Bienvenidos a Ejercicios y Encuentros con El Sol, un espacio, basado en las enseñanzas de los Maestros Peter Deunov, y Omraam Mikhaël Aïvanhov Esfuércense en tomar cada vez más conciencia de que, cuando van a asistir por la mañana a la salida del sol, tienen grandes posibilidades para avanzar en su trabajo espiritual. Deben dejar a un lado todas las nubes: las aprensiones, los rencores, los deseos, las codicias, a fin de estar disponibles para hacer un trabajo formidable. Aquellos que son capaces de liberarse de las nubes, son capaces de remover el cielo y la tierra, son creadores de la vida nueva y el Señor les aprecia. ¡Cuántos de ustedes me han dicho que iban a la salida del sol sin resultado alguno, porque les asaltaban continuamente pensamientos desordenados que les impedían concentrarse! Pero, si toman en serio los ejercicios que les doy, tendrán resultados. Con la voluntad deben llegar a dominar, a yugular todas las fuerzas anárquicas que tienen dentro, hacer vibrar todas sus células al unísono con su ideal, en una única dirección. Si no, serán débiles, estarán expuestos a todos los vientos, a todas las penas, las tristezas, las tribulaciones. A veces nos encontramos con gente para la que se diría que nunca ha salido el sol. Si, por fin, unos rayos vienen a iluminar su horizonte, ahí les tienen con un gozo delirante; pero todo eso no dura, y de nuevo se ensombrecen, se apagan. Es porque no han querido cambiar su filosofía.

miércoles, 5 de diciembre de 2018

JUSTICIA HUMANA Y JUSTICIA DIVINA




Desde hace milenios los humanos comprendieron que la existencia en común estaba basada en la ley del intercambio. La experiencia enseñó que la vida sólo es posible con la condición de tomar y dar, de dar y tomar en todos los planos, físico, psíquico y espiritual. A esta ley del intercambio la llamaron justicia : tomáis algo y debéis dar su equivalente a cambio. Si conseguís equilibrar las dos partes, os manifestáis como un hombre justo. Pero los hombres no se preocupan de dar o devolver exactamente lo que deben, sino de tomar mucho y dar muy poco. No saben que una tras otra sus deudas se inscriben en un registro donde todo se contabiliza, y que tarde o temprano deberán pagarlas mediante sufrimientos.

Han comido, bebido, robado y abusado del amor de algunos seres que han seducido y engañado. Y al huir se imaginan que no les descubrirán. Se equivocan. Aunque cambien de nombre,de dirección, de país, en lo alto, los señores del karma poseen sus huellas y pueden seguir su rastro ; a menudo durante esta encarnación, después de muchos años, se presentan y reclaman el pago. Muchos sufrimientos no son más que el pago de injusticias cometidas anteriormente por el hombre. Debemos entender la justicia como una liberación : solamente cuando hemos devuelto o pagado lo que hemos tomado, podemos ser libres. Por ello ahora quisiera que comprendiérais la justicia en vuestras relaciones con la familia, la sociedad, la naturaleza y todo el cosmos.

El hombre recibe de sus padres el cuerpo, la vida (aunque no sean ellos quienes la crean sino que simplemente la transmiten), recibe ropas, alimento, cobijo, educación . . . Esto produce una deuda acumulada que deberá pagarse. Muchos hijos se niegan a reconocerla, criticando a sus padres, oponiéndose a ellos, e incluso llegando a detestarles. Es injusto. Los padres les han querido, han sufrido por ellos, les han alimentado, vestido, protegido, les han cuidado cuando estaban enfermos, se han ocupado de su educación. Por lo tanto el hombre tiene una deuda hacia sus padres.
Además, el hombre tiene también una deuda con la sociedad o lo nación a la cual pertenece, porque ésta le ha dado toda una herencia de cultura y civilización, a través de escuelas, museos, bibliotecas, laboratorios, teatros . . . Pone también a su disposición trenes, barcos, aviones, médicos para curarle, profesores y catedráticos para enseñarle, ejército y policías para protegerle . . .

