Bienvenidos a Ejercicios y Encuentros con El Sol, un espacio, basado en las enseñanzas de los Maestros Peter Deunov, y Omraam Mikhaël Aïvanhov Esfuércense en tomar cada vez más conciencia de que, cuando van a asistir por la mañana a la salida del sol, tienen grandes posibilidades para avanzar en su trabajo espiritual. Deben dejar a un lado todas las nubes: las aprensiones, los rencores, los deseos, las codicias, a fin de estar disponibles para hacer un trabajo formidable. Aquellos que son capaces de liberarse de las nubes, son capaces de remover el cielo y la tierra, son creadores de la vida nueva y el Señor les aprecia. ¡Cuántos de ustedes me han dicho que iban a la salida del sol sin resultado alguno, porque les asaltaban continuamente pensamientos desordenados que les impedían concentrarse! Pero, si toman en serio los ejercicios que les doy, tendrán resultados. Con la voluntad deben llegar a dominar, a yugular todas las fuerzas anárquicas que tienen dentro, hacer vibrar todas sus células al unísono con su ideal, en una única dirección. Si no, serán débiles, estarán expuestos a todos los vientos, a todas las penas, las tristezas, las tribulaciones. A veces nos encontramos con gente para la que se diría que nunca ha salido el sol. Si, por fin, unos rayos vienen a iluminar su horizonte, ahí les tienen con un gozo delirante; pero todo eso no dura, y de nuevo se ensombrecen, se apagan. Es porque no han querido cambiar su filosofía.

lunes, 14 de enero de 2019

LAS CÉLULAS



El organismo humano está compuesto de 60 trillones de células más o menos, que están altamente dotadas de inteligencia. Todas estas células poseen las cualidades y capacidades pertinentes con relación a los diferentes campos y conocimientos. Por ejemplo, algunas células humanas llevan en si el conocimiento de las plantas. Otras células están familiarizadas con las leyes de la cristalización. Otras asimilaron el conocimiento de los peces, aves, mamíferos. Hay células que aprendieron el conocimiento de sabios seres altamente evolucionados. Esas células constituyen la estructura del cerebro humano. La estructura del Sol y de la célula es similar. 

El Sol tiene tres áreas: La primera proporciona energía; la segunda la almacena y transforma; la tercera la envía a la Tierra. En las células hay también tres áreas: Una exterior que acepta la energía del Sol; una intermedia que la acumula en su interior, y un núcleo interno que la transforma en energía viviente. Las células del cuerpo humano son seres juiciosos e inteligentes. Poseen conocimiento, pero su dueño debe tener buen sentido y saber cómo manejarlas. 

Ellas han renunciado conscientemente a su propia individualidad para servir dentro de la unidad del organismo. Su meta es sacrificarse por su amo para que éste crezca. El hombre disfruta de la vida en tanto esos inteligentes seres trabajen juntamente con él. 

La tarea del discípulo es rejuvenecer sus células, y por ello, debe hablarles. Cada día, antes de comenzar sus tareas, el discípulo debe saludar a las células de su cuerpo, empezando por las del cerebro, ojos, nariz, oídos, descendiendo gradualmente a las células de los pulmones, corazón, estómago, intestinos, y saludar finalmente a todo su propio ser. Cuando digo que “uno es su propio ser”, quiero significar su guía interior. Sólo entonces debería el discípulo empezar sus tareas. 

Cuando te levantes por la mañana, piensa en ti mismo como una entidad hecha de seres inteligentes, dotados de raciocinio, trabajando en beneficio tuyo. Háblales y ponte en contacto con ellos conscientemente. Piensa en ellos confiadamente, sin vacilaciones. Pensar en ellos mejorará tu capacidad de trabajo. Al anochecer, antes de acostarte, envíales un buen pensamiento, y luego, vete a la cama. Cuando te levantes por la mañana, te encontrarás de buen talante.

PETER DEUNOV

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