Bienvenidos a Ejercicios y Encuentros con El Sol, un espacio, basado en las enseñanzas de los Maestros Peter Deunov, y Omraam Mikhaël Aïvanhov Esfuércense en tomar cada vez más conciencia de que, cuando van a asistir por la mañana a la salida del sol, tienen grandes posibilidades para avanzar en su trabajo espiritual. Deben dejar a un lado todas las nubes: las aprensiones, los rencores, los deseos, las codicias, a fin de estar disponibles para hacer un trabajo formidable. Aquellos que son capaces de liberarse de las nubes, son capaces de remover el cielo y la tierra, son creadores de la vida nueva y el Señor les aprecia. ¡Cuántos de ustedes me han dicho que iban a la salida del sol sin resultado alguno, porque les asaltaban continuamente pensamientos desordenados que les impedían concentrarse! Pero, si toman en serio los ejercicios que les doy, tendrán resultados. Con la voluntad deben llegar a dominar, a yugular todas las fuerzas anárquicas que tienen dentro, hacer vibrar todas sus células al unísono con su ideal, en una única dirección. Si no, serán débiles, estarán expuestos a todos los vientos, a todas las penas, las tristezas, las tribulaciones. A veces nos encontramos con gente para la que se diría que nunca ha salido el sol. Si, por fin, unos rayos vienen a iluminar su horizonte, ahí les tienen con un gozo delirante; pero todo eso no dura, y de nuevo se ensombrecen, se apagan. Es porque no han querido cambiar su filosofía.

miércoles, 1 de mayo de 2019

EL CÍRCULO MÁGICO: EL ÁURA



  



La representación tradicional del mago que encontramos muy a menudo en los cuentos y relatos iniciáticos, es la de un augusto anciano que sostiene en la mano una vara con la cual traza a su alrededor un círculo mágico. Una vez trazado este círculo, pronuncia unas fórmulas para convocar a los espíritus, a los que confía determinadas misiones. Lo importante no es saber si esta representación corresponde a una realidad concreta. Lo importante es que simbólicamente es exacta: la varita mágica, el círculo mágico, las fórmulas mágicas son realidades del mundo espiritual.
    
En el relato de la creación del mundo que Moisés hace en el Génesis, hay un punto cuya importancia no ha sido suficientemente señalada por los teólogos: la primera criatura de Dios, su primera creación, fue la luz. Una vez creada la luz, Dios hizo aparecer a todas las demás criaturas. Según la Ciencia iniciática, cuando dios creó el mundo, primero proyectó a su alrededor un círculo de luz, mediante el cual establecía y fijaba las fronteras del universo. Después, en esta luz, Dios proyectó imágenes que se condensaron y materializaron, convirtiéndose en plantas, animales y hombres. La luz, es por tanto, la que ha suministrado la sustancia de la creación.
    
Este proceso de la creación lo volvemos a encontrar en los grandes magos. También ellos están rodeados de un círculo luminoso: su aura. Hasta ahora, no se ha comprendido muy bien la función y la importancia del aura. Cuando un Iniciado quiere crear, utiliza los mismos medios que Dios utilizó cuando creó el universo: proyecta una imagen o pronuncia una palabra que debe atravesar su aura. Esta aura que los envuelve provee la materia para la manifestación. La imagen proyectada, la palabra pronunciada se revisten de la materia del aura. No es posible ninguna realización espiritual sin la materia sutil del aura. El poder de los magos, de los Iniciados, proceden de que saben impregnar las palabras que pronuncian de la materia de su aura, abundante, intensa, pura. La palabra es como un recipiente y los efectos que produce son tanto más grandes cuanto más impregnada está del elemento creador: la luz.
    
Seguramente os habréis dado cuenta por vosotros mismos que algunos días habláis sin poder producir ningún efecto en el alma de los demás, mientras que otras veces, por el contrario, con unas sencillas palabras producís grandes efectos. Eso se debe a que estas palabras están vivas porque con antelación han sido sumergidas en vuestra aura, con lo cual se han vivificado, reforzado en ella, y, revestidas de poder han podido penetrar en el alma de los demás y hacerles vibrar. Cuando vuestra aura está debilitada, vuestras palabras son insignificantes, están vacías, no hay nada en ellas; habláis y no obtenéis resultado alguno.
    
Ahora comprendéis el origen del círculo que el mago debe trazar a su alrededor. Esta práctica proviene de un saber muy antiguo referente al aura humana. Cuando se dice que un mago debe entrar en el círculo que ha trazado, significa no sólo que debe dibujar a su alrededor un círculo material sino que debe crear este círculo viviente del aura y situarse en su centro, es decir, que su espíritu debe estar vigilante, activo. Si el mago se contenta con trazar a su alrededor un círculo material sin haber trabajado previamente sobre su aura para hacerla pura, luminosa, poderosa, corre grandes riesgos; porque aún cuando consiga obtener lo que desea, cuando salga del círculo mágico todos los seres que le habían obedecido mientras estaba dentro del círculo,-- puesto que las entidades invisibles respetan este símbolo, así como las palabras mágicas pronunciadas--, le perseguirán.
    
