Bienvenidos a Ejercicios y Encuentros con El Sol, un espacio, basado en las enseñanzas de los Maestros Peter Deunov, y Omraam Mikhaël Aïvanhov Esfuércense en tomar cada vez más conciencia de que, cuando van a asistir por la mañana a la salida del sol, tienen grandes posibilidades para avanzar en su trabajo espiritual. Deben dejar a un lado todas las nubes: las aprensiones, los rencores, los deseos, las codicias, a fin de estar disponibles para hacer un trabajo formidable. Aquellos que son capaces de liberarse de las nubes, son capaces de remover el cielo y la tierra, son creadores de la vida nueva y el Señor les aprecia. ¡Cuántos de ustedes me han dicho que iban a la salida del sol sin resultado alguno, porque les asaltaban continuamente pensamientos desordenados que les impedían concentrarse! Pero, si toman en serio los ejercicios que les doy, tendrán resultados. Con la voluntad deben llegar a dominar, a yugular todas las fuerzas anárquicas que tienen dentro, hacer vibrar todas sus células al unísono con su ideal, en una única dirección. Si no, serán débiles, estarán expuestos a todos los vientos, a todas las penas, las tristezas, las tribulaciones. A veces nos encontramos con gente para la que se diría que nunca ha salido el sol. Si, por fin, unos rayos vienen a iluminar su horizonte, ahí les tienen con un gozo delirante; pero todo eso no dura, y de nuevo se ensombrecen, se apagan. Es porque no han querido cambiar su filosofía.

lunes, 21 de enero de 2019

Leyes de la naturaleza y leyes morales




Observando a los humanos comprobamos que tanto en sus elecciones como en su comportamiento les falta el sentido de la medida. O bien se atiborran sin cesar, o al contrario, no comen lo suficiente ; y en los dos casos arruinan su salud. Trabajan demasiado y se agotan, o no trabajan lo suficiente y se oxidan. Lo mismo sucede con el sueño, las distracciones, los sentimientos, los pensamientos . . . Para explicar esas anomalías se dice que «se han pasado de la raya», que han transgredido las leyes que deberían conocer y respetar. 

Hay leyes físicas que rigen nuestro organismo y aunque los humanos no las respeten, al menos admiten su existencia, contrariamente a lo que ocurre con las leyes de la naturaleza. Muy pocos aceptan y reconocen hoy su existencia, y por si todavía quedase alguna creencia sobre el valor de un cierto orden de cosas, la mayoría de los escritores, filósofos, artistas y sabios, difunden teorías, escriben libros, crean obras enfocadas a eliminar este resto de fe. Es justamente a esas leyes morales a donde quiero ir a parar, ya que sin el reconocimiento de estas leyes, falta algo esencial en el saber humano. En realidad las leyes morales pertenecen a un mundo que no está separado del mundo físico, lo cual no es muy difícil de comprobar. 

Consideremos el caso de un borracho. Antes de beber era un hombre delicado, amable, culto, atento, honesto y generoso ; no le faltaba ninguna cualidad. Pero a partir del día en que se puso a beber, todas esas cualidades disminuyeron e incluso desaparecieron. Tomemos otro ejemplo : un hombre tiene la pasión del juego hasta el punto de despreocuparse de sus deberes, de olvidar que tiene una mujer, unos hijos, un trabajo. . . Al principio el juego era una actividad que no tenía nada que ver con la moral, pero al final es el aspecto moral el que sufre las consecuencias. ¿ Cómo no se han percatado los humanos de las relaciones que existen entre esos dos mundos ? Sólo creen en el aspecto material, que por supuesto tiene su importancia, pero el aspecto moral, el aspecto interior está estrechamente unido a lo material. 

