Bienvenidos a Ejercicios y Encuentros con El Sol, un espacio, basado en las enseñanzas de los Maestros Peter Deunov, y Omraam Mikhaël Aïvanhov Esfuércense en tomar cada vez más conciencia de que, cuando van a asistir por la mañana a la salida del sol, tienen grandes posibilidades para avanzar en su trabajo espiritual. Deben dejar a un lado todas las nubes: las aprensiones, los rencores, los deseos, las codicias, a fin de estar disponibles para hacer un trabajo formidable. Aquellos que son capaces de liberarse de las nubes, son capaces de remover el cielo y la tierra, son creadores de la vida nueva y el Señor les aprecia. ¡Cuántos de ustedes me han dicho que iban a la salida del sol sin resultado alguno, porque les asaltaban continuamente pensamientos desordenados que les impedían concentrarse! Pero, si toman en serio los ejercicios que les doy, tendrán resultados. Con la voluntad deben llegar a dominar, a yugular todas las fuerzas anárquicas que tienen dentro, hacer vibrar todas sus células al unísono con su ideal, en una única dirección. Si no, serán débiles, estarán expuestos a todos los vientos, a todas las penas, las tristezas, las tribulaciones. A veces nos encontramos con gente para la que se diría que nunca ha salido el sol. Si, por fin, unos rayos vienen a iluminar su horizonte, ahí les tienen con un gozo delirante; pero todo eso no dura, y de nuevo se ensombrecen, se apagan. Es porque no han querido cambiar su filosofía.

miércoles, 30 de enero de 2019

REENCARNACIÓN



Hoy quisiera hablaros de la reencarnación porque veo que a algunos de vosotros os sigue preocupando e inquietando esta cuestión. Siempre se os ha enseñado que el hombre sólo vive una vez, y ahora oyendo hablar de la reencarnación estáis confusos, todo da vueltas en vuestras cabezas. Podríamos extendernos mucho sobre esta cuestión exponiendo por ejemplo lo que pensaban los tibetanos, los hindús, los egipcios, sus trabajos y experiencias. 

Pero me contentaré con interpretar algunos pasajes de las escrituras y os probaré que el mismo Jesús conocía y aceptaba la reencarnación. Diréis que hojeando los Evangelios en ningún momento habéis encontrado la palabra « reencarnación ». Pero os contestaré que no tiene nada de sorprendente el no mencionar explícitamente la reencarnación en una época en la que todos creían en ella. 
Los evangelistas no hablaron específicamente de la reencarnación porque no podían prever que más tarde la gente dejaría de creer en ella. Relataron pocas cosas en sus escritos, y era ilógico extenderse sobre un punto que formaba parte de la tradición. Esto no parece convincente ... de acuerdo, ya os convenceréis más adelante. e Estudiemos en los Evangelios algunas cuestiones propuestas por Jesús o sus discípulos, y los comentarios y respuestas dadas. 

Un día Jesús preguntó a sus discípulos : «¿ Quién dicen que soy ?» ¿ Qué significa esta pregunta ? ¿ Sabéis de alguien que pregunte : « Quién dicen que soy » ? Saben perfectamente quienes son, y por l o tanto no se interesan por lo que dicen los demás. Sólo se hace esta pregunta, si se cree en la reencarnación. Y fijaos en la respuesta de los discípulos : «Algunos dicen que eres Juan Bautista, otros que Elías, otros que Jeremías o alguno de los profetas». ¿ Cómo puede decirse de alguien que es ése o aquél mucho tiempo después de que haya muerto, si no se sobreentiende la idea de la reencarnación ? (l En otra ocasión Jesús y sus discípulos encontraron a un ciego de nacimiento. 