También debe algo a la raza porque le ha dado el color de su piel, una estructura fisica y psíquica, una mentalidad. Y eso no es todo, porque también ha contraído deudas con la tierra que le ha alimentado con sus frutos, con el sistema solar entero (porque gracias al sol y a los planetas estamos incesantemente vitalizados, reconfortados), con el universo y finalmente con el Señor.

¿ Cuántas personas comprenderán que han estado tomando, tomando, y que ahora tienen enormes deudas. . . Según ellos no deben nada ; no deben nada y además tienen el derecho de criticar y destrozarlo todo.  Qué mentalidad ! No saben que si persisten por ese camino desaparecerán, puesto que la naturaleza no tolera los que no respetan sus leyes ; para ella son seres peligrosos y los elimina de una manera u otra.
El discípulo que ha entendido esta ley quiere ante todo a sus padres, les hace el bien, devolviéndoles así lo que les debe. Devuelve también algo a la sociedad, a la nación, a la humanidad entera, al sistema solar, a todo el cosmos y finalmente a Dios. Ofrece su trabajo, sus pensamientos, sus sentimientos, su reconocimiento . . . mediante s u actividad envía continuamente algo al universo entero.

De esta manera paga sus deudas y la naturaleza le reconoce como un ser inteligente. A todos los que no actúan de ese modo se les considera unos ladrones, seres deshonestos e injustos, por lo que se les envían diversos castigos para encauzarles y volverles juiciosos. Ser justo es en principio comprender que existen leyes y que por todo lo que tomamos de la naturaleza, el alimento, el aire, el agua, el calor, los rayos del sol, contraemos una deuda con ella, y al no poder pagar esta deuda con dinero, debemos saldarla con nuestro amor, nuestro reconocimiento, nuestro respeto y nuestra voluntad de estudiar todo lo que ha escrito en su gran libro. Pagamos también haciendo el bien a todas las criaturas, dándoles nuestro calor, nuestra luz. Supongamos ahora que tenéis un Maestro : os ha dado el tesoro de la revelación . . . ¿ qué le debéis exactamente ? ¿ Iréis a su encuentro para iluminarle, enseñarle, consolarle, como él hizo con vosotros ? Naturalmente que no, porque no lo necesita.

No es a él a quien debéis dar todo eso, sino a los demás. Si hacéis a vuestros hermanos todo el bien que él os ha hecho, estará contento y se considerará pagado. No estamos obligados a devolver el aire que hemos respirado bajo forma de aire, ni el agua bajo forma de agua. ¿ Cómo podríamos nosotros fabricar aire, agua, calor y luz del sol ? . . Hemos recibido nuestro cuerpo de la tierra y a ella lo devolveremos algún día ; no puede ser de otra forma. Pero mientras estemos vivos, cuidamos nuestro cuerpo, no se nos pide que lo demos. Lo que sí podemos dar son nuestras emanaciones luminosas, puesto que el hombre fue creado en los talleres del Señor para irradiar, para brillar, para enviar sus rayos a todo el universo.

Recibió una quintaesencia de luz que puede ampliar, vital izar y enviar al espacio continuamente, a condición de haberse ejercitado, de lo contrario no emitirá más que tinieblas. j Ved que os traigo nuevas ideas ! En el plano físico estamos limitados, pero en el plano espiritual nuestras posibilidades son infinitas y podemos devolver centuplicado todo lo que se nos da. Diréis que nunca os ha sido presentada la justicia bajo esta forma. Ya lo sé, j la justicia humana es tan limitada ! Unas cuantas historias de robos, de asesinatos, de divorcios ante los tribunales... La justicia divina es otra cosa ; es la verdadera justicia, y debéis comprender su naturaleza. Cuando sentís que alguien os odia, debe haber una razón, buscadla. Quizás tengáis alguna deuda con él. . . ¿ Por qué no librarse de ese odio haciéndole el bien, en el plano fisico o en el espiritual ?

