Lectura del pensamiento del Maestro : (Peter Deunov)
“¿Ustedes tienen ideas?
Por supuesto, y son magníficas, ¿Pero tienen
resultados? ¡Ninguno! Ello prueba que todavía deben trabajar para hacer
descender estas ideas hasta la materia. Si, esta es la cuestión, hay que
hacerlas descender.
Ustedes dicen ¡tengo ideas! ¡Bravo! Esto está muy bien, pero estas
ideas les harán morir de hambre y de sed, simplemente, si no saben hacerlas
descender después al corazón y a los actos. No basta con tener ideas; mucha
gente las tiene, pero vienen de forma tal, que no existe ninguna
correspondencia, ninguna comunicación con estas ideas, sus sentimientos y
sus actos.
Tiene que haber una conexión, tiene que haber una comunicación, un
puente.
Hay que conectar los circuitos. El pensamiento no tiene la
posibilidad de actuar sobre la materia para transformarla. Hay que poner
entre ambos un intermediario, que es el sentimiento; a través del
sentimiento, las ideas toman carne y hueso y viene a actuar sobre la
materia.”
A pesar de que insistido sobre esta cuestión, sobre este tema, mis queridos
hermanos y hermanas, este pensamiento seguirá siendo incomprensible, raro, sino
lo explico. Si, ¡a cuantos he visto, con cuantos me he encontrado que tenían
ideas! Era formidable. Pero las ideas se quedaban así, sin realizar en alguna parte,
en el mundo invisible. Estaban orgullosos, eran felices, se paseaban con estas
ideas y sin embargo, vivían en la miseria, en la pobreza, en las enfermedades, en
la debilidad, y no se daban cuenta de que las ideas pueden, a menudo, perturbar,
alterar.
Como ya les expliqué hace unos días, ahora hay que hacerlas descender, si,
concretarlas, materializarlas, aquí, en el plano físico; y los humanos no piensan
en eso, no lo conocen, todos están contentos de tener ideas, esa es la verdad.
Solo aquí, en la Enseñanza de la Gran Fraternidad Universal, se nos aclaran, se
nos explican cosas de las que muchos no se dan cuenta. Les extraña, ahora, que
para que las ideas puedan realizarse en la tierra necesitan de un intermediario. No
ven la razón, no ven por que el sentimiento debe ser intermediario.
Para aclararles las cosas ahora, de nuevo les mostraré algo, una imagen…
Algunos hermanos y hermanas conocen ya esta imagen, porque ya les hablé de
ella en el pasado.
A un hermano que volvía de la playa le hacia la siguiente
pregunta: Dígame, ¿Qué ha visto en la playa? ¿Con que se ha encontrado allí?
¿Qué ha descubierto?
Nada, me decía, ¿y dónde estaba usted? Ah, sobre una roca, y el mar y las olas
llegaban hasta mi; y yo miraba, y estaba contento, estaba en paz, tranquilo,
reflexionaba, y luego he vuelto. ¿Como?, le dije: ¿No ha visto usted nada? No,
nada! No había nada que ver. Todo el libro de la naturaleza viviente estaba
abierto ante usted y usted no ha leído nada. Así suceden las cosas, ¡toda la vida es
así! Pero no comprendo, dijo, explíqueme
Lo que había que ver. Entonces le dije: ¿Estaba ustedes sobre la roca? Si.
¿Y cómo era esta roca? Oh, estaba horadada, tenia figuras, formas, incluso a
menudo observé que se parecían a las caras a los hermanos y hermanas de la
Fraternidad. Ah!, ah!, le dije, ¡muy bien, muy bien! ¿Y después?, ¿que cosa más
había, que llegaba hasta la roca? Ah, bueno estaba el agua, el agua, el mar… Ah!,
¿había, pues, olas que llegaban? Si. ¿Y quién empujaba estas olas? El viento, el
viento seguramente, el aire, claro. Ah, ah ¿y quién hacia que moviese el aire para
venir a agitar el agua y lanzarla sobre la roca para horadarla, para modelarla
durante siglos? Reflexionó y dijo: Debe de ser el sol. Bien, le dije, ahora hay que
descifrar todo esto. Veamos, ¿que es usted? Si, ¿que es usted? Pues bien usted es
lo mismo, un aroca horadada, modelada, un poco mal formada, ¡pero no importa!
Trabajada. Si, ¿y quién ha hecho esto? Ah, dice, No sé, no se… Ha sido el agua,
el agua, la sangre, es la sangre que ha modelado todo esto, la que ha aportado
materiales, y los ha depositado en ciertos lugares, y no en otros. Por eso hay
formas, hay agujeros, hay asperezas inverosímiles. Y luego, ¿Quién agito el agua,
la sangre, quien impulsó la circulación de la sangre? ¡Ah! el aire, la respiración.
Si, la respiración es el viento, ¿Pero quién hizo que este se moviera? Ah, algo de dentro, una fuerza, el espíritu.