Los discípulos preguntaron : « Rabí, ¿ quién pecó, él o sus padres para que haya nacido ciego ? » Aquí comprobamos lo mismo. Estas preguntas son absurdas si no se cree en la reencarnación. 
¿ Cuándo habría podido pecar este hombre ? ¿ En el vientre de su madre ? ¿A qué taberna iba, a qué bar? ¿ Qué negocios sucios hacía ? ¿ A quién asesinó ? O se trata de una cuestión estúpida, o se sobreentiende la creencia en una vida anterior. Diréis ; «Los discípulos de Jesús no eran gente instruida, se dice que eran pescadores, entonces puede ser que hicieran preguntas un tanto extrañas». De ser así Jesús se lo hubiera hecho saber. Observamos claramente que Jesús no duda algunas veces en corregir a sus discípulos. Sin embargo en esta pregunta concreta no les corrige, simplemente les responde ; «No se debe a que él o sus padres hayan pecado . . . » Este también es un punto importante. Si los discípulos preguntaron si los padres fueron quienes pecaron para que su hijo naciera ciego, fue porque aprendieron de la ley hebraica que cada anomalía, cada dolencia, cada desgracia es debida a una infracción de las leyes, pero también es posible que una persona pague por otra ; por lo tanto al ver a alguien en desgracia no podemos saber si expía sus propias faltas o bien se sacrifica por otro. 

Era una creencia admitida entre los Judíos que todo lo malo que nos ocurre es el resultado de una transgresión. Así pues los discípulos hicieron esa pregunta porque sabían que un hombre no puede nacer ciego sin razón . . . o porque eso complazca al Señor, como se imaginan los cristianos. 
Jesús respondió : «No es porque él o sus padres hayan pecado, sino para que las obras de Dios se manifiesten en él», es decir para que al pasar por aquí, yo le cure y el pueblo crea en mí. Y les explicó : «Os han enseñado que los hombres sufren por dos razones : o porque han cometido actos impuros y son castigados, o porque a pesar de no haber cometido ningún pecado, aceptan el karma de los demás, sacrificándose para evolucionar. También existe una tercera categoría de seres que ya han terminado su evolución, que son libres y a quienes nada les obliga a descender de nuevo sobre la tierra, pero que a menudo descienden porque aceptan sufrir cualquier enfermedad, suplicio o martirio, con tal de poder ayudar a los humanos. 

Pues bien, este ciego forma parte de esta tercera categoría. Ni él ni sus padres pecaron ; descendió sobre la tierra con esta dolencia para que yo le curase y para que todo el mundo crea en mí». y de este modo este hombre salvó a mucha gente. • Si todavía no estáis convencidos, he aquí más argumentos. Un día Jesús supo que Juan Bautista había sido encarcelado, y el texto dice simplemente : «Jesús al saber que Juan fue entregado, se retiró a Galilea». Algún tiempo después Juan Bautista fue decapitado por orden de Herodes. Después de la transfiguración, los discípulos preguntaron a Jesús : «¿Por qué los escribas dicen que EIías debe venir primero ? » Y Jesús responde : «Ciertamente Elías ha de venir a restaurarlo todo, pero yo os digo que Elías ya ha venido, pero no le han reconocido, sino que han hecho con él lo que han querido. » Y el texto añade : «Los discípulos comprendieron que hablaba de Juan Bautista». Entonces está claro que Juan Bautista fue la reencarnación de Elías. y además, el Evangelio nos dice también que en el momento en que un ángel se le apareció a Zacarías, padre de Juan Bautista, para anunciarle que su mujer Isabel daría a luz un hijo, le dijo : «Irá delante de Dios con el espíritu y el poder de Elías». 

Veamos ahora la vida del profeta Elías y busquemos la causa por la cual más adelante se le decapitaría bajo el nombre de Juan Bautista. Es una historia muy interesante. Elías vivió en tiempos del rey Acab. Acab desposó a Jezabel, hija del rey de Sidón, y a causa de ella rendía culto a Baal. Elías se presentó delante del rey Acab para reprocharle su infidelidad al Dios de Israel, y le dijo : «Durante años no habrá ni lluvia ni rocío, hasta que yo lo diga». Y partió por orden de Dios a las montañas, para escapar a la persecución del rey. Al cabo de tres años la sequía causó grandes estragos en todo el país : el pueblo sufrió grandes necesidades y Dios envió de nuevo a Elías delante del rey Acab y éste en cuanto le vio le reprochó violentamente el ser el causante de la sequía. «No, dijo el profeta, tú eres la causa porque ab􀐝ndonaste al Eterno para rendir culto a Baal. Y ahora veremos quién es el verdadero Dios. Ordena que todos los profetas de Baal se reúnan en el monte Carmelo . . . » Se reunieron todos los profetas y Elías dijo : «Ahora, traed dos toros y haremos dos altares, uno para el Eterno y otro para Baal. Los profetas invocarán a Baal y yo invocaré al Eterno. El Dios que conteste con fuego será el verdadero Dios. » 

