Bienvenidos a Ejercicios y Encuentros con El Sol, un espacio, basado en las enseñanzas de los Maestros Peter Deunov, y Omraam Mikhaël Aïvanhov Esfuércense en tomar cada vez más conciencia de que, cuando van a asistir por la mañana a la salida del sol, tienen grandes posibilidades para avanzar en su trabajo espiritual. Deben dejar a un lado todas las nubes: las aprensiones, los rencores, los deseos, las codicias, a fin de estar disponibles para hacer un trabajo formidable. Aquellos que son capaces de liberarse de las nubes, son capaces de remover el cielo y la tierra, son creadores de la vida nueva y el Señor les aprecia. ¡Cuántos de ustedes me han dicho que iban a la salida del sol sin resultado alguno, porque les asaltaban continuamente pensamientos desordenados que les impedían concentrarse! Pero, si toman en serio los ejercicios que les doy, tendrán resultados. Con la voluntad deben llegar a dominar, a yugular todas las fuerzas anárquicas que tienen dentro, hacer vibrar todas sus células al unísono con su ideal, en una única dirección. Si no, serán débiles, estarán expuestos a todos los vientos, a todas las penas, las tristezas, las tribulaciones. A veces nos encontramos con gente para la que se diría que nunca ha salido el sol. Si, por fin, unos rayos vienen a iluminar su horizonte, ahí les tienen con un gozo delirante; pero todo eso no dura, y de nuevo se ensombrecen, se apagan. Es porque no han querido cambiar su filosofía.

lunes, 17 de junio de 2019

SOBRE EL SUICIDIO





Llenáis un vaso por la mitad, y lo presentáis a dos personas: una os dice que está medio lleno, y la otra que está medio vacío.  Para la mayoría esto viene a ser lo mismo, para la Ciencia Iniciática esto revela dos mentalidades, dos procesos psicológicos diferentes.  Si os fijáis en el vacío, os vaciáis.  Es una ley mágica: cuando un enfermo no hace más que pensar en su enfermedad, su estado empeora porque todo pensamiento le curará.
     
Posiblemente os falten todavía más, ¡seguid dándole vueltas a lo que os falta!...  Pensad más bien que sois hijos de Dios, hija de Dios, que sois los herederos de una riqueza inmensa, y veréis todas las mejoras que se seguirán de ello.  Además lo que les hace falta a los humanos, no es dinero, casas, coches… sino más bien una filosofía iluminada y divina capaz de hacerles emerger de todas sus dificultades.
     
Pues sí, es sencillo, es formidablemente sencillo.  Sea lo que fuere, algunos están acostumbrados a ver siempre el lado bueno de las cosas y de las situaciones, mientas que otros no ven más que los inconvenientes.  Naturalmente, los unos y los otros tienen razón, pero esta razón actúa interiormente de dos formas diferentes.
     
Desde el punto de vista de la verdad, se puede decir que un vaso está medio lleno o que está medio vacío, ello no tiene ninguna importancia; pero la acción mágica es diferente.  Y esto es, precisamente, lo esencial.  Si os acostumbráis a ver las faltas, las lagunas, los defectos, cada vez vais a estar más tristes, más descorazonados, más deteriorados. Es lo que sucede cuando uno solo ve las faltas.  Que estas faltas existen, es evidente, ¿a quién vais a decírselo?  Pero la cuestión no está ahí; la cuestión está en saber trabajar con lo que se posee con el fin de mejorarlo.
     
Para mostrar a algunos lo equivocados que están y cuánto daño se hacen al decir que les falta esto o aquello, y sobre todo el dinero- ¡es de la falta de dinero  lo que más se queja la gente! – les diré: {Venga, os doy veinte millones, pero a cambio, dadme vuestros ojos.}  ¡Ah!  Lo rechazan a gritos.  {Y he aquí todavía veinte millones más por vuestras orejas… Veinte millones por vuestra nariz… Veinte millones por vuestros brazos… y veinte millones más por vuestras piernas}.  Y si seguimos, sumariamos una fortuna.  Pues bien, incluso ante esta suma, van a rehusar.  Entonces, ¿por qué se sienten pobres?
     