Entonces, le dije: ¿Ve usted?, la roca es el cuerpo
físico; la sangre es el sentimiento; y el aire es el pensamiento; y el sol, entonces
es el espíritu. Primero, pues, está el espíritu que, lo mismo que el sol, no puede
actuar sobre la roca, no puede modelarla, no es capaz de hacerlo. Necesita
intermediarios. Así que el sol reflexionó y dijo: ¡Ah! Para horadar la roca, para
modelarla, para transformarla, para cambiarla, para desplazarla, necesito
intermediarios, porque yo soy demasiado sutil, yo…, mi luz es tan sutil que no
puede actuar sobre la materia, así que voy a ocuparme del aire, porque el aire está
más cerca de mí. Voy a calentar un poco ciertos lugares de la Tierra, y como la
Tierra no es plana, sino que hay alturas, hay montañas, hay valles, hay agujeros…
en ciertos lugares hará más calor y en otros lugares menos, y, así, el aire caliente
subirá. Y luego, como el aire se desplaza, este aire caliente irá a reemplazar al
que hay en ciertos lugares, más, fríos, mientras otro aire más frió vendrá, a su
vez, a reemplazar el de las primeras capas, y de esta manera, se producirá una
circulación, ¡soplará el aire! Así se forma el viento, así se forman las
tempestades, los huracanes, los ciclones, todo eso… El calor del sol, pues, origina
el movimiento del aire y entonces, el aire se lanza sobre un elemento más denso
como el agua, como los océanos, los ríos y así sucesivamente, y produce olas, y
estas olas se lanzan sobre las rocas y algunos lugares de la Tierra se hunden en el
mar, mientras que en otros la tierra se acumula y así sucesivamente.
El sol es,
pues, la causa de estos cambios en la Tierra. Así que, cuando queremos remediar,
cuando queremos cambiar, cuando queremos mejorar, cuando queremos corregir,
cuando queremos hacer simétricas, expresivas, ciertas cosas, debemos ocuparnos
en primer lugar del espíritu, para que el espíritu pueda, entonces, poner en
movimiento el pensamiento, si, el pensamiento. Y pensamos, así, de una cierta
manera para alcanzar el sentimiento, y cuando el sentimiento se mueve… se
lanza sobre el cuerpo físico, porque es el que está más cerca de él. Y el cuerpo
físico empieza a modificarse: Las células, el cerebro, todo; los vasos, las
glándulas, etc. Y esto es algo que ni los fisiólogos, ni los psicólogos se han dado
cuenta, de cómo son las cosas en realidad, si. Conocen la anatomía, conocen la
fisiología, pero no saben cuáles son sus fuerzas, los poderes que vienen de más
lejos, de más arriba, han suprimido el espíritu, ¡el espíritu no existe! Solo existe
la materia, los órganos, lo químico. ¿Ven porque no logran resolver los
problemas? ¡Miren que claro, que sencillo es! ¿Y por qué los humanos no han
visto esto, porqué no lo han constatado? Para poder actuar, pues, sobre la materia,
miren, sucede como con el fuego. Ustedes no pueden tocar directamente el fuego se quemarían. Así que toman unas pinzas, unos bastones, algo, y así pueden
actuar sobre él. Siempre se necesita, pues, un intermediario.
Y este intermediario que toca la materia es el sentimiento, el corazón, si.
¡El pensamiento no puede tocar la materia!
Ustedes deben saberlo, si. Si el
corazón no está ahí, si el sentimiento no está ahí, para trabajar… pueden ustedes
pensar, pueden tener ideas, todas las que quieran, ¡pero todo eso no toca la
materia! Ahí tienen, de nuevo, la ignorancia humana, si. Hay que añadirle a esto
un sentimiento, bueno o malo, para tocar la materia. Es así. ¡Cuantas cosas les
puedo revelar sobre eso! Y los humanos, claro, saben cómo despertar el
sentimiento. Si todos lo saben, todos están al corriente. Si pero ¿como lo hacen?
Miren, por ejemplo, una chica. Una chica, está así de avanzada, de evolucionada.
Una chica corriente, por supuesto, no una hermana de la Fraternidad, ¡eso nunca!
Cualquier chica sabe cómo actuar: primero, ella piensa, primero se imagina algo,
y esta imaginación despierta el sentimiento, y el sentimiento desencadena cosas y
cosas en el plano físico. Y nadie se ha dado cuenta. ¿Y porque sucede así? Porque
ella tiene el poder de hacerlo, desde hace miles de años.
Como en el pasado se
lapidaba las mujeres adúlteras, las mujeres no debían engañar nunca, debían ser
fieles, honestas, íntegras, abnegadas, sumisas, humildes, serviciales, no debían de
decir nada, solo servir. ¿Y los hombres? Ah, ellos tenían derecho a ir a una y otra
parte a mangonear, a acostarse con otras. Pero la mujer no tenía derecho. La
pobre, era castigada, y tenía, sin embargo, la misma naturaleza que el hombre, las
mismas necesidades, el mismo amor, las mismas tendencias, y la privaban. Era
injusto. Y para poder, también ella, contentarse un poco, satisfacerse un poco,
descargarse un poco, se acostumbró a hacerlo con su imaginación, para que nadie
pudiera darse cuenta que se producían movimientos, cosas dentro de ella.