Los profetas empezaron desde la mañana hasta el mediodía a invocar : « Baal . . . Baal . . . Baal. . . contéstanos . . . » Pero n o obtuvieron ninguna respuesta, y Elías se reía de ellos : «Gritadle un poco más fuerte para que os oiga, quizás esté ocupado en otras cosas, haya salido de viaje o esté durmiendo». Los profetas gritaron más fuerte e incluso, como practicaban la magia, se hicieron algunos cortes en el cuerpo esperando atraer, mediante el derramamiento de sangre, larvas y elementales que hiciesen caer el fuego sobre su altar. Pero nada de esto ocurrió. Entonces Elías dijo : «Ya basta, que traigan doce piedras ». Y con esas piedras hizo un altar alrededor del cual ordenó cavar una zanja ; puso madera sobre las piedras, y sobre la madera el toro troceado. Hizo regarlo todo con agua, además de llenar la zanja. Todo estaba preparado, y entonces Elías invocó al Señor : « Eterno, Dios de Abraham, de Isaac, de Israel, que hoy sepamos que Tú eres Dios en Israel, que soy tu siervo y que hice todas esas cosas mediante tu palabra». y el fuego cayó del cielo con tanta fuerza que todo fue consumido : no quedó ni víctima, ni madera, ni piedras, ni agua. Y así todo el pueblo, aterrorizado, reconoció que el verdadero Dios era el Dios de Elías. 

Después, sin duda demasiado orgulloso de su victoria, Elías hizo conducir a los cuatrocientos cincuenta profetas de Baal junto a un torrente y allí fueron degollados. y por ello era natural prever que a su vez sería degollado. Porque existe una ley que Jesús enunció en el huerto de Getsemaní, cuando Pedro, precipitándose sobre el siervo de Caifás, le cortó la oreja : «Pedro, devuelve tu espada a !} su vaina, porque aquellos que tomen la espada, perecerán por ella» . Pero no siempre en una misma existencia podemos comprobar la veracidad de estas palabras. 

Y Elías, ¿ cómo murió ? No solamente no fue masacrado sino que le fue enviado un carro de fuego con el que fue transportado al Cielo. Pero recibió el castigo en cuanto regresó a la tierra en la persona de Juan Bautista. Jesús sabía quién era y cuál era el destino que le esperaba. Pero a pesar de ello, aún diciendo grandes alabanzas de él : « Entre todos los nacidos de mujer, ninguno ha sido más grande que Juan Bautista», no hizo nada para salvarle. y no hizo nada porque la justicia debía seguir su curso. Ahora podemos comprender por qué abandonó el país cuando supo del encarcelamiento de Juan Bautista : porque no debía salvarle. La ley es la ley. Pero vayamos aún más lejos : voy a demostraros ahora que sin la reencarnación nada tendría sentido en la religión ni tampoco en la existencia. Preguntad a un cura o un pastor : « Explíqueme : ¿ por qué tal hombre es rico, hermoso, inteligente, fuerte, por qué todas sus iniciativas resultan un éxito y por qué ese otro hombre es enfermizo, feo, pobre, miserable y estúpido ? » O s responderán que es la voluntad del Señor o quizás os hablen de la predestinación y de la gracia, pero eso no os explicará gran cosa. De todas formas siempre es la voluntad de Dios. Analicemos un poco esta cuestión ; ya que Dios nos ha concedido un poco de cerebro, no dejemos que se oxide. 

Así que el Señor tiene sus caprichos, hace lo que le viene en gana, lo da todo a unos y a los demás nada. Muy bien, puedo comprenderlo. Es Dios, y ésa es su voluntad ! Pero encuentro incomprensible que esté descontento, que se enfurezca y se sienta ultrajado cuando aquellos a quienes nada dio cometen faltas y son malvados, infieles y criminales. Ya que fue El mismo quien dio a los humanos esta mente, esta falta de inteligencia o de corazón, ¿ por qué les castiga ? El, todopoderoso, ¿ no podía haberlos hecho buenos, honestos, inteligentes, sabios, piadosos, magníficos ? 

