El círculo del zodiaco está formado por doce signos
dispuestos en un orden regular, teniendo por base los cuatro o
elementos. Cada elemento esta así representado por un
triángulo.
Si respetamos el orden de los elementos (fuego, tierra, aire
y agua) en que se suceden los signos en el zodíaco, vemos que
el triángulo de fuego está formado por los signos Aries, Leo,
Sagitario; el triángulo de tierra por lo signos Tauro, Virgo y
Capricornio; el triángulo de agua por los signos Cáncer,Escorpio, y Piscis. Pero hoy, nos fijaremos particularmente en
los dos triángulos de agua y de fuego. El agua baja y el fuego
sube. El triángulo de agua, con la punta hacia abajo,
representa la materia, mientras que el triángulo de fuego, con
la punta hacia arriba, representa el espíritu.
Comencemos por estudiar el triángulo de agua formado por
los signos Piscis, Cáncer y Escorpio; veréis cuántas cosas
interesantes se descubren relacionando estos tres signos.
Los peces viven en el agua y en ella se desplazan con suma
facilidad: van y vienen, son muy felices. También los hombres
están sumergidos en una extensión sin límites en donde nadan
como los peces; pequeños o grandes, hermosos o feos,
coloreados o mates, hábiles o torpes, a menudo devorando los
grandes a los pequeños. Todos ellos se mueven en el océano de
la vida.
Los peces poseen en su cuerpo una vejiga natatoria que les sirve para desplazarse verticalmente en el agua; gracias
a estos órganos, pueden bajar después volver a subir hacia ¡a
superficie.
Pero he ahí que algunas especies, al no haber usado
correctamente esta vejiga empezaron a descender cada vez
más hacia el fondo, sin posibilidad para subir de nuevo.
Permanecen pues allí, hijos en el suelo, en donde se recubren
de un espeso caparazón y se convierten en langostas,
bogavantes, cangrejos. Seguramente pensaréis «Pero esto no
es posible, no es científico. Los zoólogos nunca han podido
constatar que los peces se hayan transformado en crustáceos».
Pues bien, imaginad que yo he observado a los humanos como
zoólogo ( y hay mucho que observar, creedme); de esta forma
es como he asistido, muy a menudo, a esta mutación. Sí, hay
personas que se endurecen de tal forma que acaban por
recubrirse de un verdadero caparazón. Pensaron: «No vale la
pena nadar, es agotador. Es preferible arrastrarse por el suelo,
permanecer en el fondo.» E incluso no solo dejaron de avanzar
sino que retrocedieron como los cangrejos. ¿ No me creéis? Y,
sin embargo, a cuántos he visto que orgullosos de sus escamas,
se pavoneaban delante de los demás, les buscaban o les
perseguían, provocando toda clase de situaciones cómicas... ¡o
trágicas! Después llego el momento en que anquilosados, se hundieron profundamente, para acabar escondiéndose bajo
una piedra como los cangrejos. Yo podría mostraros estos
peces metamorfoseados ; están entre vosotros, y hay muchos.
Piscis - Cáncer: es una parte del triángulo que estudiamos.
Cáncer es un pez convertido en crustáceo.
El hombre se ha
dejado arrastrar en la materia y se ha endurecido,
inmovilizado, petrificado y acaba incluso por retroceder.
Siguiendo el proceso, el cangrejo llegará a ser un escorpión,
malo, venenoso, y aquí también puedo explicaros cómo se
produce, pues es una transformación que he estudiado
científicamente.
Júpiter rige en Piscis, y la Luna rige en Cáncer. En cuanto
a Escorpio, está regido por Marte. Los Jupiterianos tienen
tendencia a la glotonería, comen mucho, engordan y se
vuelven cada vez más pasivos, de forma que enseguida
renuncian a desplazarse. Desean también ganar mucho dinero
para poder establecerse confortablemente. Instalados en una
gran casa, se incrustan en ella: su única ocupación consiste en
trazar proyectos para ganar más atormentarse por lo que
pueden perder. Helos aquí convertidos en cangrejos, y no
tardaran en transformarse en escorpiones.
Bajo el signo de Piscis que está relacionado con los pies, el
hombre anda para dirigirse a su trabajo. Bajo el signo de
Cáncer, se deja llevar por la pereza, por la glotonería y esto
trastorna el funcionamiento de su sistema eliminatorio, que
está relacionado con Escorpio; las materias se acumulan en los
tejidos provocando putrefacciones.
De esta forma, su
organismo resulta invadido por el veneno, por las toxinas, y
entonces se vuelve irritable, colérico, vengativo: está bajo la
influencia de Marte, regente de Escorpio.
Pues sí, aunque os sorprenda, esta historia es
absolutamente verídica: cuenta el proceso de la involución, es
decir, del descenso a la materia. El hombre que pierde su
capacidad de nadar en el océano de la vida, queda preso en las
trampas dé la materia, donde, poco a poco, se paraliza, cae
enfermo y muere.