El hombre no puede hacer esto, porqué no ha trabajado, no se ha habituado,
no se ha entrenado, y todo el mundo se da cuenta si sucede algo en él. ¿Pero de la
mujer? Nadie. Si quiere esconderlo, es capaz de hacerlo. Hay muchas chicas,
incluso en la playa, si, que tienen hasta orgasmos, ¡y nadie se da cuenta! Y nadie
habla tampoco de eso. ¿Y cómo se yo estas cosas? ¡No se! ¿Quién me revela
estas cosas? Las mujeres no desde luego. ¡Y los hombres tampoco! Si, vean,
pues, cuan cierto es que el pensamiento, es decir, en primer lugar la decisión, la
voluntad, el espíritu, que se ocupa del pensamiento, de la imaginación, y la
imaginación, claro, está relacionada con el sentimiento, y el sentimiento se
inflama y actúa sobre el cuerpo físico. Y, ahora, para mostrarles que eso es cierto,
aunque la gente no lo haya interpretado, no lo hayan analizado, no se hayan fijado en ello.
Lo que cuento, pues, no es un invento, no. No, ¡no es un invento!
¿Por qué, pues, entonces, no actuar para el bien, para reconstruirse para formarse,
para desarrollarse? Cuando se trata de buscar, de pedir, de querer cosas tan, tan,
tan personales, tan a ras de suelo, es decir tan físicas, el mundo entero se
moviliza. Pero cuando se trata de realizar cosas celestes ¡no se ocupan de eso! Y
ahora voy a decirles por que los humanos están siempre en el error. ¿Por qué la
humanidad se equivoca siempre? ¿Por qué los humanos no logran encontrar el
verdadero camino? Les diré por qué. ¡Para mí, está muy, pero muy claro¡¿Por
qué? Porque todo el mundo cuenta con sus sentimientos, con sus sensaciones, sus
placeres. En cuanto uno siente, desea y esto le gusta, ah, y todo lo demás es
rechazado, aunque venga de los grandes Maestros, incluso de Dios mismo. Lo
que cuenta es como se siente él, lo que desea. Y ahí, justamente, el mundo entero
capitula. Todos piensan solamente en satisfacerse, en servir a su personalidad, a
sus deseos, a sus placeres, sus apetitos. ¡El mundo entero! Y, en cuanto a las
ideas, las aceptan, leen comprenden, están de acuerdo, en apariencia, porque
según las convenciones, las tradiciones, debe ser así, ¡tienen que estar de
acuerdo! Pero, ¿qué siguen? Siguen sus tendencias, sus deseos, sus placeres, sus
sentimientos. Ésta es la realidad. ¿Y qué pasa en los Iniciados? ¿O en los
discípulos? Ah, ellos también tienen lo mismo, la misma estructura, los mismos
deseos, las mismas ambiciones, los mismos placeres, los mismos… Solo que, son
un poco más decididos, más comprensivos, más avanzados, para realizar aquello
que es mejor, más celeste, más inteligente, más sutil, y procuran entonces,
cambiar algo, en lo que respecta a los placeres. Procuran que los placeres, las
sensaciones, se adecuen, se adapten, se sincronicen.
Claro que todo esto no
pueden lograrlo inmediatamente, pero al cabo de un tiempo, puesto que su
espíritu está siempre despierto, siempre tiene voluntad, siempre está decidido, el
espíritu actúa sobre el mental, sobre los pensamientos, y el pensamiento cambia
muchas cosas en el sentimiento, y el sentimiento trabaja sobre las células, sobre
las glándulas, sobre las debilidades, y buen día, triunfa. Sabe que a él también le
gusta comer carne y acostarse con mujeres, beber o fumar, o robar, todo esto es
agradable, claro, es magnífico. Sí, pero él ha comprendido que si se permanece
siempre en este dominio, contentando, satisfaciendo solamente a la personalidad,
nunca conseguirá llegar a ser alguien formidable, magnífico, perfecto,
excepcional, y a obtenerlo todo: los regalos, las bendiciones, y así sucesivamente.
¡Ahí tienen a un hombre inteligente!
Un ser inteligente sabe que tiene deseos,
debilidades… ¡los tiene! Eso es normal, y está muy contento cuando puede
satisfacerlos un poco, es verdad. Pero ha comprendido que hay algo mejor que eso, más perfecto, cosas que le evitarán calamidades, catástrofes, cosas que
pagar, desgracias, sufrimientos, y entonces se decide, y esto es el espíritu, el sol,
¡se decide! Y esta decisión se refleja en su pensamiento, y el pensamiento
empieza a trabajar de otra manera, a buscarlas de otra manera, y actúa sobre los
sentimientos, sobre el corazón, y empieza a tener entonces otras sensaciones,
otros gozos, otros placeres, que antes no conocía, y a realizar en plano físico en
los actos, en los gestos, en el comportamiento, las ideas celestes. Éste es el
pensamiento.
