Así como en la Tierra existen dos polos – el Norte y el Sur – también en el
cuerpo humano hay dos polos que actúan como depósitos de energía. El
negativo es el sentimiento, mientras que el positivo es el pensamiento. El
cerebro es el polo positivo, y el sistema nervioso simpático es el negativo. En el
lado izquierdo del cuerpo humano, la energía desciende por la pierna izquierda
y luego asciende por la pierna derecha y lado derecho del cuerpo. Esta
corriente electromagnética envuelve a cada órgano. Por ejemplo, la energía
positiva circula a lo largo de la ceja derecha y desciende hasta debajo del ojo
derecho, donde es transformada en energía negativa. Luego asciende hasta la
parte superior del ojo izquierdo, donde se transforma de nuevo en energía
positiva. Después desciende hasta la parte de abajo del mismo ojo como una
energía negativa. Moviéndose de esta manera, la energía forma el número
ocho. Hay un centro en el entrecejo, en la base de la nariz, que regula estas
corrientes en torno a los ojos. El hombre está sano cuando las corrientes de su
lado derecho son frescas, eléctricas, y las de su lado izquierdo son calientes.
En el cuerpo humano hay dos corrientes principales. Una asciende desde el
ombligo hasta la parte superior de la cabeza, y la otra, desciende desde el
ombligo. La primera corriente conduce al centro del Sol, la segunda, al centro
de la Tierra. Una tercera corriente conecta a las dos. A esta tercera corriente se
la denomina aura humana.
La segunda corriente, la que conduce al centro de la Tierra, incluye todas las
bajas energías que el ser humano ha acumulado en sus estados animales.
Estudiando la estructura del cuerpo humano, vemos que las dos primeras
corrientes incluyen dos corrientes más. Todas estas corrientes están
entrelazadas la una con la otra. Pueden ser observadas también tanto en los
pensamientos como en los sentimientos humanos.
Tú eres un centro, cruzado por energías del Sol y de la Tierra.
Las energías
del Sol pasan a través tuyo desde la mañana hasta el mediodía. Proceden de
arriba y se dirigen hacia el centro de la Tierra. Por la tarde tiene lugar el
movimiento opuesto – las energías de la Tierra circulan a lo largo de tus
piernas y ascienden al Sol. Con frecuencia, mucha gente se siente mal por la
tarde porque es entonces cuando las corrientes de la Tierra pasan a través
suyo. Tienes que aprender a polarizar y a concentrar esas fuerzas. No las
detengas, dirígelas hacia arriba. Otras corrientes te llegan a medianoche.
Dado que las piernas no pueden recibir directamente la energía del Sol, reciben
energía desde el centro de la Tierra. Recibir energía de la Tierra, proporciona
coraje, determinación, el cuerpo se aviva. Las plantas y los animales entienden
esta ley y hacen buen uso de ella. El trabajo manual es una forma de recibir
energías de la Tierra.
Un ejercicio:
Deja sueltas tus manos y dirige tu energía hacia el centro de la
Tierra. Luego, levanta esta energía desde el centro de la Tierra y dirígela
conscientemente a tu cerebro. Para resguardarte a ti mismo de perturbaciones,
dirige la energía desde tu cabeza hasta el centro del Sol. Luego, llévala de
vuelta al centro de la Tierra. Estas dos corrientes, estos dos tipos de energía,
se encontrarán en alguna parte, y en ese momento, sentirás calor, un signo de
vida.
Es importante comprender las leyes que gobiernan la electricidad y
magnetismo viviente, que los hindúes llaman “Prana”. La médula espinal es el
principal receptor y transmisor de prana. Éste va primeramente al cerebelo, y
luego al cerebro.
Si surge un bloqueo en el cerebelo, el prana no puede
proseguir su camino hasta el cerebro, y consecuentemente se producirá una
desarmonía, que se extenderá por todo el organismo.
El doble etérico tiene a su cargo las energías que van desde el exterior e
interior y las transforma. Si no es capaz de transformarlas, se produce una
secuencia de desórdenes, una serie de condiciones discordantes que irrumpe
por todo el cuerpo.
Las energías magnéticas actúan en sentido curvilíneo, en forma de espirales, y
producen calor. En gran parte, tu salud se basa en las energías magnéticas
que circulan por tu organismo. Las energías eléctricas se mueven
principalmente en sentido rectilíneo. Tú tienes que ser capaz de controlar el
exceso de electricidad y magnetismo en tu cuerpo.
Si realizas prácticas espirituales, se acumulan en tu cuerpo energías excesivas,
las cuales pueden dar origen a situaciones peligrosas. En tales casos, la
persona se vuelve hipersensible.
El cuerpo etérico se extiende más hacia el
exterior; el cuerpo astral se expande y la persona empieza a quejarse de no
poder soportar la influencia de la gente. Tienes que aprender a regresar a tu
interior.
Una vez conozcas la ley, no dejarás que tu doble etérico se ensanche. En un
entorno armonioso puedes expandirlo tanto como quieras, pero cuando te
hallas sometido a desfavorables condiciones de vida, debes volver al interior de
ti mismo.
PETER DEUNOV

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