Bienvenidos a Ejercicios y Encuentros con El Sol, un espacio, basado en las enseñanzas de los Maestros Peter Deunov, y Omraam Mikhaël Aïvanhov Esfuércense en tomar cada vez más conciencia de que, cuando van a asistir por la mañana a la salida del sol, tienen grandes posibilidades para avanzar en su trabajo espiritual. Deben dejar a un lado todas las nubes: las aprensiones, los rencores, los deseos, las codicias, a fin de estar disponibles para hacer un trabajo formidable. Aquellos que son capaces de liberarse de las nubes, son capaces de remover el cielo y la tierra, son creadores de la vida nueva y el Señor les aprecia. ¡Cuántos de ustedes me han dicho que iban a la salida del sol sin resultado alguno, porque les asaltaban continuamente pensamientos desordenados que les impedían concentrarse! Pero, si toman en serio los ejercicios que les doy, tendrán resultados. Con la voluntad deben llegar a dominar, a yugular todas las fuerzas anárquicas que tienen dentro, hacer vibrar todas sus células al unísono con su ideal, en una única dirección. Si no, serán débiles, estarán expuestos a todos los vientos, a todas las penas, las tristezas, las tribulaciones. A veces nos encontramos con gente para la que se diría que nunca ha salido el sol. Si, por fin, unos rayos vienen a iluminar su horizonte, ahí les tienen con un gozo delirante; pero todo eso no dura, y de nuevo se ensombrecen, se apagan. Es porque no han querido cambiar su filosofía.

sábado, 17 de noviembre de 2018

Palabras sobre LA MEDITACIÓN



En general, la meditación es un hábito poco frecuente entre los seres humanos. 
De tanto en tanto, cuando se encuentra en dificultades, con problemas a resolver o cuando sufre, el hombre se torna pensativo y reflexiona debido a la necesidad que tiene de encontrar una solución. 
Pero esto no es aún una verdadera meditación; es sólo una reacción instintiva,natural, frente al peligro o la desgracia. Sí, en ese momento,instintivamente, el hombre, que tiene necesidad de refugiarse, se recoge en sí mismo y se pone a rezar dirigiéndose hacia un Ser al que había olvidado cuando las cosas marchaban bien. Ahora se vuelve hacia ese Ser y le busca porque se acuerda de que, cuando era niño, sus padres le habían dicho que era el todopoderoso, el omnipotente y que era todo amor; en este momento el hombre se dirige a Él para pedirle ayuda y socorro con la mayor humildad, con un sentimiento de fuerza extraordinario. 
Sí, pero para que esto ocurra es preciso enfrentarse con grandes vicisitudes: un peligro, una guerra, una enfermedad, la muerte. En la vida corriente, cuando estamos tranquilos y felices, no se nos ocurre rezar o meditar; estas prácticas no se consideran necesarias ni indispensables, no son de utilidad. 

Cuando todo va bien, nadie cree necesario perderse por entre las regiones nebulosas de la meditación. 
Pero ante la desgracia, en las grandes dificultades, nos damos cuenta de que nada de lo concreto y material nos puede ayudar, y entonces buscamos interiormente un sustento, una protección, un abrigo en las regiones celestes. Eso está bien, pero este sustento se habría encontrado más fácilmente si no se hubiera llegado a situaciones excepcionales para recurrir al Cielo y si se hubiera aprendido a hacer de la meditación una práctica cotidiana. Sin la meditación no es posible conocerse ni convertirse en un maestro de sí mismo, ni tampoco desarrollar cualidades y virtudes. 

Y es justamente porque no se ha dado un lugar preponderante a la meditación por lo que los humanos siguen siendo tan vulnerables en su vida interior, en sus sentimientos y en sus deseos.
Realmente no hay que hacerse ilusiones, es muy difícil meditar. Mientras se está ocupado en temas prosaicos o sumergido en las pasiones, no se puede meditar. Es preciso intentar liberarse interiormente para poder proyectar el pensamiento hasta el Eterno. He visto meditar durante años a muchas personas, pero perdían el tiempo o se distraían porque no sabían, o no querían saber, que para meditar es preciso cumplir ciertas condiciones.

Si no se es Libre interiormente no se puede meditar. 

