, a fin de estar disponibles para hacer un trabajo formidable. Aquellos que son capaces de liberarse de las nubes, son capaces de remover el cielo y la tierra, son creadores de la vida nueva y el Señor les aprecia. ¡Cuántos de ustedes me han dicho que iban a la salida del sol sin resultado alguno, porque les asaltaban continuamente pensamientos desordenados que les impedían concentrarse! Pero, si toman en serio los ejercicios que les doy, tendrán resultados. Con la voluntad deben llegar a dominar, a yugular todas las fuerzas anárquicas que tienen dentro, hacer vibrar todas sus células al unísono con su ideal, en una única dirección. Si no, serán débiles, estarán expuestos a todos los vientos, a todas las penas, las tristezas, las tribulaciones. A veces nos encontramos con gente para la que se diría que nunca ha salido el sol. Si, por fin, unos rayos vienen a iluminar su horizonte, ahí les tienen con un gozo delirante; pero todo eso no dura, y de nuevo se ensombrecen, se apagan. Es porque no han querido cambiar su filosofía.

jueves, 4 de abril de 2019

EJE VIRGO - PISCIS



El milagro de la multiplicación de los dos peces y de los cinco panes ha atraído la atención de numerosos especialistas de los Evangelios. ¿Cómo explicar este milagro? ¿ Invocó Jesús a las tuerzas ocultas? En realidad, yo no creo que sea tan importante responder a esta pregunta, y querría hablaros de este pasaje desde otro punto de vista, para demostraros que contiene verdades esenciales de la Ciencia Iniciática. Os leeré primero el texto del Evangelio: «Después de esto, Jesús pasó al otro lado del mar de Galilea o de Tiberíades. Una gran muchedumbre le seguía, porque veía los milagros que hacía con los enfermos. Pero Jesús subió al monte, donde se sentó con sus discípulos. Pues la Pascua, la fiesta de los judíos, estaba próxima. Habiendo alzado la mirada y viendo a una gran muchedumbre que venía hacia él, Jesús dijo a Felipe: «¿Dónde compraremos panes para que esta gente tenga de qué comer?» El decía esto para probarlo, pues sabía perfectamente lo que iba a hacer. Felipe le respondió: Doscientos dónanos de pan no bastarían para dar un poco a cada uno. 

Uno de sus discípulos, Andrés, hermano de Simón Pedro, le dijo: Hay aquí un niño que tiene cinco panes de cebada y dos peces, pero¿qué es esto para tanta gente? Entonces Jesús dijo: hacedlos sentar. Pues había mucha hierba en aquel lugar. De este modo se aposentaron alrededor de cinco mil personas. Jesús tomó los panes y, después de dar gracias, los distribuyó a los que estaban sentados; también les dio peces, tantos como quisieron. Cuando se hubieron saciado, dijo a sus discípulos: Recoged los trozos que quedan, para que no se pierda nada. Los recogieron, pues, y llenaron doce canastas con los pedazos que habían sobrado de los cinco panes de cebada.»

                     





Pero olvidemos por un momento este relato para fijarnos en el círculo del zodíaco. 

El Sol, lo hemos visto, se desplaza en el zodíaco, en el sentido Aries, Tauro, Géminis, etc..., mientras que e! punto vivo de la bóveda celeste o punto vernal, se desplaza en sentido inverso. Cada 2.160 años, este punto cambia de constelación, lo que coincide con cambios en todos los ámbitos de la vida. Bajo la influencia de la nueva constelación, otras fuerzas, otras corrientes comienzan a verterse sobre la humanidad, es así como los Iniciados de la antigüedad que conocían las influencias particulares de cada signo, eran capaces de prever los acontecimientos que se producirían cuando el punto vernal pasara por tal o cual constelación. Cada religión se sitúa bajo la influencia de dos constelaciones que están opuestas en el círculo del zodíaco. 