Si queréis acelerar vuestra liberación,elegid la justicia superior : la bondad, el amor, la generosidad y el sacrificio. Gracias a ella, una deuda que ni años ni siglos podrían saldar, es anulada rápidamente, a veces inmediatamente. Por eso algunos seres han aceptado las persecuciones, la muerte, el martirio, a fin de poder liberarse y pagar las deudas de varias encarnaciones. Los que están verdaderamente iluminados eligen la vía más rápida porque tienen prisa y no desean quedarse más tiempo atrapados, encadenados en las regiones inferiores. Desean la libertad y aceptan los sufrimientos. Por supuesto, estos seres no son muy numerosos, ya que la mayoría prefiere salvarse intentando escapar al pago de sus deudas mediante tretas.
Pero la ley kármica va siempre a su encuentro y les dice : «Vamos, ahora hay que pagar».

Muchos, al escucharme, se tapan los oídos, pero un día, bajo el peso de sus deudas, comprenderán la verdad de mis palabras y se decidirán a sumar sus deudas para saber cuánto, a quién y de qué modo las pagarán. Si no las pagan al padre, tendrán que hacerlo a sus herederos. La tarea del discípulo consiste, pues, en preocuparse en lo sucesivo de pagar sus deudas, e incluso en dar más de la cuenta a fin de librarse con más rapidez. Entonces, ahí tenéis otro trabajo : durante algunos días revisad vuestra vida, preocupaos de cómo habéis actuado, pensad 10 que habéis tomado sin dar nada a cambio y a quién, e id a buscar a esas personas, excusaos, y dadles 10 que les debéis, o por 10 menos decidles : « Fui un inconsciente, perdona mis errores y toma esto para que así estemos en paz el uno con el otro. » y suponiendo que no podáis encontrar esas personas porque ya no están en la tierra, os acercaréis a Dios con vuestro pensamiento y diréis : « Señor, hoy comprendo por primera vez cuán injusto he sido hacia los demás.

Les he engañado, he abusado de ellos . . . y ahora es demasiado tarde para reparar todo el mal que les hice, y sin embargo quiero evolucionar, quiero avanzar. Entonces, Señor, hagamos un trato (trato, comercio, justicia son un poco la misma cosa). Toma mi vida, la consagro a tu servicio ; es el tesoro más grande que tengo, dispón de ella para que pague así mis deudas. Tú sabes mejor que yo a quién y cuánto debo ; yo me pongo a tu servicio por toda la eternidad». Esta es la mejor forma de arreglar las cosas. y cuando el Señor vea que habéis llegado a un grado de conciencia tal que deseáis consagrarle vuestra vida eternamente (y subrayad bien : «Para la eternidad, Señor, no solamente para esta encarnación>}), se asombrará. El Señor se asombrará al ver la luz que sale de vosotros,puesto que sabe muy bien que para llegar a sentir y decir algo así hay que poseer una gran luz, y quedará fascinado por ello. Entonces, ante tanta generosidad, mostrará una generosidad aún más grande que la vuestra, y anulará la mayoría de vuestras deudas. «Ya está, dirá, no se hable más, todo está pagado, liquidado. Ahora, j ve y trabaja !

» Durante años, cuando era joven, supliqué al Cielo diciendo : «¿ Qué puedo hacer ?» Soy débil, tonto, vulgar, soy un cero a la izquierda . . . ¿ queréis realmente que siga así, sin se ros de ninguna utilidad ?
Os lo advierto, llegaréis incluso a desesperaros por mÍ. Entonces, daos prisa, tomadlo todo, matadme si queréis, pero entrad en mÍ. Ya no puedo vivir más tal como soy. Enviadme ángeles, enviadme todas las criaturas inteligentes, puras y nobles.