Pero cuántos hay que manipulan, roban, beben o se acuestan con cualquiera, y después...¡meditan ¡ 
Pues no, no es posible; la naturaleza de estas actividades no lo permite, porque el pensamiento queda retenido en las regiones inferiores.Ya sé que la meditación cada día está más de moda. Pero ello no me produce ninguna alegría, porque veo una gran cantidad de desgraciados que se están metiendo en un terreno que no conocen. ¿Cómo queréis meditar si no hay un ideal que os libere de vuestros caprichos, de vuestro libertinaje, de vuestros placeres de vuestros deseos, y os conduzca hacia el Cielo. Es imposible meditar si no se vencen antes ciertas debilidades, sino se comprenden ciertas verdades. Y no solamente no se puede, sino que incluso es peligroso intentarlo.

Algunos cierran los ojos o adoptan determinadas poses, pero, ¿qué sucede interiormente? ¿Dónde están? Sólo Dios lo sabe - Si os metieseis en su cabeza y pudieseis ver !veríais que... están durmiendo ¡ En esto consiste la meditación profunda... ¡E incluso se hacen demostraciones públicas de meditación! 
Lo cual es ridículo. ¿Qué clase de meditación se puede hacer en público? Naturalmente este tipo de meditación es posible, pero hay que estar muy avanzado, tan liberado como para mantenerse conectado con el mundo divino en todo momento. Sentir este amor por el mundo sublime implica una evolución excepcional y éste no es el caso de los que hacen tales demostraciones públicas de meditación.Si queréis tener una idea de cómo la mayoría de la gente medita, mirad aun gato: el gato medita delante de una ratonera; durante horas medita cómo atrapar los ratones. 

 La meditación no es un ejercicio tan simple como la gente se imagina.
Hay que estar muy avanzado para meditar y, sobre todo, se ha de tener un gran amor por el mundo divino. Entonces vuestro pensamiento se concentra sin ningún esfuerzo y meditáis incluso a pesar vuestro; vuestro pensamiento ya es tan libre que él mismo, casi independientemente de vosotros, va a realizar su trabajo.Algunos me dicen: «Hace varios años que trato de meditar, pero mi cerebro se bloquea y no logro nada». ¿Por qué es así? Pues porque no han comprendido que cada momento de la vida no está aislado, sino que está ligado a todos los momentos que le preceden, los cuales constituyen el pasado. 
No comprenden que su pasado les estorba, les abruma, y como intentan a toda costa meditar, fuerzan su cerebro y éste se bloquea. Nada se puede hacer. .. 

No se les ha ocurrido decirse a sí mismos: « Yo quiero meditar, por lo tanto debo preparar mi cerebro y mi organismo, debo prepararme para tener la posibilidad de realizar un trabajo ». Suponed que habéis discutido con alguien. A la mañana siguiente, cuando queréis meditar, este pasado aparece y pensáis continuamente: «! Ah! ,¡ ah! me dijo esto, me dijo aquello... ¡como le encuentre va a pasar un mal rato! » He aquí el tema de la meditación: ¡desorden y agitación! En lugar de elevarse hacia regiones divinas se va removiendo todo lo vivido en el pasado, una y otra vez ... presentándose un cortejo de visiones y de acontecimientos que nunca acaban. 

La misma historia se repite año tras año y, evidentemente,así no se obtienen resultados positivos.
El hombre puede llegar a ser todopoderoso, pero a condición de saber un cierto número de cosas, y particularmente que cada momento de la existencia está unido a los que le precede. Es lo que Jesús quería decir cuando aconsejaba no preocuparse del día de mañana. Sí, porque si arregláis vuestra vida hoy, el mañana os encontrará libres: podréis disponer de vosotros mismos como queráis, concentrar vuestros pensamientos sobre el tema que os apetezca porque lo habréis dejado todo arreglado el día anterior. 

Mientras que si no habéis arreglado nada, al día siguiente os encontraréis atados y deberéis trabajar a destajo para remediar las lagunas o errores del pasado, con lo cual no os sentiréis libres para realizar el presente ni para crear el porvenir. Por lo tanto, cuando el discípulo iluminado quiere meditar, se prepara de antemano purificándose y no se sumerge en preocupaciones inútiles, porque desea mentalmente perfeccionarse para ayudar a los demás,convertirse en un modelo, en un ejemplo, en un hijo de Dios; el discípulo está animado por el deseo de cumplir la voluntad de Dios tal como Jesús nos lo pide en los Evangelios. Pero para poder cumplir los mandatos de Jesús no es suficiente desearlo, anhelarlo, sino que es preciso poseer determinados conocimientos. 