Son ricos, sólo que no lo han visto.  No lo han visto porque son tontos y los tontos deben sufrir siempre, su cabeza debe madurar.  No soy yo quien lo dice, sino la naturaleza.    
La naturaleza es implacable: podéis gritar, llorar, amenazar y no cambia; sois vosotros los que debéis inclinaros, obedecer, poneros de acuerdo con ella.  Sí es implacable, irreductible.    
Diréis que es cruel…  No, sólo quiere convertir a los seres humanos en seres inteligentes, hermosos, y sobre todo, felices. 
     
Pero cuando ve que tienen la cabeza tan dura…  Qué queréis, es necesario que esas cabezas maduren, y para ello emplea métodos que sólo ella conoce.  Cuando se ensaña con alguien, no le da ni siquiera explicaciones; dice simplemente: {Deseo su bien, y como no hay otros medios para volverle cuerdo, me veo obligada a emplear estos}  No se le puede reprochar.
     
Debéis de aceptar esta filosofía que os enseña que sois los hijos de Dios, los herederos de un tesoro que no espera más que el momento en que seáis capaces de ir y tomarlo. Es una filosofía que falta en los humanos, nada más; lo tienen todo en ellos, junto a ellos, y no hacen más que quejarse.  Son unos cascarrabias, eso es lo que son, y lo que les falta es una filosofía divina. 
     
Por eso, cuando veo a alguien que está ahí, encogido sobre sí mismo, sobre sus problemas personales, tengo ganas de decirle: Pero pobre desdichado, ¿cómo puedes ver algo en este estado?  No sales, estas encerrado en tu buardilla.
     
Paséate un poco para contemplar tu herencia: todos esos bosques, esas montañas, esos lagos, esos ríos, esas estrellas…Comprenderás que posees algo inmenso, que no te falta nada.
     
Los humanos son comparables a aquel que está sumergido en un lago y grita: {¡Agua, agua! ¡tengo sed!}  Están sumergidos en el océano de la luz cósmica, pero han construido tales caparazones que esta luz no puede penetrar en ellos.  He aquí el estado actual de mucha gente  en el mundo: son infelices, se quejan, y quieren hasta suicidarse.   No pueden comprender que son ellos los únicos responsables de su estado.
     
La inteligencia cósmica no tenía ningún deseo de reducirles hasta este extremo; son ellos quienes, al mostrarse tan obtusos, han llegado ahí, y se suprimen porque la visa no tiene ningún sentido por así decir.  En realidad, hay en la vida todavía tantas posibilidades insospechadas… La mayor tontería es estar ahí, sentirse desdichado, en el vacío, porque se es incapaz de ver esas posibilidades.
     
Volvamos ahora sobre la imagen del vaso medio lleno y del vaso medio vacío.  Naturalmente, desde el punto de vista de la simple constatación, que se diga lo uno o lo otro, ello viene a ser lo mismo. 
     
Sí, pero constatar las cosas todavía no es la verdadera ciencia.  
La verdadera ciencia consiste en ver en nuestra vida las consecuencias de tal o cual constatación.  Al decir que un vaso este medio lleno, enfocáis vuestro pensamiento en la plenitud, y así os habitués a ver el buen lado de las cosas.  E incluso cuando se produce un acontecimiento desagradable, en lugar de llorar horas enteras para {regar vuestro jardín}, os decís: {¡Oh! Hay algunas posibilidades, el Cielo tiene buenas intenciones con respecto a mí, quiere que desarrolle cualidades que todavía no poseo. ¿Cuáles?}   
     
Las buscáis… y cuando las encontráis, le dais las gracias por haberos dado esta prueba.  Es una filosofía muy difícil de aceptar, pero es la mejor.   Desde el instante en que empezáis a aceptarla verdaderamente, nada podrá deteneros.  Suceda lo que suceda, avanzaréis, porque razonáis bien.
     
Y suponed ahora que los humanos se comporten muy mal con respecto a vosotros: durante toda vuestra vida, hagáis lo que hagáis, a pesar de vuestra amabilidad, vuestra dulzura, vuestra bondad, las injusticias llueven sobre vosotros.  Entonces, al final, llegáis a la conclusión de que el Señor es tan cruel que os rebeláis contra Él, y queréis incluso suprimiros.  Esperad, hay un punto todavía que no habéis comprendido bien: ¿Por qué el Cielo continúa dándoos estas pruebas, siempre las mismas?...
     
Suponed que en otra encarnación hayáis sido cruel con respecto a ciertas criaturas.  Para mostraros cuánto mal les habéis hecho, es a ellas a las que ahora les corresponde haceros sufrir, pero no comprendéis que sois vosotros los culpables.  Si no fuera así, todo el mundo debería amaros, ayudaros, respetaros, es una ley.
     