El pensamiento que dice… Ah, quedarse así, en el vació solamente,
todos se pasean así y están orgullosos de sus ideas, pero, ¡cuando ustedes ven
cómo actúan…! Actúan como brutos, como animales, como hombres
prehistóricos. ¡Cuantas veces he hablado de esto! Pero todavía no han
comprendido que es así. ¡Y deben cambiar! ¡No lo han comprendido! Ah,
intelectualmente lo comprenden, pero siguen satisfaciendo sus debilidades, sus
vicios y cayendo en las tentaciones; es formidable como no acaban de decidirse,
¡si! Y continúan siendo vulgares, débiles, enclenques, si, ¡desgraciados!
Queridos hermanos y hermanas, este pensamiento es muy importante. Si
quieren poner remedio ahora, si quieren reparar, purificar, limpiar, corregirse,
adquirir cosas, si, y proyectar fuego, llamas, luz, deben comprender, deben
decidirse; sino este caos seguirá, este desorden, ¡y siempre será infernal! Nunca
saldrán de él. E incluso miren ahora que cierto es lo que acabo de decirles.
Muchos hermanos y hermanas, si reflexionan, si son honestos, si se analizan
sinceramente, constataran ¡que cierto es esto! No pueden desprenderse de aquello
que les gusta, que les es agradable. Bueno, ¡nunca hay que desprenderse de lo
agradable, de lo bello, de lo maravilloso! Pero ¿cuando? Ah, cuando es algo
divino, cuando es celeste, luminoso, porque, un Maestro, ¿creen ustedes que se
desprende de ciertas cosas que son magníficas, que son maravillosas? Se
desprende, si, solamente de ciertas cosas demasiado, demasiado, demasiado a ras
de suelo, que son demasiado viciosas, demasiado sucias, si.
Si los hermanos y
hermanas se analizasen, habría muchos que dirían: Ay, ay, ay, siempre pongo en
primer lugar lo que siento, lo que me gusta, lo azucarado, la miel, la mermelada,
sí… A pesar de que llego a comprender muchas cosas, todo se queda en teoría.
¡Hay mucho, muchos así! ¿Ven como les explico porque las cosas desagradables,
las cosas negativas, las cosas tenebrosas, continúan asaltándoles? Porque siguen
viviendo en la profundidades. ¡No osan! No son audaces, no se deciden, porque
dicen: seria desgraciado, estaría privado, no tendría ningún gozo, ningún placer.
Así es como razonan. Si dejo de fumar, de comer, de beber, Ah, ¡no tendré
ningún gozo! No creen, pues, que el ser humano está constituido, fabricado en los talleres del Señor de tal manera que si ustedes suprimen un gozo inferior, habrá
otro gozo celestial que vendrá a reemplazarlo. Eso no lo han comprendido; tienen
miedo a renunciar a algo, de sacrificar algo, porque piensan que después habrá un
vacío, que van a morir en este vació, privados de todo.
Lo que les da miedo, pues,
es la ignorancia, porqué no saben cómo está constituido el hombre, ¡si! Pues bien,
ahora voy a revelárselo, y verán que cierto es lo que les digo. Si un hombre que
es ignorante, que no ha ido a la escuela, que no ha cursado estudios
universitarios, que es un hombre ordinario, si llegan a presentarles ciertas
verdades verdaderamente verídicas, verdades que tocan al ser humano, que están
en el corazón, en el sentimiento, en el alma, en el espíritu, cosas que todos
nosotros, todos nosotros las vivimos, ¿Cómo es que ah, empieza a encontrar que
ustedes tienen razón, que han dicho la verdad? ¿De dónde les viene eso? Viene de
qué, dentro de nosotros, en cada uno de nosotros, esta verdad existe, la
transportamos, ¡ya la hemos vivido arriba! Está inscrita, está impresa en alguna
parte, sólo que hay tantas, tantas capas, tantos caparazones, tantas cosas, que no
pueden salir, y no sabemos, no nos damos cuenta de que ya hemos vivido estas
cosas, de que ya las hemos conocido, experimentado, de ya hemos vivido una
vida celestial. Pero cuando hay alguien que logra despertar todo eso, tocarle el
corazón, el alma, ah, le da la razón, comprende lo que le dice… ¿Y por qué?