Hay muchos que desean pero no llegan a nada, porque no saben cómo se consiguen dichos conocimientos. Algunos dejan el grifo del agua o del gas abierto, u olvidan el bebé en la bañera, y cuando llega el momento de meditar, a ¡entonces se acuerdan! ... ¿Cómo queréis que mediten? Por tanto es preciso que os preocupéis de antemano, y cuando seréis libres en vuestro cuerpo, en vuestros pensamientos y en vuestros sentimientos, es decir, cuando hayáis escapado de esta prisión que es la vida cotidiana, entonces comenzaréis a elevaros interiormente: sentiréis que existe una nueva vida, vasta, amplia, profunda, os sentiréis tan dilatados,tan cautivados ... que os adentraréis en otra región ... una región que en realidad está en vosotros mismos: sí, esta vida divina fluye dentro de vosotros y entonces llegáis, por un momento, a vivir la verdadera vida. De esta manera el mundo divino comienza a despertarse dentro de vosotros y ya no lo podréis olvidar; adquirís la certeza de que el alma es una realidad,de que el mundo divino existe y que está poblado de innumerables criaturas. ¿ Cómo es posible tal convicción? Porque habéis conseguido tocar el resorte de unas fuerzas aún desconocidas, fuerzas mucho más pujantes y benéficas que las hostiles que os habían estado carcomiendo hasta aniquilaros. He aquí lo que desde siempre los Iniciados conocen y enseñan. 

La meditación es una cuestión psicológica, filosófica, un acto cósmico de la mayor importancia, y una vez el discípulo ha saboreado este mundo superior, su convicción se reafirma y siente que sus facultades empiezan a obedecerle: cuando quiere pone en marcha su pensamiento, éste se pone a funcionar y cuando quiere pararlo el pensamiento se detiene; es como si las células de todo el organismo hubieran decidido someterse y obedecer. Mientras no se alcance esta maestría, necesitamos muchas horas para apaciguaros, ya que las células están agitadas y no escuchan. Las células, entonces, dicen: « ¡Si crees que me das miedo! Me río de ti, no tiemblo, ni tengo ningún respeto por ti porque me has demostrado que eres un bruto, un ignorante y hacen lo que les viene en gana. Hay días al que las células os obedecen porque, por azar o conscientemente, habéis llegado muy alto, habéis tocado el resorte de las fuerzas superiores, habéis tomado las riendas de la autoridad, y como las células reconocen la jerarquía,obedecen a su patrón, a su maestro...De esta manera transcurre todo en la vida.

En las oficinas, en las administraciones, en las fuerzas armadas, todos intentan subir hasta el peldaño superior para convertirse en directores, presidentes, jefes de gabinete, generales, porque en ese momento, y sobre todo cuando se tienen galones y condecoraciones, los demás obedecen y se inclinan. Aunque se trate de un imbécil, no importa, se le obedece. ¿De dónde proviene este sentido de la jerarquía? No son los seres humanos quienes lo han inventado porque éstos no pueden inventar nada. 

Por intuición, por tanteo o por instinto, el hombre sólo puede descubrir lo que ya existe en la naturaleza.
En ella todo está jerarquizado; en el cielo - las estrellas, las constelaciones -, en la tierra - los ríos, las montañas, los árboles, los animales -, e incluso dentro del hombre, todo está jerarquizado...Y ahora que ya sabemos que hay que subir algunos peldaños más para llegar a ser el jefe e imponerse a los demás, ¿por qué no comprender que en el campo espiritual, de la misma manera, hay que alcanzar un grado más para que los habitantes que hay en el interior también obedezcan?
Es el mismo principio, la misma regla, y lo que buscan los Iniciados es justamente que todo, en su interior, les obedezca. 

Los Iniciados no pretenden dominar las montañas, las estrellas, los animales o los hombres;quieren dominarse a sí mismos, ser maestros de sus pensamientos, de sus sentimientos y trabajan para llegar a conseguido. Todos los ejercicios espirituales, al igual que la meditación, permiten al hombre escapar de la prisión, de las cadenas que le han maniatado completamente al mundo subterráneo. ¡Cuántos seres han quedado atados! No estaban iluminados y cayeron rodando hacia ese horrible mundo. A esto se le ha llamado el Infierno, el Diablo. Llamadle como queráis, pero es un mundo real en el cual muchos están en camino de perderse por no haber querido servirse de los medios de defensa que la Ciencia iniciática pone a su alcance. Estas personas se creían muy inteligentes, pero en realidad eran orgullosos, obstinados y !ved hasta dónde han caído! .El único medio de escapar a los tormentos y a las angustias, es la meditación. 

