Cada ser, cada cosa posee su doble en la
naturaleza, por consiguiente cualquier cosa que
hagáis, la hacéis por duplicado. Si ayudáis a
alguien o le hacéis daño, el original de este acto
desaparece, pero deja en vosotros un sello, una
huella que corresponde a su naturaleza. He aquí
una verdad que los humanos desconocen. Cuando
hacen el bien o el mal, piensan que no afectará
más allá del acto que han cometido ; pues no,
no es así, desgraciada o felizmente esto no ocurre
asÍ. . . desgraciadamente si hacemos el mal, y
felizmente si hacemos el bien.
Todo lo que existe en la naturaleza : las plantas,
los insectos, los animales, las estrellas, las
montañas, todo tiene su doble.
De momento nos
interesaremos por el hombre. Los clarividentes
son capaces de ver el doble etérico del hombre,
que tiene exactamente la misma forma y las mismas
funciones que su cuerpo fisico.
En ciertos
casos este doble etérico puede alejarse, con lo cual el hombre pierde su sensibilidad : podemos
pincharle, golpearle o quemarle y no sentirá
nada. En realidad, al alejarse, el cuerpo etérico
queda unido al cuerpo fisico mediante el cordón
de plata.
Pero si este cordón se rompe por cualquier
razón (por un golpe, herida o enfermedad),
el hombre muere.
No solamente el cuerpo fisico tiene su doble,
sino también los cuerpos astral y mental : los
dobles astral y mental aportan energías (para el
cuerpo astral energías en el plano de los sentimientos,
y para el cuerpo mental energías en el
plano de los pensamientos). Si el doble astral se
separa, el hombre es indiferente a todo, no tiene
sensaciones ni emociones. De la misma manera,
si el doble mental está separado, el hombre pierde
la capacidad de pensar. Estos son fenómenos
prácticamente desconocidos e inexplicados. Si
los médicos y psicoanalistas los conociesen,
podrían descubrir la razón de muchas anomalías
psíquicas que hasta ahora les parecen inexplicables,
y no buscarían la causa en el plano fisico,
cuando a menudo se encuentra en otro lugar.
Insistamos un poco en este doble. Sabéis
muy bien que en las administraciones, cuando se
redacta un acta oficial o un decreto, se hace una
copia o una fotocopia.
El original se utiliza, pero
la copia se guarda en los archivos como referencia.
Sin embargo no han sido los humanos quienes han inventado este sistema, sino la naturaleza
; en ella existe un doble de cada uno de nuestros
actos. Y cuando nos vamos al otro lado, nos
presentamos ante el Cielo con este doble, o
mejor dicho, con los tres dobles, el fisico, el
astral y el mental, según hayan sido nuestros
actos, pensamientos y sentimientos. En cuanto a
los originales, se fueron lejos, hacia los planetas,
hasta los confines del universo, hasta las estrellas,
sin que podamos recuperarlos ; aunque
siempre nos quede un doble fiel y verídico.
Cuando el hombre llega al otro mundo, se
presenta con la película de su vida ante una
asamblea de espíritus muy evolucionados, y
entonces debe asistir a su proyección. Pero no es
para esos espíritus para quienes tiene lugar la
proyección, puesto que no necesitan ser informados
sobre la vida de ese hombre ni conocer su
grado evolutivo, sus pecados, sus crímenes y sus
buenas acciones.
Es el propio hombre quien no
se conoce a sí mismo, y en su ignorancia se imagina
que es una divinidad . . . o un monstruo ; y
como se equivoca, se le enseña lo que ha sido
exactamente a través de toda su vida.
No son las entidades divinas las que necesitan
instruirse, sino nosotros. Por eso todos conservamos
en nuestro interior esos dobles, para
llevárnoslos cuando debamos partir al otro lado.
Ahora bien, lo creáis o no, la realidad seguirá siendo la misma, las cosas son así y seguirán
siendo así, independientemente de vuestras
creencias. Naturalmente sería mucho más razonable
creerlo y aceptarlo porque así existe la
posibilidad de corregirse y perfeccionarse. Si
todo el mundo conociese estas verdades, creo
que muy pocos seguirían siendo esclavos de sus
debilidades.
Pero al no conocerlas continúan
viviendo como siempre, sin imaginarse las consecuencias
de su comportamiento. Por esto
debemos instruir a los humanos, sobre todo a los
niños, diciéndoles : « Muy bien, ahora debéis
saber que existen leyes, y que son éstas», y aunque
en ese instante no comprendan, más adelante
se pararán a reflexionar en ello, y tendrán la
oportunidad de comprobar que es cierto.
¿ Qué ocurre cuando un hombre ha cometido
un crimen ? ¿ Por qué el recuerdo de su acto
sigue atormentándole ? El crimen ya se ha consumado,
y si no quedan huellas visibles, el criminal
debería estar tranquilo. Sí, de acuerdo,
pero el doble no desaparece y el hombre no sabe
cómo desembarazarse de él.
Entonces, ya lo
veis, no hay que estudiar los libros sagrados de la
humanidad para creer en esas cosas, podemos
verificarlo inmediatamente en nosotros mismos.