Porque ya tenía estas cosas en sí mismo, ¡y las compara!, las compara ¡y ve que
ustedes dicen la verdad! Porque él está hecho de la misma forma que ustedes,
¡está construido de la misma manera! Y entonces, han logrado despertar algo, en
él, que dormía, ¡si! ¿Y en otros? Todavía no llegan a despertar eso, y nunca les
darán la razón, les digan lo que les digan, aunque sea la pura verdad; tienen su
mentalidad, tienen sus convicciones, su credo, lo que quiere decir que, esta cosa
interior está tan encerrada, tan hundida, tan enterrada, que logran tocarla.
Pero un
Maestro tiene medios, claro, medios para despertar este lado sublime que está
enterrado dentro de cada uno de nosotros y, entonces, incluso la gente… incluso
los criminales, los bandidos, los depravados, los… comprenden, sienten que es
verdad lo que se les dice y que se ha extraviado, que han perdido completamente
su paz, y empiezan a seguirles, ¡Que cierto es lo que digo! Pero ¿Cuándo es
cierto? Ah, cuando ustedes están despiertos, cuando están avanzados; si no,
nunca será cierto! Siempre encontrarán que ustedes tienen razón, ¡siempre! ¡Y
que yo me equivoco! Como ha sucedido desde hace años: todos tienen razón pero
yo me equivoco, me he extraviado, cuento cuentos. Cuando la realidad es
diferente, la realidad es que sentimos placer cuando bebemos, cuando comemos,
cuando golpeamos a alguien, cuando nos… si. Y se preguntarán cómo puedo yo ser tan tonto que no comprenda lo que es la realidad, como si yo no estuviese
hecho como ellos. Pero yo conozco todo eso, tengo los mismos vicios, los
mismos defectos, las mismas debilidades, los mismos crímenes, los mismos…
Pero hay una pequeña diferencia: desde ayer he decidido cambiar; Si, si, si, ¡si!
Hay esta pequeña diferencia, desde ayer, cuando escuché la conferencia, dije:
Pobre viejo, ¡ahora tienes que darte prisa en cambiar! ¿Qué? ¡Si! 10 puros diarios
¡es demasiado! Así que decidí a disminuir la ración: 9, después 8. Después 7. Y
después, se acabó.
Si mis queridos hermanos y hermanas, cuentan demasiado,
demasiado, demasiado con su felicidad, con ciertas cosas que les procuran gozo,
placer, y no ven que es eso, precisamente lo que les mantiene en cosas y cosas
¡de las que no salen nunca! Que esto les cuesta muy caro, y que les complica la
vida, que… no ven eso. Un día hay que renunciar un poco y reemplazar estas
cosas, estos placeres, estos gozos, estas preocupaciones, esta actividad, esta… por
otras que son mejores, mejores, mejores, mejores, mejores. Y yo, ¿ven? en mi
enseñanza nunca les he dicho que dejasen de comer, de beber, de respirar, de
amar, ¡nunca! He dicho: ¡hay que comer! Pero ¿Qué y cómo? Mejor. ¡Y beber!
¿Qué hay que beber? ¡Mejor! ¡Y respirar! ¡Y amar!
Yo nunca he renunciado ni he rechazado nada de todo lo que se fabrica, se
trabaja, se practica; solo que he reemplazado, he cambiado muchas cosas.
Ustedes, pues, tampoco deben renunciar, sino solo reemplazar las cosas, así es
mucho mejor. Son matices del lenguaje, claro, porque la palabra renunciar… la
gente no sabía en aquella época que había que cambiar las palabras. En aquella
época decían: hay que arrancar, hay que extirpar, hay que matar, hay que… el
mal y así sucesivamente, las malas cosas; era la forma de hablar. Y ahora
nosotros traemos otro lenguaje: no hay que arrancar, no hay que exterminar, no
hay que extirpar, hay que cambiar, hay que sublimar, hay que transformar, hay
que utilizar, hay que canalizar, hay que orientar, ¡hay que utilizar! Si, es otro
lenguaje.
Así pues hay que respirar, hay que comer, hay que beber, hay que amar,
hay que trabajar, hay que traer hijos al mundo, todo, todo, todo, solo que ¡mucho
mejor! Eso es todo. ¿Ven? ¡Ah! ¡Eso les consuela! Dicen: ¡Si es así, vale! no me
privaré de nada, ¡solo reemplazaré! una cosa por otra. Por otra parte, ¡la gente lo
hace tan a menudo! Reemplazan a esa mujer por otra mujer. Se han ejercitado
mucho en reemplazar, si, ¡reemplazan sin cesar! Pero cuando se trata de
reemplazar algo de dentro por otra cosa, no saben; reemplazan una cocinera por
otra, porque sabe hacer pequeños buñuelos, y después está hecho un buñuelo.
Reemplazan, reemplazan, pero dentro de ellos siguen guardando los mismos
vicios, las mismas debilidades… ¿Ven como ahora está claro? Que las ideas, que las mejores ideas hay que poderlas materializar, hacerlas descender al
sentimiento, y después a los actos. Y ya está: es la perfección. Y esto es la sexta
raza. Realizará en el plano concreto todo lo que es celeste, divino. Mientras que
la quinta raza, de las ideas, de las buenas palabras, los buenos escritos, bueno,
viven como animales, llevan una vida superficial, insignificante. Y, lo que es más
grave, es que el mundo entero está de acuerdo que sea así, todo el mundo
encuentra que eso es normal, que es magnífico, que es maravilloso, ¿para qué
cambiar pues?