¿Es inevitable que esto suceda? No; existen
medios para actuar. Cuando nos encontramos en este triángulo
que involución existen tres fuerzas que pueden socorrernos y
salvarnos: el amor, la esperanza y la fe. La fe, que es capaz de
efectuar las transformaciones más difíciles, está relacionada
con Piscis, signo de la religión y del misticismo. La esperanza,
que sostiene a los seres, está relacionada con Cáncer, signo de
la abundancia y de la fecundidad.
Y el amor está relacionado
con Escorpio, signo de la transformación de la energía sexual; pues como amor entiendo esta fuerza instintiva, formidable,
que el hombre puede sublimar en amor universal, presto a
sacrificarse por todos. Por el poder de estas tres virtudes: la fe,
la esperanza y el amor, nosotros podemos interrumpir este
proceso de petrificación y de descenso en la materia.
Cuando un hombre cae al agua, debe nadar.
Indudablemente, si tiene miedo, se hunde y se ahoga. Si tiene
fe, hace el muerto, se aligera y el agua le sostiene. Ocurre lo
mismo en nuestra vida interior.
Nosotros somos peces
provistos de una vejiga natatoria. Cuando tenemos fe, nos
llenamos de aire y nos sentimos ligeros: la fe nos sostiene y nos
permite nadar en este océano que es la vida.
El que nada bien, no tiene nada que temer, pues él no
llegará a ser un cangrejo. Pero si un día, obsesionado por los
asuntos materiales, empieza a dudar, se volverá un cangrejo.
El que cae en el materia, ya es un cangrejo y debe reaccionar a
través de la esperanza. El que se está convirtiendo en
escorpión, debe liberarse a través del amor, del amor que da,
que enriquece, que irradia.
¿Por qué la casa doce, la de Piscis, nos impone pruebas?
Porque las tristezas y las tensiones aumentan nuestra fe. ¿Por
que Cáncer, la cuarta casa, nos coloca frente a los problemas materiales ? Para obligarnos a mantener en nosotros la
esperanza. ¿Por qué la octava casa, la de Escorpio, representa
la muerte?
Porque la muerte acecha al que no sabe amar.
ESTUDIEMOS AHORA EL TRIÁNGULO DE FUEGO
Comprende los signos de Sagitario, Leo y Aries. Aries, que
rige la cabeza, representa el pensamiento, la sabiduría; Leo,
que rige el corazón representa el sentimiento, el amor; y
Sagitario, que rige los muslos, representa el movimiento, es
decir, la acción, la realización de los pensamientos y de los
sentimientos en la materia.
Desde otro punto de vista, se interpreta a Sagitario como el
símbolo del hombre que ha conseguido hacer triunfar la razón
por encima de las fuerzas oscuras del instinto.
Esta idea, está también expresada en la figura mitológica del Centauro, cuyo
cuerpo de caballo termina en un busto de hombre.
El ser humano consta de dos naturalezas, la inferior y la
superior; no puede deshacerse de su naturaleza inferior, sino
que debe aprender a dominarla para poder utilizarla. Por otra
parte, mirad en la representación del Centauro o de Sagitario,
el cuerpo de caballo está en movimiento, corre. Pero esta
carrera no carece de sentido, porque está al servicio de una
acción pensada, expresada por el arco que sostiene el
Centauro, presto para disparar una Hecha.
Sois conscientes
del dominio que hay que tener para disparar con el arco y
apuntar con precisión. Sagitario representa al hombre que
pone en movimiento su naturaleza inferior –el caballo al
galope– al servicio de un ideal: la flecha que va exactamente a
alcanzar su propósito.
En cuanto a Leo, representa la fuerza,
el poder. Y Aries es idéntico aquí al cordero, símbolo eterno
del sacrificio y del amor. Es Cristo.
Leemos a través del profeta Isaías que llegará un día en que
se verá al lobo y al cordero pacer juntos.
El lobo es el signo
Aries de los astrólogos, pues el lobo está también bajo la
influencia de Marte, que rige este signo; y el cordero, como os
he dicho, representa el mismo símbolo que Aries. Isaías dice
también: «El león comerá la hierba como el buey, y el polvo será el alimento de la serpiente», que es el escorpión en
lenguaje astrológico (acabamos de estudiarlo en el triángulo de
agua), y habla «de los hombres y de sus hijos que estarán con
ellos». Así, el león, el cordero y el hombre vivirán juntos en
paz. Algunos artistas han pintado cuadros representando la
Edad de Oro, en donde se ve a un niño andando entre un león
y una oveja. Estos artistas reconocían la ciencia iniciática :
ilustraron el triángulo de fuego , que es el de la evolución.
El león, el cordero, el lobo (Aries), y el niño, es decir, el
hombre (Sagitario), representan la nueva enseñanza, el nuevo
mundo que viene.
OMRAAM



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