La religión cristiana está situada bajo la influencia de Piscis y del signo opuesto. Virgo. 
En los Evangelios, encontramos a menudo los símbolos de Piscis y Virgo. El símbolo de Virgo existe desde tiempos inmemoriales; es la imagen de la naturaleza pura, inviolada, casta, que trae al mundo al hijo eterno de la humanidad, el Yo Superior, o como decimos nosotros, el Cristo Piscis ocupa también un lugar importante en los Evangelios. Cuando Jesús llamó a sus primeros discípulos, Pedro y su hermano Andrés, les dijo: «Seguidme y yo os haré pescadores de hombres.» 
Los hombres aquí, están representados por los peces. Un día en que se reclamaba a Pedro los dos dracmas del tributo. Jesús le dijo: «Vete al mar, echa el anzuelo y saca el primer pez? que venga: ábrele la boca y encontrarás en ella un cestaterio; tómalo y dáselo a ellos por mi y por ti.» 

También está el episodio de la pesca milagrosa... Y en otro parte, fue dicho: «Si pedís pan a vuestro padre, ¿os dará una piedra? y si le pedís pescado, ¿os dará acaso una serpiente? Estas palabras no están pronunciadas al azar. Los peces y el pan recuerdan, por todas partes, los signos de Piscis y de Virgo, el cual, en el zodíaco, está representado por una joven que sostiene espigas de trigo. Jesús decía también: «Yo son el pan de la vida... Yo soy el pan bajado del cielo y aquél que comiere de él, ya no morirá.» Los peces y el pan son los símbolos esenciales del Nuevo Testamento: Jesús y sus discípulos meditaban sobre estos símbolos. Estudiemos ahora a Piscis y a Virgo desde el punto de vista astrológico. El signo de Piscis está regido por Júpiter y el signo de Virgo por Mercurio. 

Los antiguos trabajaban con 7 planetas (el Sol, la Luna, Mercurio, Venus, Marte, Júpiter y Saturno) que repartían entre los 12 signos del zodíaco. Desde el descubrimiento de Urano, Neptuno y Plutón, los astrólogos modernos añaden a Piscis la influencia de Neptuno. Hoy, para estudiar el tema que nos interesa, utilizaremos solamente 7 planetas. Cuando tratemos otros lemas, tendremos ocasión de utilizar 10. De todas formas, otros planetas están aún por descubrir y la selección que se puede hacer es siempre relativa... Así, Mercurio rige el signo de Virgo y Júpiter el signo de Piscis. 

Mercurio represente un niño. Júpiter un hombre de edad madura. Consiguientemente son opuestos en estatura, actividad, mentalidad, etc... Todos los planetas poseen una influencia en relación con las diferentes edades del hombre. La Luna influye en la concepción, la gestación, el nacimiento. Mercurio rige la infancia, Venus la pubertad y la adolescencia, el Sol la juventud que sueña con fundar un hogar, en alcanzar una posición. Marte influye en el adulto que lucha para proteger su hogar. Júpiter rige la edad madura; es el padre que tiene muchos hijos a los que colma de favores y cuya situación atrae el respeto y la estima. Saturno rige la vejez; es el abuelo que tiene una familia numerosa y que se prepara para partir hacia el otro mundo. 

Hemos visto que Mercurio reina en el signo de Virgo. El símbolo de Virgo y del niño (Mercurio) que se encuentra en la imagen de (Isis y Horus, de la Virgen María y de Jesús, es un símbolo de la pureza, mientras que Júpiter, h –el planeta de la generosidad, de la benevolencia– domina en Piscis, que es el signo de la vida colectiva y del sacrificio. He aquí el eje de Cristo: Virgo y Piscis . bajo la influencia de estas dos constelaciones, la época cristiana ha intentado en las almas humanas las dos cualidades de Virgo y Piscis : la pureza y el amor hacia el prójimo. Jesús nacido de la virgen, se manifestó como pez. Vosotros sabéis que los primeros cristianos no tenían por símbolo la cruz sino el pez. 

Jesús mismo era llamado Ichthus (palabra griega que significa pez) pues las letras de esta servían de iniciales para cada una de las palabras de la frase siguiente: lésous Christos Theou Uios Sótér (Jesucristo, hijo de Dios, Salvador).