Sois vos quien os beneficiaréis, de lo contrario no haré más que tonterías y será por vuestra culpa, porque no escuchasteis mi oración». Ya lo veis, llegué a amenazarles ; entonces los de arriba se rascaron la cabeza y dijeron : « j Oh ! este es capaz de cualquier cosa». Se reunieron en consejo y vieron que si me dejaban tal como era, ciertamente sería capaz de hacer mucho daño. Por eso decidieron concederme lo que pedía.
Y ahora me parece que de vez en cuando hago cosas que no son del todo censurables . . . y vosotros,
¿ por qué no rezáis de la misma manera ? ¿ A qué esperáis ? Vamos, j pedidlo vosotros también !

Pero naturalmente, tenéis miedo de consagrar vuestra vida a Dios, queréis conservarla. Cuántas veces he oído decir a la gente : «Quiero vivir mi vida». Sí, pero, ¿ qué vida ? ¿ Una vida estúpida o una vida divina ? Todos quieren vivir su vida, es decir, una vida sin sentido. De ahora en adelante hay que dirigirse hacia otra meta, hay que decir : « Señor, empiezo a darme cuenta que sin Ti, sin Tu luz, sin Tu inteligencia, no soy nada. Y ahora estoy avergonzado, hastiado de mí, por eso estoy preparado para servirte, para hacer cualquier cosa por tus hijos, por el mundo entero». Hay que repetir esto día y noche. Aunque el Señor se tape los oídos porque esté harto de oíros, j continuad ! Se celebrará un consejo allí donde moran los Veinticuatro Ancianos, un consejo que conozco, así como a su guía, un ser formidable, sublime . . . y al verse tan importunados por vuestras oraciones, dictarán un decreto respecto a vosotros, diciendo : « Muy bien, a partir de tal día y tal hora, habrá un cambio en su vida», y este decreto se proclamará por todas las regiones del espacio. Los ángeles y todos sus servidores empezarán a aplicarlo instantáneamente, y podréis comprobar que algo ha cambiado verdaderamente en vuestro destino.

 La mayoría de la gente no tiene ningún control sobre sus impulsos. Si están decepcionados por alguien, harán lo indecible para desprestigiarle ante los demás, creándole una situación insostenible. El que esta persona pueda caer enferma, e incluso suicidarse, no les preocupa ; no piensan que el Cielo puede considerarles responsables y que están preparándose un karma terrible. El hecho de que alguien os haya engañado o decepcionado, no os autoriza a contarlo a los cuatro vientos. Diréis : « Pero,  si es para restablecer la justicia ! » No, esta concepción de la justicia es el origen de todas las desgracias.
En nombre de la justicia el primero que llega cree que puede castigar a unos y aleccionar a otros.

Dejad la justicia tranquila. «y entonces, ¿ qué hay que hacer? » Recurrid a un principio que está más allá de la justicia, un principio de amor, de bondad y de generosidad. Hace dos mil años que Jesús nos trajo la nueva enseñanza del amor, y sin embargo los cristianos siguen empleando la ley de Moisés : «Ojo por ojo, diente por diente». Todavía no han comprendido que para ser verdaderamente grandes y libres, debemos dejar de aplicar esta ley de justicia. ¿ Triunfáis realmente cuando veis a vuestro enemigo totalmente aniquilado ? Puede que no estéis tan orgullosos de vuestra hazaña y empecéis a arrepentiros de lo que habéis hecho cuando sea demasiado tarde. Por otra parte, os estáis preparando muy malas condiciones para esta encamación o la próxima. Hay que tomar una nueva actitud. Habéis hecho el bien a alguien, le habéis dado, por ejemplo, dinero, y un día decidís que esa persona no merecía vuestra ayuda : entonces contáis al mundo entero todo lo que hicisteis por él, mostrando que no ha estado a la altura de vuestra bondad.
¿ Por qué contar todo eso ? Si habéis hecho el bien y lo contáis a todo el mundo, lo destruís.