Para la Ciencia iniciática existen tres mundos : el mundo divino, que es el de las ideas, el mundo psíquico, que es el de los pensamientos y sentimientos, es decir, el mundo moral, y finalmente el mundo fisico, que es el de las formas y de lo concreto. El mundo material está ligado al mundo de las ideas, situado mucho más arriba. Si los humanos no ven esta relación se debe a que no han observado ni estudiado atentamente las cosas, y hasta que esta laguna no sea colmada, continuarán cosechando resultados desastrosos. Aunque ignoremos las leyes morales, cuando empezamos a transgredirlas en nuestro comportamiento nos vemos obligados a soportar sus consecuencias más o menos graves ; y entonces nos damos cuenta que esta esfera moral también tiene sus leyes, aunque mucho más sutiles que las leyes fisicas, ya que no solamente están escritas en el organismo, sino en el alma y el espíritu del hombre. Al que no las respeta se le considera como egoísta, personal, y pronto se ve privado del sostén y la amistad de los demás, y sea cual fuere la transgresión cometida, deberá pagar. ¿ Cómo ? De muchas formas : remordimientos, decepciones, sufrimientos, tristezas, amarguras o quizás falta de dinero. Podéis observarlo en cualquier esfera. Todo se sostiene, todo está unido ; el mundo moral está regido por leyes inmutables e irreducibles que debemos conocer. 

Despreciamos y olvidamos estas leyes porque no están escritas en ninguna parte, y creemos poder permitirnos cualquier cosa. Hasta que no comprendamos y aceptemos estas leyes, no podremos realmente progresar. No está permitido decir : «Yo pienso que . . . » o « Yo puedo hacer lo que quiera . . . » ¿ Por qué ? - Porque lo pagaréis. - Pero si tengo derecho ! - Haced lo que queráis, pero lo pagaréis. En la naturaleza todo se paga, incluso la felicidad, la alegría y el éxtasis. -  Pero si no tengo dinero ! - Estas leyes no os reclaman dinero (sólo los humanos lo hacen), sino parte de vuestras fuerzas, de vuestro conocimiento, de vuestra salud o de vuestra belleza, de vuestra luz. 

Si podéis analizaros imparcialmente veréis que hay un déficit en caja : los Justicieros, las Fuerzas cósmicas, las Inteligencias que gobiernan el universo han venido para reclamaros algo que os empobrecerá. Si queréis enriqueceros, no debéis nunca transgredir las leyes de la naturaleza, ni las leyes morales, ni siquiera las leyes humanas. Aunque las leyes creadas por los hombres no tengan la misma razón de ser que las leyes de la naturaleza, mientras vivamos en una sociedad donde son tan poderosas, debemos someternos a ellas (respetando el código de la circulación, por ejemplo) . . . Si las podéis transgredir sin que nadie os vea, la naturaleza no os pedirá cuentas, porque no es de su incumbencia. Pero si transgredís la ley de la naturaleza, aunque la sociedad continúe respetándoos e inclinándose ante vosotros, enfermaréis. 

Así es la ley de la naturaleza :  os hará enfermar ! Os castigará y no podréis escapar. Allá donde vayáis, la ley os encontrará, porque dentro de vosotros todo queda grabado. La naturaleza previó que el hombre siempre trataría de infringir sus leyes, colocando en él unos aparatos grabadores, y de esta manera le basta una ojeada para saber lo que el hombre ha comido, bebido, pensado, sentido o hecho ; es imposible engañarla. Y ahora querréis convencerme de que solamente los hombres pueden hacer grabaciones. . . ¿ Cómo podría el hombre fabricar un objeto sin antes haber encontrado el modelo en la naturaleza ? La naturaleza ha hecho grabaciones muchísimo antes que el hombre, pero éste está demasiado ciego para reconocerlo. Sin embargo la naturaleza ha tomado todas las precauciones necesarias, de tal forma que si el hombre infringe sus leyes, deberá pagarlo. Tratad pues de ahora en adelante de no transgredir ni las leyes humanas, ni las leyes de la naturaleza, ni las leyes morales, que son superiores a las leyes de la naturaleza. Aunque en realidad las leyes morales forman parte de la naturaleza, ya que en ésta existen grados. Hay primero una naturaleza puramente fisica, después, por encima de ella, una naturaleza más sutil a la cual pertenecen los pensamientos y los sentimientos, y finalmente, más allá de esas dos naturalezas reina el mundo divino. La naturaleza, al igual que nosotros, obedece a sus leyes porque el espíritu reina sobre la naturaleza. 