El mundo entero ha aceptado esta filosofía de hablar bien, de
pensar bien, de escribir buenas… ¡pero vivir todo lo contrario, si! Matar,
exterminar, ensuciar, ¿y entonces? Por eso la humanidad no está a punto todavía.
No ceso de repetírselo. Y esperen, todavía hay otras cosas que mostrarles para
que vean como están aún en el error, si. ¡En los errores! Y no lo ven, no son
conscientes de ello. Y mientras que los humanos no sean conscientes, de esta
manera, de esta forma, de este estado de cosas nunca se arreglarán las cosas. Y si
les revelo ahora, porque no soy yo el que se inventa esta enseñanza, Si les revelo
que todos nosotros tenemos dentro algo oculto, secreto, camuflado, una necesidad
de perfección, de ser como el Padre Celestial, de volver al sitio de donde salimos.
¡En todas las criaturas existe eso! ¿Y bajo qué forma ¿ quieren ser felices, quieren
estar en paz, (38.40) quieren ser bellos, quieren ser poderosos, quieren vivir
eternamente, tener buena salud, quieren ser inteligentes. Ah, todo el mundo desea
eso: ser ricos, ser formidables, ¡ser únicos! Pues bien, eso es un lenguaje, una
prueba, y desgraciadamente, no han comprendido por qué tienen necesidad de
todo eso. Pero todo eso, justamente es la perfección.
Así pues dentro de nosotros
hay algo dentro de todos nosotros que nos empuja hacia la perfección. Sólo que
no sabemos dónde encontrarla. Queremos la perfección, (39.30) queremos la
felicidad, queremos la luz, queremos el gozo, la fuerza, la salud, la belleza, y
hacemos todo lo contrario de lo que deberíamos hacer para obtenerlos, si. Y esa
es, justamente, las desgracia de la desgracias. Eso prueba, pues, que todos
nosotros estamos hechos de tal forma que dentro de nosotros mismos hay algo
que nos empuja a la perfección queremos, hacia el Señor, bajo esta forma, pero
como los hombres son tan ignorantes, están tan deformados, tan depravados, que
hacen todo lo contrario de lo que deberían hacer para llegar a la luz, a la paz, a la
belleza, a la salud, ¡no tienen nada de todo eso! Y por eso, justamente, tienen
necesidad de la Enseñanza de la gran Fraternidad Blanca Universal. Para
mostrarles que son ignorantes, que son tontos, que están ciegos, a pesar de este
lenguaje que hay por todas partes, por todas partes, por todas partes, todas las
criaturas no buscan otra cosa que la felicidad, el gozo, la libertad, y no han comprendido por qué. ¿Acaso no es así? Sí. Y en su comportamiento, en su
manera de vivir, hacen todo lo contrario de lo que deberían para poder llegar a
obtenerlos, ¡Sí! ¿Y qué hay que hacer para obtenerlos?
Ahí tienen la Enseñanza.
Vivan, piensen, actúen, de acuerdo con lo que se les revela, y tendrán todas estas
cosas, sí. ¿Y por qué no las tienen? Les diré por qué. Porque quieren vivir como
les da la gana, y hasta ir en contra de las leyes del Señor, de todas estas verdades;
quieren ir en contra de todo y vivir como les da la gana, por eso no logran
obtenerlas. Porque quieren ir en contra de todas las verdades, de todas las leyes,
¡a pesar de que todo su ser lo desea! Trabajan, por tanto, contra su interés. ¿Por
qué? Porque su personalidad se lo impide, por eso no llegan jamás a obtener lo
que desean; todos desean la salud, la felicidad, el gozo, el amor, la libertad.
¿Acaso no es verdad? Todos sin excepción. Solo que no han tenido Maestros, no
han tenido instructores para mostrarles que con esta forma de pensar, de
conducirse, de creer… nunca lo lograrán. Y creen que lo lograrán, ¡que lo
conseguirán! Se enfrentan a todo, Hacen lo que se les pasa por la cabeza, quieren,
incluso, imponerse a todo, ¡a todo el universo! Quieren obtener sus placeres, su
gozo, en las cosas que les destruyen. Pues sí, esta luz es necesaria, indispensable
para la humanidad. ¡Eso solo!