Arriba estaba escrito que seríais recompensados, pero al actuar de ese modo, deshacéis vuestra buena acción. A pesar de que alguien os haya engañado, os haya abandonado, a pesar de todos los pesares, da igual, no habléis de ello. Al contrario, debéis mostrar a esa persona que valéis más que ella ; un día se avergonzará y no solamente hará lo posible para reparar todo el mal que os hizo, sino que os tomará por modelo . ¿ Cuándo decidiréis mostraros grandes y nobles ? Debemos cerrar un poco los ojos y perdonar ; así es como creceréis y seréis formidables. De esta manera todo lo que hayáis perdido os será devuelto más tarde centuplicado, pero si tratáis de vengaros, . creáis tanta negatividad que un día seréis vosotros mismos aplastados por ella. Y en ese momento comprenderéis lo estúpido de vuestra conducta. Entonces no tratéis de vengaros por cualquier cosa que os hagan, sea lo que sea ; esperad a que el Cielo se pronuncie a vuestro favor, lo que ocurrirá tarde o temprano si habéis actuado correctamente.

En lo sucesivo comprenderéis cuán benéfico es recibir la luz de la Iniciación. Si vejamos u ofendemos a un hombre corriente, inmediatamente nos replicará para damos una « lección», y todo el mundo encontrará que es muy normal, que es justo. Sí, quizás sea justo según la concepción que la masa tiene de la justicia, pero ya os dije que lo que es justo a los ojos de la gente común es estúpido a los ojos de los Iniciados. Y os diré lo que ocurrirá : en el momento en que este hombre dé rienda suelta a sus deseos de venganza, entrará en un círculo infernal del que ya no podrá salirse. Se ha deshecho de un enemigo, de acuerdo . . . pero habrá siempre otros que aparecerán, y tendrá de nuevo que esforzarse para eliminarlos, es decir, que está alimentando en él sentimientos y actitudes que no hacen más que reforzar su naturaleza inferior. Y al final, ¿ qué habrá ganado ? Nada, puesto que todos los enemigos que ha aniquilado no habrán desaparecido completamente, y al reencamarse dispondrán de todas las posibilidades de desquitarse. He aquí cómo aquel que pensaba deshacerse de sus adversarios, en realidad se está preparando otros muchos para su futuro, y será él quien acabará sucumbiendo. Ese viejo método de la venganza no aporta ninguna solución ; al contrario, complica las cosas, las entorpece, aumenta las deudas kármicas y conduce finalmente a la derrota, y ésta, tarde o temprano, lleva al hombre a su desaparición. Si es así, no podremos decir que haya actuado precisamente con una gran inteligencia. Consideremos ahora a un verdadero Iniciado.

El también ha sido fatalmente ultrajado, manchado, pisoteado, abandonado y humillado por seres que estaban interesados en eliminarle. Pero al conocer las leyes, aplica otros métodos. En vez de vengarse directamente de sus adversarios, les deja tranquilos, libres, en paz : que progresen como quieran ! Sabe de antemano cuál será su fin, y esperando, se prepara. ¿ A qué ? ¿ A masacrarles ? No, os dije que él no quiere cargarse con deudas, él quiere ser libre y poderoso. Y el poder no consiste en coger la escopeta o el revólver para matar al enemigo ; eso no es poder sino debilidad . . . y además ignorancia. Así pues, el ' Iniciado se prepara. Dice : ¿ Creéis haberme anulado ? Esperad un poco y veréis. Y empieze un trabajo gigantesco en sí mismo, reza, medita, aprende y practica hasta el día en que al fin posee la verdadera sabiduría, los verdaderos poderes. Y si en ese momento sus enemigos le encuentran, se quedan estupefactos. Ocurre algo indecible en su cabeza, en su corazón, en su alma . . . Ante la luz de este Iniciado, que en vez de vengarse ha trabajado sobre sí mismo, se sienten feos y apagados porque ven que han desperdiciado su existencia, y deciden cambiar. Esta es la verdadera victoria, el verdadero triunfo para un Iniciado ; sin atacar a sus enemigos, simplemente dejándoles tranquilos, ha salido victorioso.