Luego, aunque las {injusticias} que padezcáis sean como para que os pongáis a gritar, debéis de quitar de vuestra cabeza esta idea de que son injusticias.  Porque en realidad estas injusticias, visibles y reales, son la expresión de una justicia invisible. 
     
Por una razón u otra merecéis lo que os sucede: estáis pagando una deuda, o debéis de fortaleceros y convertiros en un genio, en un gigante, en un coloso.
     
Lo que impide a los humanos evolucionar es el pensar que las dificultades o las desdichas que les suceden son el resultado de una injusticia.  Se dice: {El destino es injusto e incluso el Señor es injusto; me merezco algo mejor,} ¿cómo pueden saber si merezco algo mejor?  No se conocen, no conocen ni su pasado, ni su presente, y menos aún su porvenir, entonces, ¿cómo pueden pronunciarse?  Incluso cuando en un proceso los jueces condenan a un inocente-  ¡y cuántas veces se han descubierto en la historia errores judiciales!  Detrás de esta injusticia hay en realidad una justicia.  Ello puede incluso suceder a los Santos, a los Iniciados, a los Grandes Maestros: muchos fueron colgados, quemados, crucificados; en apariencia fue injusto, pero en realidad, no lo fue, porque los Veinticuatro Ancianos o Señores del Karma son absolutamente justos.  Estas pruebas les eran enviadas para hacerles pagar una deuda, o para ayudarles a comprender ciertas verdades que no habrían entendido sin ellas, o bien para incitarles a volverse fuertes, poderosos, invencibles.
     
Algunos piensan escapar a las dificultades suicidándose. 
En realidad es todavía peor después, una vez que están del otro lado, ya que uno no puede irse antes del término, porque comete una deserción y entonces debe de pagar dos, tres veces más caro.  Arriba no hay sitio para aquel que ha querido desertar de la tierra, y no se le quiere recibir: deberá sufrir proporcionalmente al tiempo de vida que le quedaba en la tierra.
     
La actitud de aquel que se suprime es extremadamente reprensible.  Ante todo es un ignorante, pues no conoce la razón de las pruebas que debe de padecer.  Además es un ser orgulloso porque se imagina conocer mejor que los Veinticuatro Ancianos que lo que ha merecido.  Y por último es débil, pues no soporta las dificultades.  Por lo tanto tenemos: la ignorancia, el orgullo y la debilidad.  Y el mundo invisible está descontento de este ser porque ha abandonado su puesto.
    
Diréis: Pero algunos se han suicidado porque tenían un ideal extraordinario que no han llegado a alcanzar.  Al ver que no lo conseguían se sintieron tan decepcionados de sí mismos que se destruyeron. Pues bien, esto tampoco está permitido.   Cuando se tiene un gran ideal, lo esencial precisamente es trabajar, realizarlo sin fijarse una fecha para su ejecución.  Si no lo consigue, es porque no se poseían todavía los elementos del éxito; el no querer admitirlos y el suprimirse es orgullo.  ¡Había que perseverar!
     La mayoría de los humanos piensan que han venido a la tierra para vivir felices y realizar sus ambiciones.  No, han venido a la tierra para pagar sus deudas, instruirse y fortalecerse.  Por eso el Cielo no puede estimar a aquel que toma la decisión de suicidarse, pues se sitúa entonces por encima de los Señores del destino, y los sufrimientos que debe de padecer después son indescriptibles.  
     
Esta también es una de las grandes verdades de la Ciencia Iniciática.  
Evidentemente, se le pueden dar al suicidio todo tipo de explicaciones.  Pero cualesquiera que sean las razones por las cuales un hombre o una mujer se suicidan, se puede decir que la verdadera razón es ésta: se trata de una criatura que no sabe que el Creador ha puesto en ella posibilidades inauditas para poder triunfar en cualquier condición de la vida: posibilidades de comunicar con los seres del mundo invisible, posibilidades de crear por el pensamiento y de enviar esas creaciones a través del espacio…   No sabe que aún en la soledad y en la miseria más grande, uno puede no sentirse solo y pobre, sino acompañado y dueño de todos los tesoros:
     
¡Suceda lo que suceda se tiene dentro un mundo tan vasto, tan bello, que se es feliz!
     
