Bienvenidos a Ejercicios y Encuentros con El Sol, un espacio, basado en las enseñanzas de los Maestros Peter Deunov, y Omraam Mikhaël Aïvanhov Esfuércense en tomar cada vez más conciencia de que, cuando van a asistir por la mañana a la salida del sol, tienen grandes posibilidades para avanzar en su trabajo espiritual. Deben dejar a un lado todas las nubes: las aprensiones, los rencores, los deseos, las codicias, a fin de estar disponibles para hacer un trabajo formidable. Aquellos que son capaces de liberarse de las nubes, son capaces de remover el cielo y la tierra, son creadores de la vida nueva y el Señor les aprecia. ¡Cuántos de ustedes me han dicho que iban a la salida del sol sin resultado alguno, porque les asaltaban continuamente pensamientos desordenados que les impedían concentrarse! Pero, si toman en serio los ejercicios que les doy, tendrán resultados. Con la voluntad deben llegar a dominar, a yugular todas las fuerzas anárquicas que tienen dentro, hacer vibrar todas sus células al unísono con su ideal, en una única dirección. Si no, serán débiles, estarán expuestos a todos los vientos, a todas las penas, las tristezas, las tribulaciones. A veces nos encontramos con gente para la que se diría que nunca ha salido el sol. Si, por fin, unos rayos vienen a iluminar su horizonte, ahí les tienen con un gozo delirante; pero todo eso no dura, y de nuevo se ensombrecen, se apagan. Es porque no han querido cambiar su filosofía.

viernes, 12 de abril de 2019

LOS TRIÁNGULOS DE AGUA Y DE FUEGO

El círculo del zodiaco está formado por doce signos dispuestos en un orden regular, teniendo por base los cuatro o elementos. Cada elemento esta así representado por un triángulo.



Si respetamos el orden de los elementos (fuego, tierra, aire y agua) en que se suceden los signos en el zodíaco, vemos que el triángulo de fuego está formado por los signos Aries, Leo, Sagitario; el triángulo de tierra por lo signos Tauro, Virgo y Capricornio; el triángulo de agua por los signos Cáncer,Escorpio, y Piscis. Pero hoy, nos fijaremos particularmente en los dos triángulos de agua y de fuego. El agua baja y el fuego sube. El triángulo de agua, con la punta hacia abajo, representa la materia, mientras que el triángulo de fuego, con la punta hacia arriba, representa el espíritu. Comencemos por estudiar el triángulo de agua formado por los signos Piscis, Cáncer y Escorpio; veréis cuántas cosas interesantes se descubren relacionando estos tres signos.



Los peces viven en el agua y en ella se desplazan con suma facilidad: van y vienen, son muy felices. También los hombres están sumergidos en una extensión sin límites en donde nadan como los peces; pequeños o grandes, hermosos o feos, coloreados o mates, hábiles o torpes, a menudo devorando los grandes a los pequeños. Todos ellos se mueven en el océano de la vida. 

Los peces poseen en su cuerpo una vejiga natatoria que les sirve para desplazarse verticalmente en el agua; gracias a estos órganos, pueden bajar después volver a subir hacia ¡a superficie. Pero he ahí que algunas especies, al no haber usado correctamente esta vejiga empezaron a descender cada vez más hacia el fondo, sin posibilidad para subir de nuevo. Permanecen pues allí, hijos en el suelo, en donde se recubren de un espeso caparazón y se convierten en langostas, bogavantes, cangrejos. Seguramente pensaréis «Pero esto no es posible, no es científico. Los zoólogos nunca han podido constatar que los peces se hayan transformado en crustáceos». 

Pues bien, imaginad que yo he observado a los humanos como zoólogo ( y hay mucho que observar, creedme); de esta forma es como he asistido, muy a menudo, a esta mutación. Sí, hay personas que se endurecen de tal forma que acaban por recubrirse de un verdadero caparazón. Pensaron: «No vale la pena nadar, es agotador. Es preferible arrastrarse por el suelo, permanecer en el fondo.» E incluso no solo dejaron de avanzar sino que retrocedieron como los cangrejos. ¿ No me creéis? Y, sin embargo, a cuántos he visto que orgullosos de sus escamas, se pavoneaban delante de los demás, les buscaban o les perseguían, provocando toda clase de situaciones cómicas... ¡o trágicas! Después llego el momento en que anquilosados, se hundieron profundamente, para acabar escondiéndose bajo una piedra como los cangrejos. Yo podría mostraros estos peces metamorfoseados ; están entre vosotros, y hay muchos. Piscis - Cáncer: es una parte del triángulo que estudiamos. 

Cáncer es un pez convertido en crustáceo. 
El hombre se ha dejado arrastrar en la materia y se ha endurecido, inmovilizado, petrificado y acaba incluso por retroceder. Siguiendo el proceso, el cangrejo llegará a ser un escorpión, malo, venenoso, y aquí también puedo explicaros cómo se produce, pues es una transformación que he estudiado científicamente. Júpiter rige en Piscis, y la Luna rige en Cáncer. En cuanto a Escorpio, está regido por Marte. Los Jupiterianos tienen tendencia a la glotonería, comen mucho, engordan y se vuelven cada vez más pasivos, de forma que enseguida renuncian a desplazarse. Desean también ganar mucho dinero para poder establecerse confortablemente. Instalados en una gran casa, se incrustan en ella: su única ocupación consiste en trazar proyectos para ganar más atormentarse por lo que pueden perder. Helos aquí convertidos en cangrejos, y no tardaran en transformarse en escorpiones. Bajo el signo de Piscis que está relacionado con los pies, el hombre anda para dirigirse a su trabajo. Bajo el signo de Cáncer, se deja llevar por la pereza, por la glotonería y esto trastorna el funcionamiento de su sistema eliminatorio, que está relacionado con Escorpio; las materias se acumulan en los tejidos provocando putrefacciones. 