Cuando el hombre consigue traspasar esas dos naturalezas, la naturaleza fisica y la naturaleza más sutil de los pensamientos y de los sentimientos, se encuentra por encima de sus leyes. y es tan puro, tan luminoso, tan poderoso y se encuentra en tal armonía con el espíritu, que en ese momento la naturaleza le obedece, y haga lo que haga no puede infringir nada. Este es el único caso en el cual el hombre puede permitírselo todo, sin que sea una transgresión. Pero sólo los seres excepcionales, los seres predestinados, consiguen elevarse por encima de las leyes de la naturaleza y de la moral. Estos seres han existido siempre, existen y existirán, pero son pocos. 

Pueden permitírselo todo sin cometer un crimen o un pecado. Es muy dificil explicarlo, pero he recibido al respecto revelaciones fantásticas que no podéis ni imaginaros ; aunque es imposible hablar ahora de ellas. Sin embargo, para ayudaros a comprenderlo, os diré algunas palabras. Cuando un hombre es muy puro, muy luminoso, haga lo que haga, siempre será para bien. Pero cuando un hombre está sucio, cuando es tenebroso, cuando se encuentra sumergido en las regiones infernales, aunque desee hacer el bien sólo traerá desgracias ; se parece a aquel que quiere limpiar una pequeña mancha del rostro de alguien con las manos ennegrecidas : no hace sino ensuciarlo más. Este hombre, deseando purificar a los demás, les ensucia ; con la intención de simplificar la vida de los demás, se la complica. ¿ Por qué ? Porque todas sus emanaciones son caóticas, tenebrosas y cualquier cosa que emprenda será destructiva. Pero si un ser es pura luz, puro amor, pura · inteligencia, aunque golpee a alguien, en vez de matarle le salvará, porque todo lo que está en él, lo que emana de él es divino. Para llegar a esa cima, hasta el Sefirot Kéther, hay que estar predestinado para ello por los Veinticuatro Ancianos, hay que estar predestinado desde mucho antes. . . Pero mientras el discípulo está en el sendero, debe comprender que hay leyes que respetar. 

Los humanos reconocen que en sus actividades profesionales hay comportamientos correctos y otros que no lo son, pero en el momento en que se trata del plano moral piensan que no hay regla alguna que observar, y ahí es donde se equivocan. Cuando Hermes Trimegisto decía : « Como es abajo es arriba, y como es arriba es abajo n , enunciaba esta misma verdad, pero sin precisar nada ; sus palabras comprendían todos los planos de existencia, todas las actividades del hombre. En efecto, un 'gran número de principios, actividades, objetos, colores, formas, criaturas y regiones están contenidas en esas dos palabras «abajo» y « arriba». Muchos han entendido que lo que está abajo, es decir en la tierra, es semejante a lo que está arriba, en el Cielo. Sin embargo no es totalmente cierto : lo que hay en la tierra no es semejante a lo que hay en el Cielo. Ni las formas, ni las dimensiones, ni la luz, ni los colores, ni la gloria, ni la grandeza son abajo como son arriba : son las leyes las que son iguales. Hermes Trimegisto esto no lo precisó porque deseaba dar a sus palabras un contenido más amplio, accesible solamente a los que fuesen capaces de penetrar en la mente de un pensador o de un Iniciado. Mediante el conocimiento de las leyes fisicas, los sabios han conseguido aplicaciones extraordinarias como la expedición a la luna, por ejemplo. 

Pero si conociesen las leyes morales, sus realizaciones serían mucho más vastas, no solamente en el plano material, sino en otros planos más amplios e infinitos, los del alma y del espíritu. Estudian fisica y química, lo cual me parece muy bien, pero existe una fisica y una química espiritual que desconocen. Por lo tanto hay algo esencial que falta en la ciencia oficial : el reconocimiento de este mundo psíquico regido por leyes morales. Y como además los intelectuales tratan por todos los medios de borrar de la conciencia humana el poco sentido moral que queda, están trabajando para autodestruirse. Todo se derrumbará a causa de los que niegan o rechazan la existencia de las leyes morales. Evidentemente quizás no siempre sea fácil encontrar esas leyes, pero ello no es razón suficiente para pretender que no existen. Nada puede disminuir o negar lo que acabo de decir. Si sabemos observamos y analizamos, si tenemos suficiente paciencia, comprobaremos que tarde o temprano cada transgresión interior debe pagarse, porque ese plano está regido por las leyes inmutables de la moral eterna. Cometéis una transgresión y sin embargo decís : «Como, duermo, gano dinero, me siento bien y no veo que nada haya cambiado». 