Volvamos ahora al episodio de la multiplicación de los peces y los panes. Vosotros ya sabéis que cada parte de nuestro cuerpo está ligado a una constelación del zodíaco y que según la astrología, el plexo solar está ligado a Virgo y los pies a Piscis. Como Virgo y Piscis están unidos entre sí y representan el eje del Cristo, existe también una relación entre los pies y el plexo solar.

El plexo solar forma parte del sistema simpático, que es un conjunto de filamentos nerviosos, de ganglios y de plexos, de los cuales os daré un esquema muy simple. Volveremos, una vez más, con detalle, sobre este tema. De momento, ocupémonos del plexo solar. Está situado detrás del estómago y está formado por cinco ganglios normales y por dos ganglios llamados semi-lunares, que tienen forma de pez. Ahí están los cinco panes y los dos peces macho y hembra reunidos. Todo lo que yo os explico aquí está inscrito en el gran libro de la naturaleza. Vosotros mismos podéis encontrarlo en él. Mientras el niño se encuentra en el seno de su madre, está unido a ella por el cordón umbilical.
A través de este cordón, él se alimenta. La madre representa entonces la naturaleza.
En el momento del nacimiento se corta el cordón, y el niño es separado así de su madre. Pero existe otro cordón invisible que une siempre al niño con la gran madre Naturaleza y que continúa allí mentándole. Este cordón no debe romperse antes de que el hombre esté bien preparado para vivir independientemente. Si este lazo se corta prematuramente, el hombre, el hijo de la naturaleza, deja de ser alimentado y muere.

Es a través del plexo solar, centro según la astrología ligado al signo de Virgo, que este cordón invisible conecta al hombre con la madre Naturaleza. Los dos ganglios semi-lunares permiten al hombre viajar en el espacio, y los cinco ganglios son los cinco panes que alimentan la multitud de células del organismo. Cada ganglio está relacionado con una de las cinco virtudes simbolizadas por el pentagrama: la bondad, la justicia, e! amor, la sabiduría y la verdad. Mercurio d regente de Virgo y está representado en el Evangelio por el niño que trajo los panes y los peces, de los que más tarde se alimentó la multitud.

El pueblo es el símbolo de todas las células que componen el cuerpo físico y que, cada día, son alimentadas por los dos peces y los cinco panes del plexo solar. Muchos pensarán que estas explicaciones son pura fantasía y que no corresponden al milagro real que hizo Jesús... Les pediré entonces que se remitan al texto de San Mateo, donde Jesús dice a sus discípulos: «Guardaos de la levadura de los fariseos y de los saduceos». Los discípulos razonaban entre sí, diciendo: «Dice eso es porque no hemos traído panes». Conociéndolo, Jesús dijo: «Hombres de poca fe, ¿Por qué estáis hablando entre vosotros de que no tenéis panes? ¿Aún no comprendéis ni os acordáis de los cinco panes de los cinco mil hombres, ni cuantas cestas recogisteis? ¿Ni de los siete panes de los cuatro mil, ni cuantas canastas recogisteis? ¿Cómo no comprendéis que no me refería a los panes?». Por otra parte, San Marcos explica lo siguiente: «Llegada la noche, la barca estaba en medio del mar y Jesús solo en tierra. Y les vio navegar fatigados, pues el viento les era adverso.

A eso de la cuarta vigilia de la noche, fue hacia ellos andando sobre el mar, y parecía querer pasarles de largo. Al verle andar sobre e! mar, creyeron que era un fantasma y gritaron, porque todos le habían visto y estaban turbados. Al instante Jesús les habló y les dijo: «Tranquilizaos, soy yo, no temáis». Subió entonces con ellos a la barca y el viento amainó. La extrañeza de ellos llego a su colmo, pues no habían comprendido el milagro de los panes porque sus corazones estaban endurecidos.» Esos dos pasajes muestran, ante todo, que los panes y los peces, cuya multiplicación cuentan los discípulos, no son peces y panes materiales; luego, que este milagro está relacionado con el poder que tema Jesús de viajar por el espacio (y, en este caso preciso, sobre el mar): y este poder sorprende a los discípulos «porque no habían comprendido el milagro de los panes». Vosotros empezáis a comprender con más claridad que esta narración del milagro que hizo Jesús, alimentando una muchedumbre de varios miles de personas con dos peces y cinco panes, es un relato simbólico que no se debe interpretar literalmente.