Pero como ya os he dicho, para poder meditar, primeramente  hay que dejar arregladas un buen número de cosas. Cuando una madre se dispone a hacer un pastel, si todos los hijos están allí y la molestan, se acercan a ella y le tiran del delantal, no puede hacer nada. Para estar tranquila debe antes acostar a sus hijos.
Lo mismo nos sucede a nosotros. En nuestro interior tenemos muchos niños, una auténtica chiquillada, ¡es formidable! Y hay que adormecer a estos niños desbordantes para poder hacer el trabajo, y luego, cuando el trabajo ya está hecho! volver a ellos y repartirles el pastel! Para meditar hay que conocer la naturaleza del trabajo psíquico. Así, por ejemplo, nunca se debe exigir al cerebro concentrarse de forma brusca en un tema, puesto que se violenta a las células nerviosas, se las bloquea y resulta una jaqueca. 

Lo primero que hay que hacer es detenerse y permanecer pasivo, controlando para que todas las células se apacigüen. Ciertamente sin entrenamiento no se conseguirá con rapidez, pero a la larga unos pocos segundos bastarán. Es necesario, pues, trabajar primero con dulzura, en paz, con amor y, sobre todo, sin forzar. He aquí el secreto de una buena meditación. Y en el momento en que sintáis que vuestro sistema nervioso está bien dispuesto, bien recargado - porque esta actitud pasiva permite al organismo recuperar fuerzas -, podréis orientar vuestro pensamiento hacia el tema elegido.

Para realizar el trabajo cada día sin fatiga, para sentimos preparados,activos, dinámicos, disponibles para realizar grandes tareas, hay que saber manejar correctamente nuestro propio cerebro. Si queréis continuar durante muchos años vuestras actividades espirituales, en lo sucesivo prestad atención, no os precipitéis de golpe sobre un tema, a pesar de que os guste,aunque lo deseéis vehementemente, ya que eso desencadenaría una reacción violenta. Comenzad con suavidad, tranquilamente. Sumergíos en el océano de la armonía cósmica a fin de conseguir fuerzas, y cuando os sintáis recargados, emprended un trabajo en el que todo vuestro ser partícipe. Sí, porque no es solamente el intelecto sino todo vuestro cuerpo,toda la población compuesta por vuestras células, la que debe ser movilizado para realizar el trabajo espiritual.En los primeros momentos tratad de no pensar, echad una mirada en vuestro fuero interno para constatar que todo funciona bien. Pero ocupaos también de la respiración; respirad regularmente, no penséis en nada, sentid simplemente que respiráis, teniendo sólo la conciencia, la sensación de respirar... Entonces veréis que la respiración aporta un ritmo armonioso a vuestros pensamientos, a vuestros sentimientos, a todo vuestro organismo;lo cual será extraordinariamente beneficioso.

Algunos dirán: «Pero yo no sé qué es la meditación y no quiero saberlo.Yo haré sacrificios, seré caritativo, haré el bien a los demás y esto será suficiente». No; no es suficiente porque al actuar se pueden transgredir las leyes, uno se puede ofuscar y destruirlo todo si no se empieza meditando.¿Por qué? 
Porque sólo la meditación os permite una visión clara de las cosas: a quién ayudar, cómo, de qué manera...Se puede meditar sobre toda clase de temas: sobre la salud, la belleza, la riqueza, la inteligencia, el poder, la gloria... sobre los ángeles, los arcángeles y todas las jerarquías. Todos los temas de meditación son buenos, pero lo mejor es meditar sobre Dios mismo, para impregnarse de su amor, de su luz, de su fuerza, para vivir un momento de su eternidad...Meditar con el fin de servirle, de someterse a Él, de unirse a Él. 


No hay meditación más poderosa ni más benéfica. 
Todas las demás tienen como objetivo el propio interés, el provecho propio, la voluntad de emplear las fuerzas ocultas a fin de enriquecerse o de dominar a los demás. 

Los Iniciados han comprendido que lo mejor consiste precisamente en no buscar lo que es ventajoso para uno, sino buscar y llegar a ser servidores de Dios. Todo lo demás es, en mayor o menor grado, magia negra o brujería.
Los hay que se sirven de estas fuerzas invisibles para subyugar a las mujeres y no para servir a Dios. 
Así pues, ya veis que dentro de la meditación hay categorías y categorías...Evidentemente, hay que comenzar a meditar usando temas accesibles. 
El ser humano ha sido creado de tal manera que no puede vivir de forma natural en un mundo abstracto. 