De esta forma, su organismo resulta invadido por el veneno, por las toxinas, y entonces se vuelve irritable, colérico, vengativo: está bajo la influencia de Marte, regente de Escorpio. Pues sí, aunque os sorprenda, esta historia es absolutamente verídica: cuenta el proceso de la involución, es decir, del descenso a la materia. El hombre que pierde su capacidad de nadar en el océano de la vida, queda preso en las trampas dé la materia, donde, poco a poco, se paraliza, cae enfermo y muere. 
¿Es inevitable que esto suceda? No; existen medios para actuar. Cuando nos encontramos en este triángulo que involución existen tres fuerzas que pueden socorrernos y salvarnos: el amor, la esperanza y la fe. La fe, que es capaz de efectuar las transformaciones más difíciles, está relacionada con Piscis, signo de la religión y del misticismo. La esperanza, que sostiene a los seres, está relacionada con Cáncer, signo de la abundancia y de la fecundidad. 

Y el amor está relacionado con Escorpio, signo de la transformación de la energía sexual; pues como amor entiendo esta fuerza instintiva, formidable, que el hombre puede sublimar en amor universal, presto a sacrificarse por todos. Por el poder de estas tres virtudes: la fe, la esperanza y el amor, nosotros podemos interrumpir este proceso de petrificación y de descenso en la materia. Cuando un hombre cae al agua, debe nadar. Indudablemente, si tiene miedo, se hunde y se ahoga. Si tiene fe, hace el muerto, se aligera y el agua le sostiene. Ocurre lo mismo en nuestra vida interior. 

Nosotros somos peces provistos de una vejiga natatoria. Cuando tenemos fe, nos llenamos de aire y nos sentimos ligeros: la fe nos sostiene y nos permite nadar en este océano que es la vida. El que nada bien, no tiene nada que temer, pues él no llegará a ser un cangrejo. Pero si un día, obsesionado por los asuntos materiales, empieza a dudar, se volverá un cangrejo. El que cae en el materia, ya es un cangrejo y debe reaccionar a través de la esperanza. El que se está convirtiendo en escorpión, debe liberarse a través del amor, del amor que da, que enriquece, que irradia. ¿Por qué la casa doce, la de Piscis, nos impone pruebas? Porque las tristezas y las tensiones aumentan nuestra fe. ¿Por que Cáncer, la cuarta casa, nos coloca frente a los problemas materiales ? Para obligarnos a mantener en nosotros la esperanza. ¿Por qué la octava casa, la de Escorpio, representa la muerte? 
Porque la muerte acecha al que no sabe amar. 


                                  ESTUDIEMOS AHORA EL TRIÁNGULO DE FUEGO




Comprende los signos de Sagitario, Leo y Aries. Aries, que rige la cabeza, representa el pensamiento, la sabiduría; Leo, que rige el corazón representa el sentimiento, el amor; y Sagitario, que rige los muslos, representa el movimiento, es decir, la acción, la realización de los pensamientos y de los sentimientos en la materia. Desde otro punto de vista, se interpreta a Sagitario como el símbolo del hombre que ha conseguido hacer triunfar la razón por encima de las fuerzas oscuras del instinto. 

Esta idea, está también expresada en la figura mitológica del Centauro, cuyo cuerpo de caballo termina en un busto de hombre. El ser humano consta de dos naturalezas, la inferior y la superior; no puede deshacerse de su naturaleza inferior, sino que debe aprender a dominarla para poder utilizarla. Por otra parte, mirad en la representación del Centauro o de Sagitario, el cuerpo de caballo está en movimiento, corre. Pero esta carrera no carece de sentido, porque está al servicio de una acción pensada, expresada por el arco que sostiene el Centauro, presto para disparar una Hecha. 

Sois conscientes del dominio que hay que tener para disparar con el arco y apuntar con precisión. Sagitario representa al hombre que pone en movimiento su naturaleza inferior –el caballo al galope– al servicio de un ideal: la flecha que va exactamente a alcanzar su propósito. 
En cuanto a Leo, representa la fuerza, el poder. Y Aries es idéntico aquí al cordero, símbolo eterno del sacrificio y del amor. Es Cristo. Leemos a través del profeta Isaías que llegará un día en que se verá al lobo y al cordero pacer juntos. 

El lobo es el signo Aries de los astrólogos, pues el lobo está también bajo la influencia de Marte, que rige este signo; y el cordero, como os he dicho, representa el mismo símbolo que Aries. Isaías dice también: «El león comerá la hierba como el buey, y el polvo será el alimento de la serpiente», que es el escorpión en lenguaje astrológico (acabamos de estudiarlo en el triángulo de agua), y habla «de los hombres y de sus hijos que estarán con ellos». Así, el león, el cordero y el hombre vivirán juntos en paz. Algunos artistas han pintado cuadros representando la Edad de Oro, en donde se ve a un niño andando entre un león y una oveja. Estos artistas reconocían la ciencia iniciática : ilustraron el triángulo de fuego , que es el de la evolución. El león, el cordero, el lobo (Aries), y el niño, es decir, el hombre (Sagitario), representan la nueva enseñanza, el nuevo mundo que viene. 

  OMRAAM

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