En cada uno de nosotros, el plexo solar alimenta a miles de células, con cinco panes y con dos peces. En otro pasaje del Evangelio, se dice: «El que crea en mí, de su seno manarán ríos de agua viva.» También aquí Jesús hacia referencia al plexo solar. Para que el Cristo pueda alimentar esta multitud de células, es preciso que nuestra conciencia superior sea despertada. Todos los seres humanos poseen un plexo solar, pero, en la mayoría de ellos, este trabajo sutil no se realiza, a causa de la vida desordenada que llevan, hundidos en la materia, todos los hombres poseen dos peces y cinco panes, pero la mayoría sólo se alimenta parcialmente, físicamente, sin saber que la nutrición debe realizarse también en el plano espiritual. Si se interpretan las cosas literal y materialmente, Jesús no dijo gran cosa. Alimentó un día a miles de personas, pero eso ocurrió en el pasado y ahora todo está olvidado; no fue pues, muy útil. Imaginad que alguien os da hoy una comida suculenta y abundante mañana estaréis de nuevo hambrientos apenas os acordareis de lo que recibisteis la víspera.

La muchedumbre existe todavía hoy, y Jesús no puede alimentarla cada día físicamente. ¡Hay tantos hambrientos en la Tierra! Por el contrario, en el plano espiritual. Cristo puede alimentarnos cada día. Y también nosotros debemos llegar a ser como Cristo y alimentar cada día a nuestro pueblo de células, con una vida pura y llena de amor. En cuanto a mí, mi papel no es el de daros alimento físico, por que mañana pediríais otro. Yo os doy algo mejor: el medio de beber vosotros mismos de la fuente inagotable de la vida que os saciará. Alguna, personas se preguntan por qué sufrió Jesús a pesar de su pureza su elevación, su divinidad; porque tuvo enemigos, los fariseos, los saduceos y, .sobre todo, Judas que lo traicionó. El eje Virgo-Piscis que concierne a las casas astrológicas sexta y duodécima, nos lo explica. La casa VI hace referencia a la salud y a la enfermedad, pero también a la pureza (Virgo). Jesús curaba a los enfermos por la pureza; el enseñaba que sólo se puede expulsar a los demonios y dominar a los espíritus a través del ayuno y de la plegaria.

Jesús expulsaba a los demonios pero estos, al dejar al enfermo o poseído, buscaban inmediatamente penetrar en otros hombres susceptibles de acogerles y, en particular, en los fariseos y los saduceos, para vengarse por medio de ellos. Expulsando estos espíritus impuros, Jesús estaba obligado a pagar las deudas kármicas de los enfermos que había liberado. De este modo, hacía un gran sacrificio. Sabía que tendría que sufrir, que sería traicionado por Judas y crucificado, pues la casa duodécima astrológica, Piscis, es la de las pruebas, de las enemistades secretas, de las traiciones. Así, Judas era un ser colectivo; su papel era necesario.


                                                                         II 

«Durante la cena, cuando el diablo había inspirado ya en el corazón de Judas Iscariote, hijo de Simón, la intención de entregarle, Jesús, sabiendo que el Padre había puesto todo en sus manos, que venía de Dios y que a Dios volvía, se levantó de la mesa, dejó los vestidos y tomando un lienzo, se lo ciñó. Luego, echó agua en un barreño y se puso a lavar los pies de los discípulos y a secárselos con el lienzo que se había ceñido. Llegado a Simón Pedro, éste le dijo: ¡Señor, tú me lavas los pies! Jesús le respondió: Lo que yo hago no lo entiendes ahora, pero pronto lo comprenderás. Pedro le dijo: Jamás me lavarás los pies. Jesús le respondió. Si no te lavo, no tendrás parte conmigo. Simón Pedro le dijo: Señor, no solamente los pies, sino también las manos y la cabeza. Jesús le dijo: 