No solamente El es el responsable de sus crímenes, sino que además les castiga por ellos. Ahí es donde me pierdo. Tiene todos los poderes, hace lo que quiere, de acuerdo, no podemos reprochárselo, pero entonces, ¿ por qué no es un poco más consecuente, más lógico, más justo ? Por lo menos debería dejar a los humanos tranquilos y no arrojarlos al Infierno por toda la eternidad. y todavía hay más. Me pregunto : «¿ Cuánto tiempo habrán pecado ? ¿ treinta o cuarenta años ? Muy bien, que permanezcan en el Infierno cuarenta años, no más. Pero toda la eternidad . . . En eso sí que no estoy de acuerdo. Razonemos un poco ; los hombres no se atreven a razonar porque se encuentran ofuscados por todo lo que se les ha enseñado. Razonar es un crimen, según parece. Entonces, ¿ para qué sirve la inteligencia ? ¿ para qué nos la ha dado Dios ? Sin embargo si aceptamos la reencarnación, si la estudiamos y la comprendemos, entonces todo cambia. 

Dios es ciertamente el Maestro del Universo, el más grande, el más noble, el más justo y comprendemos que si somos pobres, tontos y desgraciados es por nuestra propia culpa, porque no supimos utilizar todo lo que nos dio al principio. Hemos querido hacer experiencias costosas, y El, el Señor, puesto que es generoso y tolerante, nos lo ha permitido, diciendo : « Sufrirán y se darán de bruces, pero esto da igual porque seguiré ofreciéndoles mi amor y mis riquezas. . . tendrán numerosas reencarnaciones por delante ... » El nos dejó libres y somos culpables de todo lo que nos ocurra. ¿ Por qué la Iglesia ha declinado toda la responsabilidad de nuestro destino sobre el Señor ? Diréis : «No, no ha hecho tal cosa, simplemente ha suprimido la creencia en la reencarnación». 

Pero en realidad, si reflexionamos, vemos que se trata de lo mismo.  
Hasta el siglo cuarto los cristianos creían en la reencarnación, al igual que los judíos, los egipcios, los hindús, los tibetanos, etc . . . Pero sin duda los Padres de la Iglesia decidieron que esta creencia no haría más que retrasar y alargar las cosas, que lo hombres no tendrían prisa en mejorarse, y entonces creyeron que suprimiendo la reencarnación empujarían a la gente a perfeccionarse en una sola vida. Ahora bien, como sustitución, la Iglesia inventó cosas verdaderamente espantosas con el fin de atemorizar a los humanos, hasta el punto que en la Edad Media no se creía más que en el Diablo, el Infierno y los castigos eternos. La Iglesia entonces suprimió la creencia en la reencarnación pensando que así les obligaría a mejorar más rápidamente, pero no solamente no han mejorado sino que han empeorado . . . y por si fuera poco, continúan en el mismo estado de ignorancia. Por eso debemos recobrar esta creencia, de lo contrario nada tiene razón de ser, la vida no tiene sentido, el Señor es un monstruo, y así sucesivamente . . . La cuestión de la reencarnación ha sido estudiada muy seriamente, pero no me extenderé sobre este particular porque existen suficientes libros que tratan sobre ello. . . y resulta obvio observando la manera cómo los Lamas Tibetanos eligen al Dalai Lama. Sin embargo, os contaré un caso extraordinario que conocí en Bulgana. 