En Bu1garia decimos : «No empujéis al borracho, ya se caerá él solo». Y es verdad, aquel que se haya emborrachado de orgullo, de suficiencia, de grandeza, caerá solo sin que le empujéis. Es más, si le empujáis, la ley os hará responsables de su caída, pero si le dejáis tranquilo, caerá fatalmente sin vuestra intervención. y durante ese tiempo os habréis ocupado única mente de mejoraros, os habréis ocupado de todo lo que es puro, luminoso y divino. ¿ No es acaso la mejor solución ? Sí, naturalmente hay que tener mucha paciencia, bondad, amor y luz para poder praticar este método, pero no conozco otro más eficaz. Sin maldad ni venganza colocáis carbones encendidos sobre la cabeza de vuestros enemigos, y al reconeceros se arrepentirán y vendrán a reparar el mal que os hicieron. Porque hay una ley en la naturaleza : un día - si no es en esta encarnación, será en la próxima - todos los que os hicieron mal se verán obligados a buscaros para reparar sus faltas. Puede que sintiendo intuitivamente que son antiguos enemigos queráis apartarlos, sin embargo, os seguirán pidiendo que aceptéis sus servicios.

La ley es así, no será la primera vez que ocurra. A todos los que os hicieron algún mal y no les respondisteis con el mal, la ley les obliga (quieran o no, su opinión no importa), a repararlo. El Iniciado es capaz de vengarse, sí, pero solamente mediante la luz y el amor. Y vosotros también podéis vengaros ; es natural el vengarse, ¿ por qué no ? Pero hay dos maneras de hacerlo : anulando completamente a vuestro adversario y destrozándole, o bien, dejándole intacto, provocando en su alma, en su corazón, un cambio beneficioso para vosotros mismos 'f para él. Esta segunda actitud es doblemente ventajosa. Así pues aconsejo a los hermanos y hermanas de la Fraternidad que hagan todo lo posible por resolver sus problemas sin crearse nuevos karmas. ¿ Por qué los miembros de una familia deben apelar a los tribunales por cuestiones monetarias ? ¿ No pueden estar por encima de todo eso ? . . ¿ Por qué los humanos deben siempre aferrarse a sus intereses, a sus posesiones ? j Que hagan un gesto, Dios mío, y serán libres !

En un principio, claro, no pueden sentirse tan felices al hacer este gesto, sufren y se sienten oprimidos. Pero si lo consiguen, descubrirán nuevas regiones, nuevas luces y no habrá nadie que se sienta más feliz y orgulloso que ellos, porque habrán realizado algo muy dificil : vencer su naturaleza inferior, su personalidad. Es la personalidad la que aconseja sin cesar al hombre tirar la manta hacia sí, calumniar, vengarse e incluso recurrir a los tribunales para comprometer a los demás. Y después, j creemos haber comprendido la Enseñanza ! Pues no, no habéis comprendido nada. Escucháis las conferencias, leéis libros, os maravilláis, y sin embargo, continuáis actuando según los antiguos hábitos ; eso, lo veo. Ante tal luz, ante tales verdades y tales revelaciones, continuar actuando como todo el mundo, j es lamentable ! Si contáis con la bondad, la inteligencia y el amor divinos para ayudaros a resolver vuestros problemas, el Cielo no os abandonará porque habréis hecho algo que os une a El. He aquí un punto que muchos de vosotros aún no habéis comprendido ; no tenéis suficiente fe y confianza en el poder del mundo invisible, el cual puede ayudaros y facilitaros la existencia, simplemente trabajando en lo que os pida.

Preferís seguir confiando en las deshonestas artimañas que vuestra personalidad os ofrece, y precisamente por ello no conseguís encontrar soluciones, porque tarde o temprano el mundo invisible os enfrenta ante nuevos obstáculos. Mientras que a los Iniciados, que respetan las leyes y cuentan con el Cielo, no se les abandona jamás. Aunque el mundo entero les abandone, se les ayuda, se les anima y acaban por triunfar.


Omraam Mikhaël Aïvanhov

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