Existen seres a los que ningún acontecimiento, ninguna situación desmorona, porque tienen un sistema filosófico donde acogerse. 
¿Por qué está escrito en los Evangelios que hay que construir la propia casa sobre la roca?  La roca es el espíritu, y el espíritu en todas las condiciones permanece inquebrantable.  Es el corazón, el intelecto y el cuerpo físico los que son vulnerables, pero no el espíritu.
     
Los humanos están muy mal instruidos, no saben lo que Dios ha depositado en ellos, y a la  mínima decepción piensan que la única solución para ellos es el suicidio.  Entonces, ¿qué quiere decir esto?  ¿Qué son genios, que son seres tan excepcionales que no pueden soportar el mal en el mundo?... no, son pobres miserables privados de todo, de inteligencia, de amor y de energía; sólo su debilidad les empuja a acabar así. 
     
Que haya habido en la historia hombres y mujeres heroicos que se hayan dado muerte para salar a un ejército, a una ciudad, a un pueblo, eso lo comprendo, es otra cuestión.  Pero no hablo de ellos, hablo de toda esa gente que se prepara para terminar lamentablemente porque se sienten solos o incomprendidos, sobre todo los jóvenes.
     
Los jóvenes deberían darse cuenta de la riqueza de que disponen.  Tienen una imaginación, ¿no es así?, entonces. ¿por qué no servirse de ella?  Oh, naturalmente se sirven de ella: cuando se trata de pensar en sus bien amadas e imaginarse cómo las acarician, cómo las abrazan, la imaginación de los chicos y de las chicas es incansable.  Pero esta preciosa facultad que el Creador les ha dado, ¿Por qué utilizarla únicamente en elucubraciones sensuales? ¿Por qué no aprender a utilizar la propia imaginación para pensar en todas las razones que pueda haber para sentirse felices y ricos gracias a todo lo que existe en el Cielo y en la tierra, y especialmente en ellos mismos?
     
Los casos de suicidios son innumerables en la historia, pero  pueden resumirse en tres categorías.  Tienen por causa una falta de inteligencia, una falta de corazón, o bien una falta de voluntad.  Si tenéis una comprensión correcta de las cosas, si sabéis que existe un mundo divino poblado de una multitud de seres espléndidos y que este mundo divino ha impreso su marca en el mundo físico, si sabéis que los sentimientos y los deseos son de una potencia tal que con perseverancia se llega siempre a realizarlos…  En fin, si llegáis a dominaros, si pensáis en algo más que en satisfacer vuestros deseos, y consideráis todas las facultades que poseéis como un medio de ejercer vuestra voluntad, creedme, no os suicidaréis nunca.  Ni la miseria, ni las privaciones, ni la enfermedad y la soledad llegaran a venceros.
     
Sois vosotros quienes triunfaréis.
     
Los jóvenes deben de persuadirse al menos de una cosa: de que el mundo es vasto y que no están solos.   Lo que empuja a la gente al suicidio es la falta de amor.  Cuando hemos perdido el amor queremos morir, la vida no tiene ya ningún sentido.  La vida está ligada al amor.  ¡Es tan verdadero que si estáis en brazos de aquel o de aquella que amáis, querríais vivir eternamente! 
     
Sí, conservad preciosamente el amor y así querréis vivir siempre, debido a este amor.  Si suprimido el amor y se preguntan por qué no sienten ningún gusto por nada.  Pues bien, precisamente porque el amor ha desaparecido.
     
Cuando veo a una joven alegre, que canta, sé que vuelve de ver a su bien amado, pues el amor es eso, es alegría.  Y si después la veo deprimida, sé que ha perdido a su bien amado, no es difícil de descifrar.   He ahí por qué insisto siempre sobre el amor. Pero no este amor que está a la moda hoy y que no es en realidad más que libertinaje,  pues este amor, como la falta de amor, acaba por eliminar en los seres toda ansia de vivir.
     
¡Sí, hay que hablar sin cesar sobre el amor toda la vida, pues los humanos están todavía tan lejos de conocer  el verdadero amor, aquel que es capaz de desplazar montañas, de crear mundos!...
     
Yo he encontrado el secreto: amo… la Fraternidad, y mientras ama a la Fraternidad, todas las cuestiones están resueltas.  No pienso más que en ella, no hay nada más en mi cabeza, ella le da un sentido a mi vida.  Vosotros haced también lo mismo y no tendréis nunca el deseo de suicidaros.

OMRAAM

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