¿ A qué se deben esas imágenes, esos recuerdos,
esos reproches que la conciencia hace al hombre,
hasta el punto de no dejarle comer, ni beber, ni dormir tranquilo hasta que ha reparado
su crimen ? Se deben a que todo queda grabado
en él.
La Inteligencia cósmica ajustó todas las cosas
y ordenó sabiamente el universo. Pero en la
cabeza del ser humano todo es confuso, caótico,
desordenado, sin sentido.
Cualquier cosa que se
les explica al respecto, contestan : «No, no lo
creo. » Pero, ¿ quienes se creen para decir semejante
cosa ? Si tan superiores son, ¿ por qué en su
vida cotidiana resultan tan pequeños, tan débiles,
tan impotentes para cambiar el curso de las
cosas, para escapar a sus penas e inquietudes ?
Así pues, todo se graba. Y el simple conocimiento
de esta ley puede bastaros para comprender
que debéis estar atentos y no abandonaros.
Ya que todos los malos pensamientos que van y
vienen en vuestra cabeza, en realidad dejan una
huella en vosotros para toda la eternidad. Y además,
una vez impreso el clisé, tenderá a repetirse
sin cesar hasta el infinito.
Os he explicado ya al
respecto y en varias ocasiones, cómo podéis
imprimir nuevos clisés a fin de que todas esas
lamentables costumbres adquiridas en el pasado
desaparezcan. Si no hacéis nada para sustituirlas,
se repetirán en cada una de vuestras encarnaciones,
puesto que no hay razón para que
vuestros defectos no reaparezcan exactamente
igual que en la anterior encamación. Las buenas costumbres debemos conservarlas, reforzarlas e
incluso perfeccionarlas, porque lo bueno aún
puede mejorarse ; pero los defectos debemos
corregirlos.
o Sin embargo, los humanos no saben cómo
corregir sus defectos, y se desaniman porque
luchan constantemente contra ciertas costumbres
adquiridas no se sabe cuándo de las que no
pueden desprenderse. En realidad, en vez de
obsesionarse con ciertas deformaciones provenientes
de un trabajo destructivo realizado en el
pasado, es mucho mejor interesarse por lo que
debemos hacer en el futuro.
Así pues, en lo sucesivo,
decid : «Ahora voy a repararlo, a reconstruirlo todo» , y cada día debéis trabajar en este
sentido con una fe, con una tenacidad inquebrantable,
con una convicción absoluta, es decir,
debéis tomar todos los elementos que Dios os ha
dado, la imaginación, el pensamiento, el sentimiento
y concentraros en proyectar en vosotros
mismos las imágenes más bellas : debéis veros
inmersos en la música, en la luz, en el sol, en la
perfección de las formas, con las cualidades de
bondad, de generosidad, con la posibilidad de
ayudar a los demás, de guiarles, de iluminarles . . .
Ya que todo queda registrado, tratad de grabar
lo mejor de la existencia.
Si empezáis a trabajar,
comprobaréis que estáis centrados, ocupados
e inspirados, y que os unís a una fuente inagotable de felicidad al estar vosotros mismos
construyendo el templo de Dios.
No conozco
trabajo alguno que supere al de construir en uno
mismo el templo del Señor con los mejores
materiales : los pensamientos, los sentimientos y
los actos desinteresados . . .
Estas preocupaciones no existen para la
mayoría de los humanos ; éstos unicamente buscan
grabar algunos conocimientos en su cerebro,
sin empezar el verdadero trabajo. La diferencia
de nuestra Enseñanza en relación a todas las
demás escuelas, consiste en que en todas se
aprende, mientras que en la nuestra se trabaja.
Algunos conocimientos pueden sernos útiles,
pero no nos transformarán. Solamente el trabajo
nos transforma y no lo que hayamos visto u
oído.
El conocimiento puede llevamos al trabajo,
pero no nos transformaremos si no nos
movemos, si no despertamos las fuerzas que hay
en nosotros. Si no actuamos, a pesar de todo lo
que aprendamos, seguiremos siendo los mismos.
En la Fraternidad Blanca Universal se nos
dan algunos conocimientos, naturalmente, pero
10 esencial es el impulso para emprender ese trabajo
de transformación de todo nuestro ser, lo
cual no puede hacerse de otra manera que buscando
cada día en lo alto los materiales, como lo hace un trabajador, un albañil, un arquitecto . . .
Algunos dirán : « Pero si no siento ningún placer
en realizar este trabajo». Al decir eso se clasifican
inmediatamente. Todas las criaturas están
clasificadas en la naturaleza ; todas encontraron
su refugio, su guarida y todas se han fabricado su
propia piel, su pelo y sus plumas en relación con
sus tendencias y sus gustos. Esta clasificación, es
el destino. Y a nosotros también, un día, la
naturaleza nos clasificará según nuestros gustos
y predilecciones.
Os diré que en realidad es la naturaleza de
los deseos del hombre la que determina su destino.