Un día, llegaron a la Fraternidad de Sofía unos padres muy inquietos porque su hijo decía cosas incomprensibles. Decían : «Un día le llevamos de paseo a un lugar donde jamás había estado y él exclamó : «Pues yo ya conozco este lugar, he venido aquí muchas veces», e incluso describió los alrededores ; era cierto, sin embargo, nunca había estado allí» (los padres sabían que era su primer hijo quien había estado en aquel lugar). « ¿ No lo recordáis ? Cuando iba a la escuela, yo me escondía allí . . . y aquí fue donde me ahogué, en el río». Efectivamente, allí fue donde su primer hijo se ahogó, pero él no podía saberlo, porque nadie se lo había dicho.' Así pues, fue el primer hijo quien volvió a encarnarse en la misma familia. Es bastante raro que un niño venga a encarnarse dos veces en la misma familia, pero puede ocurrir. Hasta los siete años, podemos interrogar a los niños, ya que recuerdan muchas cosas. Pero en vez de escucharles, las madres prefieren darles un cachete y decirles : « j Cállate ! No dices más que tonterías . . . » Una vez, dos veces, tres veces . . . a la larga los niños ya no se atreven a contar nada.  

Ya os he mostrado que aunque la palabra « reencarnación » no figure escrita en los Evangelios, algunas páginas muestran que esta creencia pertenecía a la tradición. Puedo daros aún otro ejemplo. Hay un pasaje en el cual Jesús dijo : «Sed perfectos como vuestro Padre Celestial es perfecto». ¿ Qué podemos pensar de esta frase ? O Jesús habla sin pensar al pedir a hombres tan imperfectos que se eleven en algunos años hasta la perfección del Padre Celestial, o no se da cuenta de la grandeza del Padre Celestial y se imagina que es muy fácil llegar a ser como El. Ninguna de las dos opciones habla en favor de Jesús. En realidad esta frase también sobreentiende la reencarnación. Jesús no pensaba que el hombre fuese capaz de ser perfecto en una sola existencia, sino que sabía que a medida que anhelase esta perfección y trabajase para obtenerla, después de varias encarnaciones, terminaría consiguiendo su objetivo. Y, ¿ qué escribió Moisés al principio del Génesis, en el momento de la creación del hombre ? «y Dios dijo : hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza, y que domine sobre los peces del mar, sobre los pájaros del cielo, sobre el ganado . . . Dios creó el hombre a su imagen, a su imagen le creó». Y, ¿ dónde se ha quedado la semejanza ? Sin duda Dios tuvo la intención de crear el hombre a su imagen y semejanza, es decir, perfecto como El, pero no lo hizo. Le creó solamente a su imagen, con las mismas facultades, pero sin darle la plenitud de sus facultades, la semejanza. Fijaos en la bellota de una encina ; está hecha a imagen de su padre, es decir que posee las mismas posibilidades que su padre, pero no se le parece, todavía no es como la encina, lo será a partir del momento en que sea plantada. El hombre está hecho a imagen de Dios, es decir, que posee la sabiduría, el amor, el poder del creador, pero en un grado minúsculo. Después, un día, cuando se desarrolle, con el tiempo, se le asemejará y poseerá sus virtudes en plenitud. Y ese desarrollo, ese paso de la imagen a la semejanza, sobreentiende la reencarnación. Dios dijo : «Creemos al hombre a nuestra imagen y semejanza», pero no lo hizo. « Dios creó el hombre a su imagen, a su imagen le creó » ; y precisamente en la ausencia de la palabra semejanza y la repetición de la palabra imagen, Moisés escondió la idea de la reencarnación. Pero la gente no sabe leer los libros... y menos aún el gran libro de la naturaleza viviente, donde también está inscrita la reencarnación. 

Consideremos la imagen del árbol. Solamente los cabalistas han comprendido verdaderamente la imagen del árbol, del cual han hecho un símbolo universal : todas las criaturas están situadas en alguna parte de ese árbol, ya sea como raíces, como cortezas o como hojas, flores o frutos. Según su vastísima ciencia, todas las existencias, todas las actividades, todas las regiones tienen su lugar en el Arbol de la Vida. Y en diferentes épocas del año, las hojas, las flores y los frutos caen del árbol ; se descomponen y se convierten en abono que es absorbido por las raíces. Y lo mismo ocurre con los seres. Cuando un hombre muere, es absorbido de nuevo por las raíces del Arbol Cósmico, pero muy pronto reaparece bajo otra forma : rama, flor, hoja . . . nada se pierde ; los seres desaparecen y reaparecen sin cesar sobre este Arbol formidable que es el Arbol de la Vida. Ya lo veis, la reencarnación está inscrita en todas partes.

 Omraam Mikhaël Aïvanhov 

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