Hay que comenzar por lo que es visible,tangible, cercano, por lo que nos gusta. Como sabéis, resulta fácil concentrarse en la comida cuando se tiene hambre. Nos parecemos al gato que se concentra en el ratón. 
No hace falta esforzarse, todo marcha solo. Y fijaos con qué facilidad el muchacho se concentra en la chica que ama. Sí,horas... días enteros. Al amarla, no necesita esforzarse. ! Qué meditación!Imposible abandonarla.. Así pues, empezad a meditar sobre aquello que amáis; luego lo dejaréis de lado, pero comenzad primero por aquello que os place, que os tienta...aquí ya es posible seleccionar un tema espiritual. 

Comenzando con los temas que os gustan, desarrollaréis en vosotros mismos un sistema, un método de trabajo, y luego podréis abandonar estos temas para proyectaros hacia regiones más lejanas, más abstractas. Evidentemente, si comenzáis por concentraros en el espacio, el tiempo, la eternidad... no llegaréis a ninguna parte. Más tarde podréis meditar sobre la vida, el abismo, la nada,pero hay que empezar por temas más accesibles, para ir, progresivamente,hacia temas más abstractos.
A pesar de todo, repito una vez más que la meditación más sublime consiste en entrar en comunión con Dios, someterse a Él, querer servirle y llegar a ser simplemente un instrumento en sus manos. 

En esta fusión,todas las cualidades del Señor, su poder, su amor, su sabiduría, su inmensidad, penetran en vosotros, y entonces, un día, os convertís en una divinidad. Algunos me dirán: «! Qué orgullo pretender llegar a ser una divinidad! ». Pero, ¡que lean los Evangelios! «Sed perfectos como vuestro Padre Celestial es perfecto ». No hay idea más elevada; y es Jesús quien la expresó, pero los cristianos lo han olvidado. Muchos creen que es suficiente con ir a la Iglesia de vez en cuando a encender una vela y volver luego a casa para ocuparse, como de costumbre, de su gallinero. 

De esta manera creen que ya son buenos cristianos. ! Qué idea tan peregrina! Con esta mentalidad, sin duda, el Reino de Dios vendrá inmediatamente...! Ah! Pobre cristiandad en la que a menudo se sigue la razonable regla de no exigirle demasiado al ser humano, creyendo que cualquier otra cosa es orgullo, ¿comprendéis? Pues bien, yo os digo lo contrario: hay que poner el ideal más elevado dentro de vuestro corazón, de vuestra alma, de vuestro espíritu. Y este ideal consiste en convertirse en un instrumento perfecto en las manos de Dios, para que El piense, sienta y actúe a través nuestro. Si os abandonáis a la voluntad de la sabiduría, de la luz, estaréis al servicio de la luz, y la luz, que todo lo sabe, os guiará.

Pero el hombre está sobre la tierra y por tanto, ¿qué es lo que debe hacer en ella? Jesús ha dicho ... Como veis, siempre me refiero a lo que dijo Jesús. Si ya lo ha dicho todo, ¿por qué inventar más cosas? El dijo: «Así en la tierra como en el Cielo». Así en la tierra como en el Cielo, significas implemente que la tierra debe reflejar el Cielo. Y la tierra es nuestra tierra,nuestro cuerpo físico. O sea que después de haber hecho un trabajo para alcanzar la cima, hay que descender a organizar el cuerpo físico. 

La inmortalidad y la luz están en lo alto; la armonía, la paz, la belleza, todo lo que es sutil está en lo alto; y todo lo que está arriba debe venir a encarnarse abajo, en el plano físico. Pedid convertiros en servidores de Dios, y, al mismo tiempo, trabajad para formar en vosotros ese otro cuerpo que se denomina cuerpo de luz, cuerpo de gloria, cuerpo de inmortalidad, el cuerpo de Cristo. También se hace referencia a este cuerpo en los Evangelios: sin embargo los cristianos no se han dado cuenta de ello porque no profundizan en los Evangelios, ni tan siquiera les interesa; por tanto no podemos considerados como verdaderos cristianos.
Me diréis que ocuparse de la tierra no es un ideal tan extraordinario, ya que los hindús... Sí, los hindús, los budistas sólo buscan abandonar la tierra,esta tierra de sufrimiento, de guerras, de miserias ... Ya lo sé, pero es su filosofía y no la filosofía de Cristo. La filosofía de Cristo es la de hacer descender el Cielo a la tierra, es decir, que se cumpla el Reino de Dios y su Justicia. Jesús trabajaba para este Reino y pidió a sus discípulos que también trabajaran para él. Así pues, debemos trabajar empezando por nuestro cuerpo físico. 
Esta es la verdadera filosofía. No me interesa en absoluto cómo lo han entendido los demás.«Hágase tu voluntad así en la tierra como en el Cielo... » Pero, ¿ dónde están los obreros? 