Estas desventuras suceden a todos los magos que ignoran u olvidan las leyes del trabajo espiritual. Los espíritus invisibles que ven que su aura no es pura ni luminosa, acaban por vengarse por haber sido forzados a obedecer a hombres que no poseían ninguna verdadera autoridad. Antes de lanzarse a la realización de vastas empresas, el discípulo debe construirse un aura, un verdadero círculo mágico de luz. Este círculo no se traza automáticamente con tiza o con otros medios, sino que se prepara mediante el amor, la pureza, la abnegación, el sacrificio, etc
    
¿Por qué a menudo, los que realizan prácticas mágicas no sólo no obtienen ningún resultado, sino que además ocasionan desgracias? Porque su aura no es poderosa ni pura. Cuando quiera proyectar su pensamiento no se produce nada que pueda envolverlo, fortalecerlo. Para que el pensamiento pueda volar es necesario darle alas y estas alas se encuentran en el aura. Debéis comprender que la verdadera magia no es prestidigitación. Para transformar nuestra existencia, para que los deseos que formulamos puedan dar resultados, hace falta que nuestros pensamientos, nuestros sentimientos, nuestras palabras estén impregnados de la materia de nuestra aura. Ninguna verdadera creación espiritual es posible sin la materia pura, sin la luz pura del alma.
    
El círculo del aura es por lo tanto el espacio en el cual podemos crear; es también la mejor protección. A veces nos encontramos con personas enfermas cuya enfermedad no tiene ninguna causa física: esto es debido a que su aura no está en buen estado y están expuestos a todas las perturbaciones de la atmósfera psíquica. Un aura pura, luminosa, poderosa, es una barrera infranqueable, pone obstáculos a todas las corrientes nocivas que recorren el mundo visible o invisible. Rodeado de esta aura el hombre se encuentra como si estuviese en una fortaleza, e incluso cuando a su alrededor no hay más que perturbaciones, desórdenes, agitación, él permanece tranquilo, estable, lleno de amor y de fuerza: siente que en él hay una luz interior. Cada uno puede crear a su alrededor esta aura poderosa mediante la oración , la meditación y la práctica de las virtudes.
    
Esto no quiere decir que cuando tengáis un aura poderosa, una fortaleza de luz, no seáis nunca molestados o atacados. Desgraciadamente mientras se está sobre la tierra no se está nunca verdaderamente al abrigo de los ataques y de las luchas. Pero a pesar de todo, si se tiene una barrera de luz, es diferente. Incluso los Iniciados están obligados a protegerse. Sí, hasta los más fuertes, los más poderosos deben pensar continuamente en poner barreras de luz, círculos de llamas entre ellos y los espíritus del mal que vienen a acosarles. ¿Entonces, cómo pueden pensar las personas débiles que no tienen necesidad de protección alguna?
    Ha llegado el momento de que comprendáis la importancia del trabajo sobre el aura. Cada día, unas cuantas veces, pensad en rodearos de luz, de colores, con el fin de crear una barrera infranqueable para las influencias negativas, las entidades maléficas. Formad a vuestro alrededor un círculo de luz, imaginad que colocáis dentro de este círculo un manantial luminoso que fluye sin cesar y que esta luz se expande sobre vosotros y alrededor de vosotros. Jesús decía: “Velad y orad”. Orar es enviar corrientes luminosas al espacio. Si no obtenéis la ayuda y la protección del cielo, es porque no habéis enviado luz. El cielo no quiere ocuparse de lo que está apagado. ¿Queréis que responda a vuestras llamadas? Encended todas vuestras lámparas.
    
Algunos dirán: “Pero… no tenemos tiempo de hacer estos ejercicios”. Cuando alguien me dice: “No tengo tiempo estoy demasiado ocupado…” yo le respondo: “ah bueno, bueno, comprendo, comprendo”__ ¿Qué es lo que comprende? __ Comprendo que tendréis que sufrir desgracias, que dar vueltas en vuestras camas y lamentaros. Cuando no se tiene tiempo para el bien, se tiene para el mal. Me miráis y pensáis: “Qué duro y qué cruel es!” Pues no, así es como suceden las cosas en la naturaleza: sino tenéis tiempo para la luz, lo tendréis para las tinieblas. Esto es algo matemático, absoluto.

OMRAAM




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