Los humanos se han
acostumbrado a vengarse del mal que se le hace.
¿Se les ha dado una torta?
¡Encuentran normal devolver una e incluso dos! ¿Una patada?... dos
patadas. Este instinto de venganza proviene
de la época lejana en que eran todavía animales. Por lo demás no hay una gran diferencia hoy
en día: exteriormente, parecen un hombre o una mujer, ¡pero por dentro!... Se trata de vencer a los
enemigos utilizando contra ellos los mismos medios que ellos han
utilizado. Pero si se quiere estudiar la
cuestión desde el punto de vista de la Ciencia Iniciática, pedidle su opción a
este respecto, y ella os dará una respuesta que no se parece en nada a lo que
los humanos piensan y practican.
No se puede vencer a los malvados por la
maldad, a los calumniadores por la calumnia, a los envidiosos por la envidia o
a los coléricos por la cólera, pues entonces nos identificamos con ellos y nos
ponemos a su nivel.
Sí, pues proyectáis, por lo tanto, vulnerables, no hay que permanecer al mismo nivel que vuestro enemigo, pues ahí os alcanzará.
Hay que subir, subir como los pájaros que huyen siempre hacia arriba, o como los aviones, los helicópteros… Cuando digo {subir} no me refiero a que hayamos de subir sobre un árbol, sobre una escalera o sobre un techo. Subir significa alcanzar regiones más nobles, más puras, más luminosas, las regiones divinas. Una vez que hayáis subido por la voluntad, por la meditación, por la oración, vuestro enemigo no podrá alcanzaros, porque vuestras vibraciones serán diferentes de las suyas y estaréis al abrigo. ¡Habréis olvidado incluso su existencia!
Sí, pues proyectáis, por lo tanto, vulnerables, no hay que permanecer al mismo nivel que vuestro enemigo, pues ahí os alcanzará.
Hay que subir, subir como los pájaros que huyen siempre hacia arriba, o como los aviones, los helicópteros… Cuando digo {subir} no me refiero a que hayamos de subir sobre un árbol, sobre una escalera o sobre un techo. Subir significa alcanzar regiones más nobles, más puras, más luminosas, las regiones divinas. Una vez que hayáis subido por la voluntad, por la meditación, por la oración, vuestro enemigo no podrá alcanzaros, porque vuestras vibraciones serán diferentes de las suyas y estaréis al abrigo. ¡Habréis olvidado incluso su existencia!
De todas formas, es muy negativo llevar
consigo continuamente la imagen de un enemigo en la cabeza. Pues llevándola, la reforzáis, la nutrís, y
un día esta imagen se vuelve tan potente que lo saquea todo en nosotros.
E incluso, respecto a los demás, os comprometéis: al hablarles siempre de vuestro enemigo, les mostráis que sois débil y rencoroso. Desde el punto de vista iniciático, desde el punto de vista de la sabiduría, es una actitud muy negativa. Hay que esclarecer este tema a los humanos. No he dicho nunca que no haya que intentar vencer a los enemigos, pero existen otros medios que hay que encontrar.
E incluso, respecto a los demás, os comprometéis: al hablarles siempre de vuestro enemigo, les mostráis que sois débil y rencoroso. Desde el punto de vista iniciático, desde el punto de vista de la sabiduría, es una actitud muy negativa. Hay que esclarecer este tema a los humanos. No he dicho nunca que no haya que intentar vencer a los enemigos, pero existen otros medios que hay que encontrar.
Cuando alguien os calumnia, os persigue,
subid mediante el pensamiento a las regiones celestiales, ahí donde reina la
luz: en ese momento, una vez estéis bien protegidos, bien parapetados con la
luz, el amor y el poder celestial, no sólo los malos pensamientos no pueden ya
alcanzaros, sino que recaen sobre vuestros adversarios. He ahí cómo los Iniciados, los Sabios, los
Grandes Maestros llegan a vencer a sus enemigos: mediante su pureza, su vida,
noble, honesta, radiante… Porque se produce un choque con retorno. Sí, pero este choque con retorno no puede
producirse si os encontráis exactamente como vuestros enemigos, es decir: débiles,
negativos, impuros y cargados de odio; en ese momento, recibís todo lo malo que
os envían.
Pero si lleváis una vida
pura, no solamente esta vida es para vosotros una protección, sino que rechaza
todo lo que es malo y negativo y lo proyecta sobre aquellos que lo han enviado.
Si los magos negros y los hechiceros se
salen con la suya, es porque los humanos son tan débiles e ignorantes que las
influencias negativas actúan sobre ellos; sí, en tanto no se sea capaz de
defenderse con la luz, se corre el riego de ser alcanzado. Pero si estos magos atacan a los Iniciados, a
seres que viven una vida celestial, les caen rayos sobre sus cabezas, y a
menudo incluso desaparecen. Así pues, si
queréis ser protegidos, defendidos, a pesar de lo que se diga o se haga contra
vosotros, debéis de cambiar vuestra vida, poneros en otro diapasón, colocar en
otra región en donde estéis protegidos.