Los hombres tienen otra filosofía en sus mentes, y es por ello que deberán volver a la tierra hasta que consigan convertirla en un jardín del Paraíso. Llegado ese momento la abandonarán para ir a otros planetas; y la dejarán a los animales, que a su vez irán evolucionando. Estáis sorprendidos, ¿no es cierto? ... Los hombres han sido enviados a la tierra como se envía a los obreros a una cantera, pero se desentienden de todo y en lugar de trabajar procuran divertirse. No hay que olvidar el deber,sino que hay que pensar cada día en transformar la tierra en un paraíso.Entonces el Señor se manifestará diciendo: «Habéis sido buenos obreros en mi campo. Entrad pues, obreros míos, en mi Reino de alegría y de gloria».En los Evangelios, Jesús habla también de unos obreros que habían sido enviados a trabajar a un campo. Pues bien, estos obreros somos precisamente nosotros. Y, ¿qué hemos plantado? ¿Dónde hemos trabajado?También conoceréis la parábola de los siervos y los talentos. Es la misma idea. 

Un siervo fue castigado porque había enterrado sus talentos. Este mal servidor representa a aquéllos que nunca han hecho trabajo alguno, que se divierten, que sólo piensan en enriquecerse y en vivir prósperamente en la tierra. Este comportamiento no tiene nada que ver con la filosofía de Cristo.Hemos sido enviados a la tierra para realizar un trabajo, y una vez realizado el Señor nos lo dará todo, todo el universo nos pertenecerá. Por eso me entristece ver la manera en que muchos que se consideran a sí mismos espiritualistas, ocultistas, místicos, enfocan su existencia en la tierra. Se casan, tienen hijos, dan recepciones, beben y comen de la misma manera que lo hacen los hombres más vulgares. Y, ¿qué hay del trabajo por el cualhan sido enviados a la tierra? Nada. En cuanto a vosotros, entrad en vuestro interior y veréis que lo que hacéis no tiene nada que ver con la filosofía de Cristo.

Ved que hoy os he dado los mejores temas de meditación: cómo consagrarse enteramente al servicio de la Divinidad, y cómo realizar,concretar, materializar sobre la tierra todo el Cielo que está en lo alto. El sentido de la vida está contenido en estas dos actividades, y todo lo que no esté relacionado con ellas tiene un significado, pero este significado no es divino. Dios ha creado al hombre a su imagen, ha creado al hombre para que llegue a ser como El. Si no me creéis! preguntádselo a Él! Toda mi vida he buscado lo mejor, y lo he encontrado. Pero «encontrar» no significa cruzarse de brazos y no hacer nada. Precisamente entonces es cuando hay que empezar a trabajar, porque lo que se ha encontrado hay que realizarlo también aquí, en la tierra, tal como ya está realizado en lo alto. El que muchas cosas ya estén realizadas en el pensamiento, no basta. Hay que realizarlas también en el plano físico, lo cual resulta largo y difícil.Evidentemente habría muchas más cosas que añadir, pero por hoy es suficiente. 

Hay que comprender la importancia de la meditación y sobretodo que, para obtener resultados, debéis vigilar vuestros pensamientos,vuestros sentimientos, vuestras acciones, es decir, toda vuestra manera de vivir. Empezad a meditar sobre temas sencillos y accesibles para llegar,poco a poco, a los temas más sublimes, y así un día trabajaréis únicamente para convertiros en un instrumento en las manos de Dios y para realizar el Cielo en la tierra. No existe nada más grandioso, más divino. Es el cumplimiento de todas las leyes divinas, de toda la sabiduría. No olvidéis jamás que precisamente a través de la meditación tenéis todas las posibilidades de expresar vuestro ser interior, ese ser misterioso, sutil, para que pueda salir, expandirse, dar una mirada al espacio infinito,registrar y tomar nota de todas las maravillas, a fin de realizadas, continuación, en el plano físico. Evidentemente lo que este ser interior ve,lo que contempla, la mayor parte del tiempo no llega a nuestra consciencia,pero repitiendo de forma continuada los ejercicios, poco a poco sus descubrimientos serán conscientes, y entonces se instalará en nosotros un tesoro que se convertirá en algo nuestro. Hay que tomarle el gusto a la meditación.La meditación tiene que entrar en el pensamiento, en el corazón, en la voluntad como un deseo, como un placer sin el cual la vida no tiene sabor ni sentido. 