Lo que acabo de decir: que mientras sigan aún
imponiéndose, deseando, violentando, estando contra todo, para realizar su
personalidad, sus tendencias, sus deseos, que no están de acuerdo con el universo,
siempre serán desgraciados y tendrán privaciones, siempre estarán enfermos,
serán asesinados, exterminados, destruidos. Ésta es la mayor verdad, que hoy les
revelo. Y, el día en que se decidan, comprenderán cómo son las cosas en realidad,
por qué todos nosotros deseamos la felicidad, la armonía, el gozo, la música, la
belleza, todo, todo, todo, todo. ¿Por qué? Y para realizarlos, para obtenerlos, pues
hay que obrar de otra manera, ¡eso es todo! Todo, todo, todo está en eso: actuar
de otra manera, pensar de otra manera, desear las cosas de otra manera, eso es
todo, y después comienza la realidad. ¡No hay más que eso! Sí. Si esta
conferencia puede ser impresa y difundida por el mundo entero, hasta las tribus
primitivas lo comprenderán, ¡porque está demasiado claro! Y nunca había sido
explicado así. Mientras quieran actuar como les dé la gana: como uno desee,
como uno quiera, como uno comprenda, sin tomar en consideración que hay
cosas en las que vivimos, en las que estamos sumergidos… Porqué, miren, si no
respiran el aire que está afuera, se mueren. ¡Estamos sumergidos en la atmósfera!,
tenemos necesidad de tomar algo de ella, de hacer un intercambio, ¿y por qué no
sería mismo con lo que está por encima del aire, y así sucesivamente…
Formamos, pues, parte del universo dependemos de este universo: nos alimenta, nos sostiene, debemos por tanto, respetarle, debemos respetar sus leyes, y
entonces, recibimos, recibimos, crecemos, si no, atascamos las cosas, cerramos
las cosas y languidecemos, nos morimos. Simplemente hay que comprender eso:
¡que no somos independientes! No podemos darle órdenes al Señor, no podemos
ir en contra de las leyes del universo, dependemos de Él, estamos conectados con
Él. Sí. Vivimos gracias a la vida cósmica, respiramos gracias al aire, vivimos
gracias al agua y gracias al alimento. Si no… Y eso no lo han comprendido,
¿ven? Todo el mundo come, todo el mundo bebe, todo el mundo respira, y
quieren ser siempre independientes, violentos, y estar incluso en contra del Señor,
imponerse incluso al Señor. Pues bien por eso mueren después, desaparecen,
porqué suprimen estos intercambios. En cambio, un discípulo que ha
comprendido eso, sabe que su vida, su salud, su felicidad, su luz, dependen de
este alimento que recibe, y empieza a recibirlo y a respirar, y a pensar y a amar
y… ¡entonces sí que se alimenta! ¡Y entonces sí que crece! Mientras los demás,
son cada vez más enclenques, enclenques, enclenques, sí… ¡porque han
suprimido su alimento! ¿Está claro ahora? Y todo el mundo puede ahora mirarse
en el espejo, pasearse, y decirse: ¿En qué categoría estoy? Sí. ¿Por qué soy de
esta manera? Porque usted ha ido en contra de todas las leyes, de todas las
verdades, de todas las entidades, de todo… Y se imagina que es independiente,
que es todopoderoso que puede vencer… ¡Y no! Dependemos del universo.
¡Dejen de respirar durante 4 ó 5 minutos, y se van al otro barrio. ¿Por qué no han
comprendido eso? ¿Por qué no lo han visto? Todo el mundo respira, todo el
mundo come, todos… y no han comprendido que… ¡y van en contra de todo!
Pero ¿qué es eso? Quieren realizar las cosas como les dé la gana… ¡pues no!
El
universo se opone. Y la desagracia, incluso, es que, si realizan un poco de algo en
este estado, será una catástrofe para ustedes, una desgracia, sí. Si realizan ciertas
cosas en estas condiciones, que están contra las leyes, contra… ¡es una
desgracia!, Sí. No hay que alegrarse de ciertas realizaciones, mis queridos
hermanos y hermanas. No. Que hayan conseguido tal puesto, que hayan logrado
tal riqueza, o tal gloria, o tal mujer o tal… Si no están en armonía, será para su
desgracia. Pasado algún tiempo, verán. Y las desgracias que les ocurren cuando
trabajan como dios manda son, para ustedes, bendiciones. Se trasforman en poco
tiempo en gozos, en felicidades, en bendiciones. Esto es lo que he aprendido.
¡Cuantos se equivocan es eso! Las felicidades, los éxitos, que no se conforman a
ciertas leyes, a ciertas virtudes, son una fuente de desgracia para aquéllos que los
han obtenido. Se lo aseguro. Obsérvenlo algún tiempo después y lo verán, la
historia se lo dirá. Y todos los sufrimientos, todos los impedimentos, todas las penas, todos los fracasos, es decir… se convierten en bendiciones, en progresos,
en enriquecimientos, si trabajan conforme a las reglas, conforme a las leyes.
Eso
también lo he visto. Otra cosa nueva todavía. ¡Miren como se engaña la gente con
la apariencia! Analícense ahora, lo que les digo es muy serio… Pues bien, verán
que hay muy pocos entre ustedes que piensen adecuadamente, que no busquen
solamente su placer, su satisfacción, su… su felicidad, su éxito, ¡y su bien! Sin
darse cuenta, sin conocer la Enseñanza, ¡cómo se pueden equivocar!