Pues entonces, amigo mío, es que estás ciego, que no sabes ver lo que ocurre en el aspecto sutil de tu ser. Durante años seguiréis con vuestros quehaceres sin percibir que algo os está abandonando. ¿ y qué es lo que os abandona ? Es a vosotros a quien corresponde descubrirlo. Yo sé por adelantado lo que os abandonará y que se producirán en vosotros enormes y asombrosos cambios. Algunos años después habréis perdido vuestra lozanía, vuestro anhelo y sobre todo habréis perdido vuestra buena disposición. Son pérdidas muy graves desde el punto de vista espiritual, y si no os dais cuenta, es que os habéis quedado en el estado animal. Puede que sigáis trabajando y ganando mucho dinero, pero ya no sois hijos e hijas de Dios, ágiles, vivos y radiantes como la luz. Interiormente se han producido grandes cambios. -:> Los animales comen, cazan, pelean, se acarician, protegen sus crías, y muchos hombres hacen sólo eso, no saben que han sido enviados sobre la tierra con la misión de manifestar la gloria de Dios y de hacer florecer todo lo que hay en ellos de sutil 'y de divino. Han sido enviados para hacer de la tierra un jardín del Paraíso. 

Esa es su misión, pero la han olvidado ; comen y beben, echan raíces aquí en la tierra y no quieren dejarla. Entonces, cuando se les desarraiga, devolviéndoles al otro lado, donde se les enseña como han desperdiciado su vida, evidentemente, en ese momento sufren ; el Purgatorio y el Infierno no son más que este sufrimiento. Pero cuando hayan pagado y se hayan limpiado, subirán más alto, hasta el primer Cielo, y de nuevo volverán a la tierra para poder continuar y desarrollarse en el bien. Tal es la historia del género humano. Hay que recordarles continuamente a los humanos su misión sobre la tierra, preguntándoles : « Entonces, ¿ a qué habéis venido ? ¿ no os muy graves desde el punto de vista espiritual, y si no os dais cuenta, es que os habéis quedado en el estado animal. Puede que sigáis trabajando y ganando mucho dinero, pero ya no sois hijos e hijas de Dios, ágiles, vivos y radiantes como la luz. Interiormente se han producido grandes cambios. -:> Los animales comen, cazan, pelean, se acarician, protegen sus crías, y muchos hombres hacen sólo eso, no saben que han sido enviados sobre la tierra con la misión de manifestar la gloria de Dios y de hacer florecer todo lo que hay en ellos de sutil 'y de divino. Han sido enviados para hacer de la tierra un jardín del Paraíso. 

Esa es su misión, pero la han olvidado ; comen y beben, echan raíces aquí en la tierra y no quieren dejarla. Entonces, cuando se les desarraiga, devolviéndoles al otro lado, donde se les enseña como han desperdiciado su vida, evidentemente, en ese momento sufren ; el Purgatorio y el Infierno no son más que este sufrimiento. Pero cuando hayan pagado y se hayan limpiado, subirán más alto, hasta el primer Cielo, y de nuevo volverán a la tierra para poder continuar y desarrollarse en el bien. Tal es la historia del género humano. Hay que recordarles continuamente a los humanos su misión sobre la tierra, preguntándoles : « Entonces, ¿ a qué habéis venido ? ¿ no os muy graves desde el punto de vista espiritual, y si no os dais cuenta, es que os habéis quedado en el estado animal. Puede que sigáis trabajando y ganando mucho dinero, pero ya no sois hijos e hijas de Dios, ágiles, vivos y radiantes como la luz. Interiormente se han producido grandes cambios. -:> Los animales comen, cazan, pelean, se acarician, protegen sus crías, y muchos hombres hacen sólo eso, no saben que han sido enviados sobre la tierra con la misión de manifestar la gloria de Dios y de hacer florecer todo lo que hay en ellos de sutil 'y de divino. Han sido enviados para hacer de la tierra un jardín del Paraíso. 