Debéis esperar con impaciencia ese momento en el que podáis al fin inundaros en la eternidad y beber el elixir de la vida inmortal.Personalmente aún no veo esta alegría y esta impaciencia en vosotros.Debéis pareceros al borracho que sólo piensa en el vino, y cuando os pongáis a meditar, haceros esta reflexión: «Finalmente mi alma, mi espíritu, mi corazón van a poder, aunque sólo sea por unos instantes,abrazar al universo y encontrarse cara a cara con la inmensidad».A cada uno de los seres que Dios ha creado, le ha dado la posibilidad de encontrar el alimento que le conviene. Mirad los animales; existen innumerables especies: insectos, pájaros, peces, mamíferos ... y para cada uno de ellos la naturaleza ha preparado un alimento diferente,particularmente adaptado a sus necesidades. ¿Qué ocurriría si los seres humanos no encontrasen aquello que necesitan? Cada uno sabe dónde y cómo encontrar el alimento físico. Pero no se sabe dónde encontrar el alimento psíquico, espiritual. Sin embargo, todo está distribuido en el Universo. 

Sólo se necesita conocer en qué región se encuentra aquello que se está buscando.Si os aventuráis en una región pantanosa, infectada de mosquitos, de avispas y de serpientes, eso es exactamente lo que encontraréis. Pero si buscáis águilas, tenéis que ir a las montañas. Tenéis necesidad de contemplar la belleza y estáis en una buhardilla; tendréis que salir y pasearos por el bosque, por un jardín o junto al mar. Si queréis instruiros debéis ir a la universidad o a las bibliotecas. Para cada cosa hay que encontrar la región que le corresponde. Eso es cierto en lo que se refiere al plano material y también lo es en cuanto al plano espiritual. Este es el motivo por el cual los discípulos de una Escuela iniciática consagran cada día un tiempo a la meditación para visitar las regiones del mundo invisible.Porque saben que allí encontrarán aquello que necesitan para equilibrarse y elevarse, para avanzar espiritualmente.Me diréis: «Pero, ¿cómo encontrar esas regiones? ¿Quién nos puede guiar? En el plano físico por lo menos hay libros de geografía con mapas y toda clase de referencias, atlas, enciclopedias... pero, ¿cómo orientarse en el plano invisible? ». ! 

Esto es lo que desconocéis! En el campo psíquico se produce un fenómeno análogo al que permite a un radiestesista encontrar,por ejemplo, una persona gracias a un «testigo» - una mecha de cabello, un vestido que perteneciera a dicha persona... -. La radiestesia se basa en la ley de afinidad. Aquí lo que sirve de testimonio es vuestro pensamiento, el cual por afinidad va a reencontrar en el espacio los elementos que le son afines.El plano espiritual está organizado de tal manera que el mero hecho de pensar en tal persona, en tal región o en tal elemento, permite contactar directamente con aquella persona, con aquel elemento, independientemente del lugar donde se encuentre. Así que no es necesario conocer exactamente el lugar, como sucede en el caso del plano físico, en el que se necesitan mapas de señalización exactos.En el plano espiritual, en el plano divino no hay que investigar, basta concentrar con fuerza vuestro pensamiento para que os conduzca donde deseáis. Pensáis en la salud y estáis inmediatamente en la región de las alud... Pensáis en el amor y os encontráis en la región del amor ... Pensáis en la música y ya estáis en la región de la música. E incluso, si sois sensibles, si tenéis un don, captáis el eco de la música celeste. Porque no creáis que los grandes compositores «inventaron» la música que componían. No; transcribían lo que oían en lo alto e incluso, a menudo, no podían transcribir lo que habían oído porque en la tierra no existen sonidos o acordes capaces de reproducir exactamente la música de las regiones sublimes. La misma dificultad existe para los pintores y para todos los artistas, ya que el hombre no está todavía preparado para captar y transmitirla belleza del mundo divino. 