Hay que
volver a oír esta conferencia, porque no creo que la hayan comprendido bien.
Piensan haber comprendido esto y aquello y en realidad, se dan cuenta años
después que… Como les dije hoy en la Roca: la gente cree comprender lo que es
la Fraternidad Blanca Universal, y yo les he dicho que todavía no lo han
comprendido. ¿Y por qué? Porque se quedan en la teoría. La Fraternidad Blanca
Universal debe poner en la conciencia la comprensión de que somos hermanos y
hermanas, si, salidos del Eterno. Tenemos las mismas cosas, tenemos un Padre
Celestial y una Madre Divina. ¿Y por qué ahora todo el mundo se extermina,
todo el mundo se detesta, todo el mundo considera a los demás como enemigos,
como enemigos… Y siempre hay guerra, siempre hay peleas, siempre hay luchas.
Si comprendiesen tan solo que somos hermanos y hermanas, se abrazarían, se
tenderían la mano, se amarían, caminarían juntos, y el Reino de Dios vendría a la
Tierra; sólo por la Fraternidad Blanca Universal. ¡Pero los judíos y los árabes
todavía no han comprendido que son hermanos! ¡Incluso del mismo padre,
Abraham! Sí! Quizás no de la misma madre, pero en fin. Que la madre fuera
Sarah, o Agar, eso no tiene ninguna importancia; ¡están extraviados! Pero son
hermanos, hermanas, cuando lo comprendan, se abrazarán, y ya no habrá más
guerras. Y lo mismo para todos los demás países. Entonces queridos hermanos y
hermanas, no me digan que lo han comprendido todo. Teóricamente sí. Pero
ahora hay que realizar, en el plano físico, en el comportamiento, y entonces sí, sí.
Si supiesen tan sólo a dónde les llevo; les dije un día: cuando lo comprendan,
aunque yo ya esté en otros planetas, vendrán a buscarme para darme las gracias.
Evidentemente, el viaje será demasiado largo, demasiados gastos, demasiados…
tener que tomar el tren, el avión… pero de todas formas vendrán a buscarme sólo
para darme las gracias. De momento ¡no se dan cuenta! Lo que les doy son unas
riquezas, unos tesoros increíbles, y todavía no los aprecian. El día que lleguen a
apreciarlo, todos ustedes se reunirán para ayudarme, es decir para difundir esta
luz y realizar la Edad de Oro. Y yo sé que, con su ayuda, cuando sean muchos, y
convencidos, y poderosos, entonces la edad de Oro vendrá. Si, si, si, si, si. Hasta
ahora nadie trabajaba para la Edad de Oro ¡nadie! Cada uno para su pequeña familia, para su pequeña sociedad, para su pequeño país, ¡están parados en eso,
sí! ¡Y haciendo guerras para su país! Nacionalista! ¡Chauvinistas! ¡Patriotas!
Pero, un buen día todo eso desaparecerá, todo.
De momento, todos miran sólo
para su país, y hasta, si alguien osa decir una cosa así, será considerado como un
monstruo que ha caído de otro planeta, todos están convencidos de que eso debe
ser así eternamente. Un país, para su país, ¡y contra el otro país! Sí. Yo soy el
único que piensa que dentro de un tiempo, todas las naciones van a
desmoronarse, y que el mundo entero comprenderá que no es así como llegaran a
la perfección. Ya no hay que alimentar más eso, ni en las escuelas, ni en los
libros. Los acontecimientos que vienen harán sentar la cabeza a los humanos.
Tosa la Tierra debe ser una familia, con un gobierno, una familia. De momento,
claro, eso es algo inimaginable, algo inaceptable, inverosímil. ¡Si! Pero esperen,
esperen, arriba hay entidades que trabajan, que preparan las cosas, que saben
cómo hay que hacer para que eso venga: la Edad de Oro. Y ustedes, pueden
participar. ¿Ven? para el trabajo no es tan necesario haber hecho estudios
universitarios, conocerlo todo, ser un gran Maestro, un Iniciado. No. Esto es
un poco difícil, un poco… Hace falta tiempo; pero participar, todos pueden
participar, incluso los mayores ignorantes, los más abandonados, los más
marginales, pueden participar ¡y eso es formidable! Participar para la Edad
de Oro. Y eso es lo que les pido. No les pido que sean grandes filósofos,
grandes escritores, grandes jefes, grandes directores, grandes ministros, ¡yo
no les pido eso! Porque no es tan fácil. Pero lo que les pido es muy fácil:
¡participar! ¡Hasta los impedidos pueden participar! ¡Los tontos! ¡Las
nulidades! Pueden participar ¿Y cómo? Meten un papel en la urna. Y ya
está, ¡participan! Dicen: ¡si, de acuerdo!
Un minuto de meditación.
OMRAAM

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