Esa es su misión, pero la han olvidado ; comen y beben, echan raíces aquí en la tierra y no quieren dejarla. Entonces, cuando se les desarraiga, devolviéndoles al otro lado, donde se les enseña como han desperdiciado su vida, evidentemente, en ese momento sufren ; el Purgatorio y el Infierno no son más que este sufrimiento. Pero cuando hayan pagado y se hayan limpiado, subirán más alto, hasta el primer Cielo, y de nuevo volverán a la tierra para poder continuar y desarrollarse en el bien. Tal es la historia del género humano. Hay que recordarles continuamente a los humanos su misión sobre la tierra, preguntándoles : « Entonces, ¿ a qué habéis venido ? ¿ no os acordáis ? » Acordarse. . . ¿ cómo acordarse ? 

En una Escuela iniciática, gracias a las grandes verdades, a las influencias benéficas que recibe y a la ayuda de los Angeles, el discípulo empieza a recordar el mundo luminoso del cual descendió y hacia el cual tendrá que volver algún día. La bendición más grande que un discípulo puede tener es la de ese recuerdo. Se acordará de los sufrimientos padecidos, de las faltas cometidas y de todas las deudas contraídas, porque tiene que encontrar a los que dejó para reconciliarse con ellos y reparar todas sus faltas, con lo cual liquidará su karma. Eso es lo que le espera al discípulo y lo que os espera a todos. Un día deberéis pagar por todo lo que habéis tomado injustamente a los demás. Evidentemente esto no son cosas muy agradables de oír, teniendo en cuenta que los humanos siguen prefiriendo ignorar eternamente las verdades desagradables. Pero aunque no deseemos escuchar la verdad, un día nos veremos obligados a enfrentarla, y vosotros sois seres privilegiados porque la estáis conociendo aquí, a través mío. Preparaos a enmendar vuestros errores, como lo hago yo. Supongamos que haya sido el peor de los malhechores, el más grande incendiario. Pues bien, me arrepiento de ello, lo lamento y quiero reparar mis faltas. Supongamos que os haya hecho daño a todos : que os haya deshonrado, robado, masacrado . . .  supongámoslo ! 

Ahora al soportaros, amaros y hablaros, pago y reparo. Y si no es cierto. . .  Tanto mejor ! Es una cuestión que quiero dejar de lado ; no voy a contaros el por qué y cómo vine a la tierra, ni de qué región vengo, porque eso sólo me concierne a mÍ. Pero tomadme como un hombre que ha infringido todas las leyes y que ahora está condenado a pagar sus deudas. Eso ya os parece mejor,
¿ no es verdad ? y si yo acepto hablar así, sin molestarme, ¿ por qué vosotros no decidís seguir este razonamiento y reparar vuestras faltas hacia vuestro esposo o esposa, hijos, parientes o amigos ? Evidentemente preferís creeros irreprochables. De acuerdo, me parece muy bien, pero . . . ¿ es ésa la verdad ? Da igual. . . lo importante es que si yo soy capaz de confesarme imperfecto ante vosotros, debéis hacer vosotros otro tanto ante los demás. Aquel que tiene un hijo que no cesa de atormentarle, de deshonrarle, se queja : « ¿ Qué habré hecho, Dios mío, para tener un hijo así ? » 