Consideremos un ejemplo : si necesitáis el
alcohol, las drogas . . . si necesitáis salir todas las
noches al casino, a jugar a la ruleta o a tomar
una copa en cualquier parte, vuestro destino ya
está trazado : os espera la decadencia, la ruina y
quizás la cárcel. Y si necesitáis contemplar la
belleza divina, o repartir la luz y la belleza divina
a vuestro alrededor, también resulta evidente
que encontraréis la felicidad y la plenitud.
¿ Cómo no se da cuenta la gente de que cada
deseo, cada necesidad, les sitúa en unos railes
determinados que les conducirán a regiones
invadidas por avispas, serpientes y ratas donde
dejarán la piel, o por el contrario hacia regiones
de luz y magnificencia donde encontrarán toda
clase de alegrías ? Según sus inclinaciones, sus gustos y sus deseos, el propio hombre determina
el final de su trayecto.
Algunos están predestinados a enfermar,
otros a fracasar y otros a que les maltraten, pero
son ellos quienes han determinado su propio
destino.
Preguntaréis : «¿ podemos realmente
escapar a nuestro destino ? » En nuestra encamación
actual, no ; pero en la anterior encamación
hubiésemos podido remediar muchas cosas de la
presente siendo más inteligentes y razonables .
Ahora se nos ofrecen grandes posibilidades para
la próxima, con la condición de trabajar día y
noche para conseguir grabaciones distintas.
Sé muy bien que lo que os digo no es fácil de
realizar. ¿ Dónde encontrar en nosotros mismos
esta buena voluntad, este anhelo para empezar
un trabajo y continuarlo ? Primeramente hay
que hacer un trabajo sobre uno mismo, sabiendo
que todo lo que uno hace se refleja benéficamente
sobre el mundo entero. En cuanto a todas las
demás actividades y trabajos materiales, sólo
Dios sabe si son o no benéficos para los demás.
y esto se graba, se registra en los contadores . . . y
al final, cuando el hombre se va al otro lado, las
entidades celestes ni siquiera le preguntan :
« ¿ Cómo has vivido ? ¿ Qué hiciste ? ¿ Ayudaste a
alguien ? ¿ Les consolaste y orientaste hacia la
Fuente ? »
No le preguntan porque saben de
antemano que mentirá ; sólo toman de él una película que por el...momento no podréis hacer nada mas, una pequeña película que proyectan y entonces,
¿ qué es lo que ve ? . .
Diréis : « Esto no es posible». Sí, lo es. El
hombre posee en el extremo de su corazón un
carrete minúsculo, un átomo en el cual está grabada
toda su vida . . . Fijaos en una cinta magnetofónica
: es simplemente una cinta, no se oye
nada ; poned ahora la cinta en un aparato adecuado
y escucharéis . . . « i El Barbero de Sevilla
! » . . . Así pues, para impedir que contéis mentiras
que os justifiquen, os llaman y os dicen :
«Siéntate tranquilamente aquí.» Y os sitúan
frente a una pantalla donde lo veis todo, hasta el
más mínimo detalle. Pero la historia no cuenta si
se os ponen los pelos de punta. Me diréis :
« Pero si entonces no tendremos pelos ! »
Hay
pelos de otra naturaleza. Aquí habéis dejado
vuestro pelo fisico, pero tenéis otros que se
ponen de punta. Así que de ninguna manera
podremos mentir.
Todas estas verdades están contenidas en los
libros sagrados, particularmente en los de Egipto,
en « El Libro de los Muertos», por ejemplo,
aunque no esté contado de la misma manera.
Ahí el muerto se presenta delante de Osiris y se
pesa su alma, etc.. . También existe « El Libro
Tibetano de los Muertos», que revela los diferentes
momentos del paso del alma al más allá,
su juicio y las condiciones de su reencarnación.
Os he dicho algunas palabras sobre la grabación. Ahora necesitáis comprender cúan importante
es poder hacer cada día nuevas y mejores
grabaciones. Y, ¿ qué ocurre con las antiguas
grabaciones ? Poco a poco se puede conseguir
recubrirlas con nuevas grabaciones. He aquí una
perspectiva alentadora.
Desgraciadamente continuaréis produciendo
grabaciones mediocres, porque seguiréis influidos
por las antiguas que se encuentran en vuestro
interior, pero al menos sed conscientes y no
dejéis que las cosas empeoren. En el momento
en que descubráis una mala grabación, reaccionad
inmediatamente, enmendaos para impedir
las consecuencias. Si habéis tenido un mal pensamiento
hacia alguien, si habéis pronunciado
algunas palabras hirientes o habéis destruido
algo, tomad conciencia de ello y reparadlo. De
momento no podréis hacer nada más, pero eso,
por lo menos, hacedlo.
Cuántas veces he visto
que las personas no hacen absolutamente nada
para enmendar un mal pensamiento o una actitud
negativa. Sin embargo, otros dicen : « Se me
ha escapado, no he podido controlarme» ; puede
pasarle a cualquiera, y al menos debemos reaccionar
inmediatamente, buscar el medio de
repararlo.
OMRAAM

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