E incluso, si queréis que vuestro triunfo
sea todavía más rápido y más espectacular, aumenta vuestro amor y vuestra generosidad.
Ciertos seres han llegado a situarse por
encima del rencor: aunque se les calumnie, se les deteste, se trabaje contra
ellos, les da igual, pues creen en el poder de la luz. Cada día, en su trabajo espiritual, envían
rayos luminosos a todas las criaturas, e incluso sus enemigos empiezan a sentir
tan intensamente su superioridad, que se ven obligados a inclinarse ante
ellos. Luego, en lugar de exterminarlos,
estos seres maravillosos llegan a vencer a sus enemigos por la grandeza, por la
nobleza, por el poder de la luz, y así consiguen amigos. Y eso es importante, pues no hay que olvidar
nunca que si lleguéis a vencer a vuestros enemigos por los métodos usuales, es
decir, por la fuerza, la astucia o el poder del dinero, ello no quiere decir
que hayáis conseguido vencerles definitivamente. Nunca serán vencidos de esta forma: guardarán
siempre contra vosotros una animosidad.
No pueden perdonaros vuestra victoria, y un día tendréis de nuevo
problemas con ellos; si no es en esta encarnación, será en la próxima, porque
la lucha aún no ha terminado.
Imaginad que hayáis exterminado a vuestro
enemigo: es solamente su cuerpo físico el que habéis hecho desaparecer.
En realidad, no se puede nunca aniquilar a un ser, pues un alma es inmortal y en el otro lado continúa detestándoos y combatiéndoos.
En realidad, no se puede nunca aniquilar a un ser, pues un alma es inmortal y en el otro lado continúa detestándoos y combatiéndoos.
Así pues, la guerra continúa, no acaba
nunca.
Este punto de vista que ha sido transmitido a los humanos de generación en generación es un punto de vista prehistórico que no puede resolver los problemas. Nos equivocamos, todo el mundo se equivoca, países enteros se equivocan con la idea de que van a vencer a tal o cual país por las armas, el espionaje o la guerra económica… Un país puede llegar a vencer a otro durante algún tiempo, pero después, éste tomara su revancha.
Estudiad la historia: mirad lo que ha sucedido entre Francia y Alemania, entre Bulgaria y Grecia, entre los armenios y los turcos… Entonces, ¿Cómo arreglar las cosas? Como Francia y Alemania: se han dado la mano y ahora su amistad ha terminado. De no ser así sucesivamente. Es necesario que uno de los dos países tienda la mano…
Este punto de vista que ha sido transmitido a los humanos de generación en generación es un punto de vista prehistórico que no puede resolver los problemas. Nos equivocamos, todo el mundo se equivoca, países enteros se equivocan con la idea de que van a vencer a tal o cual país por las armas, el espionaje o la guerra económica… Un país puede llegar a vencer a otro durante algún tiempo, pero después, éste tomara su revancha.
Estudiad la historia: mirad lo que ha sucedido entre Francia y Alemania, entre Bulgaria y Grecia, entre los armenios y los turcos… Entonces, ¿Cómo arreglar las cosas? Como Francia y Alemania: se han dado la mano y ahora su amistad ha terminado. De no ser así sucesivamente. Es necesario que uno de los dos países tienda la mano…
Es el instinto el que empuja a la
venganza, no la sabiduría: se os golpea y golpeáis sin reflexionar. ¿Os he contado la historia de tres yoguis que
se habían retirado al bosque? Rezaban,
meditaban, querían llegar a ser perfectos.
Alguien pasa y le da una torra al primero. Y éste, ¿qué hace? Se levanta y le devuelve dos tortas.
¡Verdaderamente, con éste, hay pocas esperanzas de perfección!
El segundo recibe también una torta: se
levanta para devolverla, pero reflexiona dos segundos y se vuelve a
sentar. Este, por lo menos, había
aprendido a dominarse. En cuanto al
tercero… ¡ni siquiera se había dado cuenta de que había recibido una torta; continuo
meditando!
Luego, ¿veis? Hay grados.
El primer yogui pertenece a la categoría de los hombres que devuelven siempre según lo que es justo…! O injusto!
El segundo pertenece a la categoría de aquellos que se dominan, porque reflexionan; se dice: No vale la pena devolverlo. Lo voy a complicar todavía más las cosas... En cuanto al tercero, está ya tan evolucionado que no siente ni siquiera los golpes de su enemigo.
Luego, ¿veis? Hay grados.
El primer yogui pertenece a la categoría de los hombres que devuelven siempre según lo que es justo…! O injusto!
El segundo pertenece a la categoría de aquellos que se dominan, porque reflexionan; se dice: No vale la pena devolverlo. Lo voy a complicar todavía más las cosas... En cuanto al tercero, está ya tan evolucionado que no siente ni siquiera los golpes de su enemigo.
Y ahora iré todavía más lejos para deciros
que vuestros enemigos son una bendición.
Pensáis: Pero, ¡está perdiendo la cabeza! ¿Nuestros enemigos una bendición? Esta
reacción demuestra que no comprendéis gran cosa.