Pero aunque el hombre no esté preparado,puede conseguirlo si emprende un verdadero trabajo espiritual substituyendo todas las partículas viejas, marchitas y usadas por partículas celestes, puras y luminosos as. Diréis: «Pero, ¿cómo y dónde encontrar estas partículas? ». Como os acabo de explicar, es el propio pensamiento el que se encarga de encontrarlas. En el instante en que penséis en ellas, las imaginaréis con toda su sutileza, su pureza, su luminosidad, atrayéndolas, y entonces las antiguas serán expulsadas y reemplazadas. Es algo seguro aunque no inmediato, ya que depende de la intensidad de vuestro amor, de vuestra fe,de vuestro trabajo; no obstante un día todas las partículas que no vibran en armonía con las regiones celestes serán reemplazadas, y entonces llegaréis a captar, a interpretar las realidades más sutiles y sublimes del Universo.Desde que la ciencia ha descubierto que el cosmos está atravesado por ondas que nos traen mensajes sonoros, trata de construir aparatos cada vez más sensibles a fin de captar las ondas más sutiles. Lo que nadie imagina es que tales aparatos están en el propio ser humano. 

Porque el Creador - que ha preparado al hombre para un porvenir de riqueza indescriptible -, ha colocado en él artefactos y antenas capaces de interpretar y transmitir toda la inteligencia y el esplendor de su creación. Si de momento el hombre no lo consigue es porque no se ejercita en ese sentido, y también porque aún no es consciente de sus posibilidades. Pero esas posibilidades existen, todos los mecanismos están ahí, a punto ... esperando el momento de que se active el resorte. Dichos mecanismos son las chacras y también ciertos centros del sistema nervioso, del cerebro y del plexo solar. Pero por el momento todos ellos están dormidos: el hombre es incapaz de captar los mensajes que llegan desde todos los puntos del universo, desde las constelaciones más lejanas. Además, en cierta medida es preferible que así sea, ya que esos mensajes son tan numerosos que, en el estado actual, aquél que llegara a recibirlos entremezclados acabaría loco o moriría fulminado.Cuando el hombre esté suficientemente fortalecido en su interior para poder resistir el impacto, ya no será tan peligroso.Tomemos una imagen. ¿Habéis visto cómo se desarrolla una calabaza?Primeramente está suspendida por un fino tallo que podéis quebrar fácilmente. Pero a medida que crece, este tallo se refuerza y es capaz de resistir el peso de varios kilos. 

El mismo fenómeno se produce en el ser humano. A medida que pueda captar estas corrientes cósmicas a través de sus meditaciones, actuará algún mecanismo que le permitirá resistir las tensiones. Pero es necesario que suceda progresivamente. Los que quieren aprenderlo todo de golpe, desarrollan todas sus facultades al mismo tiempo,desencadenando un desequilibrio se que pueden llegar a ser muy graves.Un médico había recetado una medicina a un enfermo: debía tomar diez gotas diarias durante un mes. «Un mes, dice el enfermo, es mucho tiempo». Se toma todo el contenido del frasco de golpe... y muere. No, ésta no es la manera; hay que tomárselo con paciencia, con regularidad, con lo cual el organismo llega a reforzarse ya ser capaz de resistir las tensiones. He aquí, pues, lo esencial de lo que debéis saber: tenéis posibilidades de captar, a través de la meditación, todos los elementos que necesitéis del universo. Es el pensamiento el que, por la ley de afinidad, se encarga de ir a buscar estos elementos. 

Lo mismo sucede con los seres humanos: cuando pensáis en alguien, a pesar de que la persona está al otro extremo del mundo, entre los cinco mil millones de individuos que hay en la tierra,vuestro pensamiento irá directamente hacia la persona en la que pensáis y no irá hacia ninguna otra. Ocurre como si vuestro pensamiento estuviese imantado y fuese precisamente a alcanzar a esa persona.Así pues, en lo sucesivo, cuando queráis obtener un elemento del Universo o tocar una entidad, pensad en dicho elemento o en dicha entidad sin preocuparos del lugar en que se encuentre: vuestro pensamiento llegará precisamente a ellos. 

Lo mismo ocurre con ciertos perros a los que se les da a oler un vestido o un pañuelo perteneciente a una determinada persona.Por el objeto, que está impregnado de las emanaciones de esa persona, el perro es capaz de encontrarla unos kilómetros más allá ... El olor es muy sutil, pero el perro se dirige infaliblemente, por entre centenares de personas, hasta que encuentra a la que busca. Exactamente lo mismo hace el pensamiento, el cual va a encontrar, a través del espacio, no sólo a los elementos sino a los seres visibles o invisibles que pueden fortaleceros,iluminaros o socorreros.
OMRAAM MIKHAËL AÏVANHOV

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