Seguro que en el pasado contrajo alguna deuda hacia él, de lo contrario no hubiera nacido en su familia». Muchos padres sufren porque sus hijos son unos gamberros, mientras que ellos son honestos y justos. Ciertamente es sorprendente ; según las leyes naturales no debería ser así, pues to que jamás han sembrado tal semilla. Pero siempre hay una razón escondida, pues la ley es justa. Un hermano, hace poco, vino a verme : se sentía atormentado porque mostraba una gran bondad y generosidad hacia los suyos y no recibía más que ingratitud y crueldad ; estaba verdaderamente desolado por esa injusticia. Y le dije : « ¿ quiere que le dé la clave, el remedio, el antídoto eficaz ? Y así no se enfurecerá ni rebelará, sino que al contrario se tranquilizará completamente cuando sepa una cosa : el mundo invisible utiliza esos medios para reforzarle, liberarle, para hacerle reflexionar o para mejorarle. Y lo que le roe, lo que le enferma, es la idea de que todo lo que le ocurre es injusto. Piense que es justo y se curará». Este hermano confió en mí, se repuso y se tranquilizó pensando que quizás fuesen antiguas deudas, y eso le salvó. 

Evidentemente hay que aceptar esta manera de razonar, si no los tormentos continuarán royendo vuestro organismo, vuestro corazón, vuestro estómago o vuestro sistema nervioso. Hoy quiero repetiros lo mismo : si la injusticia os atormenta, aceptad la idea de que sólo existe aparentemente. Aunque no sea cierta, esta idea es eficaz, ya que aceptándola os liberáis, no sufrís más y os volvéis mejores. Yo mismo lo he comprobado. En el pasado, yo desconocía este recurso y a menudo me hacía preguntas sobre todo lo que me ocurría. Mientras que ahora ya no me hago preguntas, porque pienso que todo es justo y merecido, aunque no sea así. ¿ Qué hizo Jesús para ser crucificado ? Evidentemente el destino de Jesús fue excepcional, y no debéis imaginaros que os encontráis en el mismo caso. Sin embargo puede ocurrir que los inocentes sean encarcelados o masacrados. Si se rebelan en contra de esta injusticia, se atormentarán inútilmente. Aquí en la tierra debemos pensar que somos tan culpables como los demás, ya que pensando así, nos liberamos. Habéis sido llamados para descubrir en vosotros una región espiritual en la cual las leyes son inmutables. A la menor infracción de estas leyes, tarde o temprano deberéis pagar. 

Lo que os desorienta es que el pago no es inmediato, pero todo queda grabado, todo trasciende. Encontramos esta ley en todas partes. En química, por ejemplo, hay que esperar un cierto intervalo de tiempo para que el tornasol cambie del rojo al azul, o viceversa ; para provocar un cambio completo basta con la última gota, pero no olvidemos que ésta sucede a todas las demás. De la misma manera, en la maquinaria de un reloj, el desplazamiento de una aguja no ocurre sino después del movimiento de numerosos resortes. El tiempo transcurrido entre el primer movimiento y la aparición de un resultado tangible es más o menos largo, pero como todo está vinculado, el resultado aparece infaliblemente. Suponed que tengáis un vicio o una pasión ; no veis inmediatamente las repercusiones y continuáis con los mismos excesos, lo que desencadena ciertos mecanismos, influyendo éstos en otros, hasta que un día os preguntáis muy seriamente por qué estáis agotados, enfermos. Sin embargo lo que os ocurre es la consecuencia de algo que empezó hace mucho tiempo y hoy no hacéis más que recibir la factura que os envía el contable, j pero no la esperábais ! ¿ Por qué los humanos no quieren comprender que esta ley se encuentra en todas partes ? Todas sus aflicciones y sus desdichas provienen de que no han sabido estudiar e interpretar los mecanismos de sus diferentes órganos fisicos y psíquicos. Si queréis convertiros en un hijo de Dios, en un ser completo, viviendo la vida del alma y del espíritu, debéis respetar las leyes de la verdadera moral ; no hay otra solución. Para todos los que infringen estas leyes, las puertas están cerradas. 

El mundo invisible no se somete a los caprichos irrespetuosos y anárquicos de los humanos. « ¿ El mundo invisible ?» preguntaréis. Pues sí, precisamente ese mundo es invisible, y si deCÍs que no podéis creer en un mundo invisible, os contestaré que no sabéis razonar. ¿ Acaso vuestros pensamientos son visibles ? ¿ Lo son vuestra conciencia, vuestras opiniones, vuestros sentimientos ? . . y vuestros proyectos, ¿ son visibles ? . . Sin embargo estáis convencidos de s u existencia. Os peleáis, e incluso matáis a la gente por vuestras convicciones, que tampoco son visibles. No os dais cuenta de que toda vue'Stra vida está basada en cosas que ni siquiera veis. Solamente el mundo invisible existe, mientras que la existencia de lo demás es bastante dudosa. 