Sí, una bendición, pues son los enemigos
quienes pueden ayudaros a que os volváis fuertes, poderosos y luminosos… Como
no estáis iluminados no lo veis, y capituláis.
Pero si fueseis inteligente, comprenderíais que os ofrecen la ocasión de
convertiros en una divinidad. Estos enemigos son amigos ocultos, son ellos
quienes van a obligaros a ejercitaros, a evolucionar.
Hay
que saber que los dos primeros de la luz y de las tinieblas se manifiestan sin
cesar en el mundo y que luchan eternamente entre sí.
Si pertenecéis a las tinieblas, es la luz la
que os atacará, y si pertenecéis a la luz, seréis atacados por las
tinieblas. Hay que esperarlo. Sí, pero no es una razón para pararse y no
hacer nada positivo; a pesar de la incomprensión, de la hostilidad hay que
continuar, e incluso, e incluso luchar, pero luchar solamente mediante la
luz. Porque, lo repito, si respondéis
con el mismo odio, la misma crueldad, es que habéis aceptado descender a otra
región donde las fuerzas hostiles se desgarran y devoran entre sí, y
evidentemente, ahí os debilitáis, os apagáis.
Por vencer a un enemigo, perdéis vuestra fuerza, vuestra belleza,
vuestra luz, y es él en realidad quien os ha vencido y entonces perdéis también
a vuestros amigos, porque no os encuentran tan agradable y encantador como
antes y se alejan de vosotros. ¡Ved a
donde lleva esta actitud!
¡Pero id a explicar esto a los humanos!...
Son tan ignorantes que prefieren
aniquilarse empleando los viejos métodos.
Yo os presento un método tan ventajoso que si lo comprendéis, saldréis
siempre vencedores, triunfadores. Porque
manipuláis fuerzas y energías superiores aún desconocidas.
Los enemigos son una tentación que nos
presenta el mundo invisible, y tenemos ganas de responderles con las mismas
armas para mostrarles que somos más fuertes que ellos.
Por lo tanto es una tentación, pero
también es una bendición, pues está ahí para obligaros a ejercitaros; en lugar
de permanecer en la pereza, de dormiros en vuestros laureles. Os fuerzan a
sobrepasaros.
Pero, naturalmente, para
llegar a este grado de conciencia es necesario mucho amor, mucha bondad, pero
al no haber llegado a desarrollar estas virtudes los humanos se vengan, y
piensan que es justo, que están en lo verdadero. Mirad lo que se practica por todas partes en
el mundo: ojo por ojo, diente por diente: ¡Si creéis que ahora los preceptos de
Jesús triunfan! Pues no, todavía estamos en la época de Moisés, porque por
todas partes impera la ley del Talión…
Evidentemente se es libre de hacer lo que se quiere, de vencer al
enemigo como se crea conveniente.
Pero
se descubre tarde o temprano que no se ha conseguido vencerlos. Aunque les matéis, no se habrá terminado,
tendréis de nuevo problemas con ellos, pues se trata de la ley, del karma. Matáis a vuestro enemigo, pero más tarde será
él quien os matará a vosotros, y esto continuará así hasta que uno de los dos
sea capaz de mostrarse más grande, más generoso, y de perdonar. En ese momento, se acabó, se ha roto la
cadena.
Pero, ¿creéis que si revelo un día estas
verdades ante el mundo entero serán aceptadas? Se dirá: {¡Oh!} ¡Pobre hombre! ¿Qué es lo que nos cuenta?} La gente está demasiado ocupada en sus
pasiones, en sus instintos que llaman seguridad, defensa, justicia,
patriotismo… No razonan, saben solamente
expresar su naturaleza instintiva, y eso no es una solución.
Evidentemente, es más difícil ejercerse en
trabajar sobre sí mismo que vengarse.
Hay que esforzarse, se necesita tiempo, mientras que un fusil y asesinar
a alguien, se hace rápidamente. Pues sí,
es siempre la facilidad y la rapidez lo que los humanos escogen, mientras que
los Iniciados escogen lo que es difícil y de largo alcance. He aquí la diferencia.
Ahora se acerca el momento de dar a toda
la humanidad conceptos nuevos con el fin de que pueda salir de este infierno en
el cual se ha hundido. Naturalmente, si
queréis quedaros en el infierno, sois libres, pero aquellos que quieran salir
de él deben de aprender nuevos métodos.
Creedme, no llegaréis nunca a vencer a un
enemigo con humillaciones, golpes y violencia: seguirá habiendo en él una parte
rebelde dispuesta a atacaros, y que esperará siempre el momento de
vengarse. Mientras que mediante el amor
y la luz venceréis definitivamente, él también os amará e incluso estará
dispuesto a serviros. Esto necesita
mucho trabajo, mucho esfuerzo, pero hay que amar el esfuerzo, no buscar nunca
lo que es fácil, porque lo que es fácil no aporta nada y se convierte
finalmente en lo más difícil.
OMRAAM

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