El que se ha lavado no necesita lavar más que sus pies para estar completamente puro... » San Juan 13: 1-17 Este pasaje del Evangelio es muy conocido, todo el mundo se ha sorprendido por este gesto que hizo Jesús durante la última cena que celebró con sus discípulos, y se ha interpretado siempre como una lección de humildad que él quiso darles. Esta interpretación es exacta, pero incompleta, y yo quisiera añadir algunas explicaciones. Así pues, Jesús se levantó, cogió un lienzo y empezó a lavar los pies de sus discípulos. Pedro no quiso, al principio, dejarse lavar los pies por su Maestro, pero Jesús le dijo: «Lo que yo hago no lo entiendes ahora, pero pronto lo comprenderás.» Lo que demuestra que este gesto tiene un significado más profundo de lo que parece a primera vista. Jesús dio a sus discípulos numerosas explicaciones que no han sido relatadas. La prueba está en que, al final de su Evangelio, San Juan dice que si se tuvieran que escribir todas las palabras y todos los actos de Jesús, el mundo entero no bastaría apara albergar los libros que se escribirían. 

Cuando os expliqué el milagro de la multiplicación de los dos peces y de los cinco panes, con los cuales Jesús alimentó a cinco mil personas, os dije que la era cristiana se encuentra bajo la influencia de Piscis y de su signo opuesto. Virgo. Jesús nació de la Virgen y representa a Piscis. 
En el lavatorio de los pies, vamos a encentar de nuevo este eje Virgo-Piscis, pero desde otro punto de vista. Según la tradición astrológica, en el cuerpo humano, los pies corresponden a la constelación de Piscis y el plexo solar a la de Virgo. Si Jesús lavó los pies de sus discípulos, fue para mostrar esta conexión tan importante que existe entre los pies y el plexo solar. Naturalmente que, a través de este gesto, él quería decir: «Os doy un ejemplo. 

Más tarde vosotros deberéis, en su momento, mostrar la misma humildad y el mismo desinterés hacia los demás» y, por otra parte, él lavó también los pies de Judas, de quien sabía que le había traicionado. Simbólicamente puede decirse que quien renuncia a vengarse de los seres que le han hecho daño, les lava los pies. Pero lavando los pies de sus discípulos, Jesús quería, sobre todo, despertar en ellos las fuerzas constructivas del plexo solar. En algunas circunstancias muy simples de la vida cotidiana, algunos de vosotros habréis notado, sin duda, la existencia de esta conexión entre los pies y el plexo solar. Cuando tenéis mucho frío en los pies, sentís una contracción en el plexo solar, y si coméis en ese mismo momento, dificultáis la digestión. 

Por el contrario, si bañáis vuestros pies en agua caliente, constatáis que se experimenta una expansión en el plexo solar, una sensación muy agradable que os predispone favorablemente. Por eso, si os sentís trastornados o contraídos, preparad conscientemente agua caliente, sumergid en ella vuestros pies y empezad a lavarlos con atención: de este modo, actuáis sobre el plexo solar, dándole fuerzas, y vuestro estado de conciencia se transforma inmediatamente. Si un día, en vuestra casa, no conseguís meditar, tomad un baño de pies y veréis cómo os concentraréis mucho más fácilmente. No es necesario sumergir los pies en el agua durante mucho tiempo, pero podemos hablarles lavándolos suavemente: «Mis queridos pies, ahora comprendo todos los servicios que me dais. 

Nunca os presto atención, vosotros que soportáis el peso de mi cuerpo y me conducís por todas partes adonde quiero ir. En adelante, os estará más agradecido por vuestra humildad y paciencia». Los pies son, para determinadas células, una escuela en donde deben hacer un cursillo de preparación. Las células de los pies son seres vivos y un día estos seres pasarán unos exámenes. Cuando aprueben, la Inteligencia cósmica les dirá: «Ahora podéis subir más arriba» y subirán a los pulmones, al corazón, al cerebro, para continuar su evolución. Estos seres están actualmente en los pies, pues en el pasado no poseían ni humildad ni bondad y se les colocó ahí, para aprender estas virtudes. Lo mismo ocurre en la vida de los hombres. Todos los que son duros, orgullosos, negativos, serán enviados por el destino a pueblos o familias en las que deberán servir y sufrir, a fin de aprender la ley de la justicia, de la humildad y del sacrificio. 