Negando la realidad del mundo invisible, cortáis la rama sobre la cual os sentáis, y un día os encontraréis en el suelo. ¿ Cómo no os avergonzáis de rechazar estas verdades, en vez de reconocer que todavía no las habéis considerado ? Negando el mundo invisible los hombres firman su propia sentencia de muerte.  

Los humanos sufrirán hasta el día en que comprendan que el mundo invisible es la única realidad. 
Y este es el argumento que ofrezco a todos esos ignorantes que sólo creen en lo visible : si una noche, en algún lugar oscuro, alguien os asalta diciéndoos : « La bolsa o la vida ! », aunque hasta entonces no hayáis creído en la vida, puesto que es invisible, en ese momento empezaréis a creer en ella entregando todo lo que es visible y tangible para conservar algo invisible. j Qué incoherencia ! 
Si fueseis consecuentes y lógicos deberíais decir : « Tomad la vida, pero no la bolsa ! » Pero entonces moriríais y, ¿ qué haríais con vuestro dinero ? . . Nada es tan precioso como lo que no vemos. La vida es una realidad invisible y a pesar de ello estáis dispuestos a darlo todo para conservarla. i Ah ! Los humanos son sorprendentes. ¿ Existe realmente el mundo invisible ? 
¿ Precisa al igual que el mundo visible de un respeto ?  Sí, y mucho más ! Ahora lo importante es tomar conciencia de la existencia de esta vida sutil y apreciarla. Ya veréis lo que os ocurre internamente. Aunque los demás no 10 perciban, viviréis una vida de libertad, de alegría, de ligereza, de inspiración, una vida musical, armoniosa ; viviréis la verdadera poesía . . . y_ si la dignificáis se reflejará incluso en vuestra vida material. La gente empezará a descubrir que vivís, y quizás el mundo entero os aporte tesoros inesperados porque todo está íntimamente relacionado ; la riqueza interior atrae la riqueza exterior, aunque los efectos no sean inmediatos. 

Si alcanzáis esta vida interior perfecta, vuestras vibraciones y emanaciones se unirán al mundo entero, hasta las estrellas más lejanas, de donde os llegarán todas las dichas y bendiciones. Pronto la felicidad llamará a vuestra puerta, ya está en camino, se acerca y os dice : «  Aquí estoy ! - Pero, ¿ de dónde vienes ? ¿ quién te ha llamado y cuándo ? - Fuiste tú, hace mucho tiempo». La felicidad está en camino, pero tarda en llegar porque viene de lejos . . . y desgraciadamente lo mismo ocurre con las desdichas. No nos damos cuenta, pero hace mucho tiempo las atrajimos. Veamos, ¿ qué puede obtener aquel que está triste y sombrío, que es ignorante o estúpido ? ¿ La gloria ? . . ¿ La luz ? . . 
¿ La visita de los Arcángeles más elevados ? . . ¡ Imposible ! No puede atraer tales esplendores. ¿ Por qué ? Porque existe una ley de afinidad que los Antiguos Iniciados ocultaron en esta frase : «Dime con quién andas, y te diré quién eres ». 

Esta frase contiene toda una ciencia, pero como los humanos eran demasiado primitivos para comprender la ley de analogía (que podemos llamar la ley de afinidad, ley de resonancia, ley de acción y reacción, ley de polaridad), los Iniciados prefirieron dejarla como un dicho del pueblo.
 « ¿ Cómo habré podido atraer todas estas desgracias ? - Por tu manera de pensar, de actuar» dirán los Iniciados. ¿ Y las alegrías ? Por tu trabajo, tu sacrificio y tu generosidad . . . Todo es justo, el Cielo no os pide vuestra opinión, tenéis lo que merecéis.

Omraam Mikhael Aivanhov

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