Así habla la Ciencia iniciática, tanto si se la cree, como si no. No debernos olvidar nunca que a través de los pies estamos en contacto ininterrumpidamente con la tierra y las corrientes telúricas. Los pies son como unas antenas. Pero las corrientes eléctricas y magnéticas que ascienden de la tierra o descienden hacia ella circulan normalmente por los pies, a no ser que sean interceptadas por capas fluídicas impuras; es por es lo que es bueno lavarse los pies cada noche. Pedro, primeramente, rehusó que Jesús le lavara los pies; pero luego quiso que le lavara incluso las manos y la cabeza, y Jesús le dijo: «El que se ha lavado no tiene necesidad de lavarse más que los pies para estar enteramente puro.» Los pies, al ser la parte del cuerpo que está más en contacto con la tierra, representan el plano físico que se debe superar para tener acceso a los planos superiores. Por eso si uno se lava los pies concentrándose conscientemente en los centros situados por encima y por debajo, trabaja para esta liberación del plano físico. ¿Os habéis preguntado por qué el dios Hermes estaba representado con alas en los talones? 

Hermes era el mensajero de los dioses y sus alas eran el símbolo de su poder de viajar por el espacio. Pero las alas de los talones de Hermes deben ser también interpretadas como una representación de los centros espirituales, de los chacras que el ser humano posee en sus pies: si estos centros son despertados, el hombre tiene la posibilidad de trasladarse en el espacio y en los planos sutiles. Por otra parte, recordad lo que os he dicho a propósito del plexo solar en la conferencia: «Los misterios de los dos peces y de los cinco panes». Este milagro de la multiplicación de los panes está en relación con el poder que tenía Jesús de viajar por el espacio; en efecto, San Marcos, que cuenta cómo llegó Jesús hasta la barca, andando sobre las aguas, dice: «la extrañeza de ellos llegó a su colmo, pues no habían comprendido el milagro de los panes.» 

Esta observación señala cuan relacionada está la correspondencia entre los pies y el plexo solar con la posibilidad de viajar por el espacio. Los pies simbolizan, pues, el plano físico; ahora bien, es aquí, en el plano físico, donde siempre somos víctimas, porque el plano físico está en relación con el plano astral, el cual representa el mundo subterráneo, los infiernos. Así, los pies representan el lugar en el que el hombre es vulnerable. Esta idea está expresada en la mitología griega por la leyenda de! talón de Aquiles. Para convertirle en invulnerable, su madre Tetis, después de su nacimiento, le sumergió en las aguas de la Estigia, pero corno ella le tenía cogido por el talón, esta parte del pie que no había sido mojada, permaneció vulnerable; y es así como, durante la guerra de Troya, Aquiles murió de una flecha envenenada que recibió en el talón. 

Comprendéis ahora el significado del gesto y de las palabras de Jesús: «El que se ha lavado, no tiene necesidad de lavarse más que los pies para estar enteramente puro. Ya que los pies son el símbolo del plano más material, lavarse los pies representa el término de la purificación”. Desde tiempos inmemoriales, los sabios han descrito las correspondencias que existen entre el microcosmos y el macrocosmos. Esta ciencia de las correspondencias revela que no solamente el cuerpo del hombre está en relación con las constelaciones del zodíaco (la cabeza con Aries, e! cuello con Tauro, etc...), sino que cada parte, en sí misma, está en relación con el conjunto del organismo, con el universo, con las fuerzas y las cualidades del alma.
Se han estudiado estas relaciones para las manos pero también las hay para los pies. Los pies poseen puntos precisos ligados a los órganos del cuerpo y, actuando sobre estos puntos, se pueden curar ciertos trastornos en otros órganos. ¿Lo veis? Este gesto de Jesús lavando los pies de sus discípulos tiene un significado mucho mas profundo que el que se creía hasta ahora. Reflexionad sobre todo lo que os he dicho: haced un trabajo espiritual con los pies y el plexo solar, y pronto sentiréis todas las bendiciones que proporcionan estas prácticas.

OMRAAM

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